El abogado defensor del cura Juan Diego Escobar Gaviria, que este martes, a las 9 de la mañana, se sentará en el banquillo frente al Tribunal de Juicios y Apelaciones de Gualeguay, y que carga con una causa penal por cuatro gravísimas denuncias por corrupción y abuso de menores, salió a decir que su cliente es “inocente” y que en el juicio no va a demostrar su inocencia, sino que su tarea será desarmar las “falsas” acusaciones contra el sacerdote.

Milton Ramón Urrutia dijo que los denunciantes del sacerdote “se complotaron”,  que “las víctimas son familiares entre ellos”, y que “esta gente lo único que busca es dinero, quieren un resarcimiento de la Iglesia, porque creen que la Iglesia les va a dar grandes millones”. Urrutia, además, sostuvo que los denunciantes “tienen odio hacia el padre, que los cobijó, los ayudó; le echan la culpa al padre que los ha dejado sin trabajo”.

Dijo Urrutia que en Lucas González, el pueblo de 4.600 habitantes, ubicado a 133 kilómetros de Paraná, en el departamento Nogoyá, donde estuvo destinado Escobar Gaviria desde 2005 hasta octubre de 2016, cuando fue suspendido por la Iglesia, que “la gente no les cree nada” a las víctimas. Más aún, sostuvo que son “usados para acusar a un sacerdote que no hizo nada más que ayudarlos, espiritualmente y económicamente”.

“Me preocupa la mediatización de este tipo de causas, y somos la provincia que es mirada de afuera como la provincia de degenerados”, se sorprendió Urrutia. Y para dar cuenta de eso citó los casos de los curas Justo José Ilarraz, en el que Urrutia es querellante, Marcelino Ricardo Moya, el del convento carmelita de Nogoyá, y el del abogado Gustavo Rivas, de Gualeguaychú. Los caratuló como “delitos de alcoba”.

Insólitamente, Urrutia rescató como hombres probos de la Justicia de Entre Ríos al vocal Miguel Giorgio, hoy miembro de la Sala Penal y de Procedimientos Constitucionales del Superior Tribunal de Justicia (STJ), el primer juez que dictaminó que la causa Ilarraz estaba prescripta. Del resto de los miembros de los tribunales, dijo el abogado, siente miedo. “Te causan pánico”, dijo durante una extensa entrevista que concedió a FM Sensación de Lucas González.

En su opinión, “el padre ya fue condenado mediáticamente, mancillado su nombre y su honor. De la prueba, de la evidencia que se colectó, no hay elementos. Técnicamente, no hay ningún elemento para que el padre sea condenado. Si nos vamos a ajustar a lo que es la legalidad y el tecnicismo, y como fallan otros tribunales, de acuerdo a la jurisprudencia de la Corte, no hay ni un elemento” que pueda condenar a Escobar Gaviria. “Son solo dichos. Solo habladurías”, aseveró Urrutia.

Urrutia, en diálogo con el conductor Ricardo “Pacha” Delgado –que se refiere a Entre Ríos Ahora como “el medio que opera como vocero de la fiscalía”—se envalentonó sobre terreno resbaladizo y dijo que en el juicio que empieza este martes “nosotros no vamos a demostrar la inocencia, porque el padre es inocente. Vamos a demostrar las arbitrariedades, las ilegalidades, las mentiras, todas las falsedades: esto vamos a demostrar. Vamos a demostrar cómo se manejó técnicamente la investigación penal preparatoria. Vamos a demostrar el odio que se le tenía al padre desde el punto de vista político”.

Aunque se mostró confiado no en la Justicia de Entre Ríos sino en la Corte. “Mi fe la tengo puesta en la Corte, que son hombres totalmente probos”, y aseguró que “acá lo que quieren es un condenado; quieren condenar a la Iglesia Católica”. Sin nombrar a quién se refería, aseguró que “van por la Iglesia Católica. Siempre todo lo han atado a la Iglesia Católica, a Puiggari, a Francisco”.

Señaló que el arzobispo de Paraná, Juan Alberto Puiggari, y varios sacerdotes han visitado al cura Juan Diego Escobar Gaviria en el penal de Victoria, donde está alojado desde el 21 de abril último, algo que desmiente el jefe de la unidad carcelaria, José Osuna, quien dijo que el arzobispo sólo estuvo una vez, al comienzo, y después nunca más.
Cuando lo consultaron respecto a cómo espera el cura el inicio del juicio, dijo: “Está muy tranquilo, superbién, relajado, no tiene que pedir perdón porque no hizo nada. El padre no les va a pedir perdón, se van a quedar con las ganas, porque no hizo nada. Y si hubiese cometido algo, tiene que pedirle perdón a Dios”, aseveró.

 

 

De la Redacción de Entre Ríos Ahora.