Hay una canción.

Esa canción es de Todos Tus Muertos.

Aunque también la cantan Los Decadentes.

“Hay gente mentirosa / Gente policía / Gente de mierda / Gente que no”.

Eso dice la canción.

Alexis Nehuen Endrizzi la escuchó cantada por Damas Gratis, y guardó en la memoria unas letras así: “Gente mentirosa / Gente de mierda / Y gente que no”.

Ahora, buscó cobijo en el regazo de esa canción, como un conjuro frente al bisbiseo que atenaza el corazón, el correveidile de un pueblo que encuentra en la murmuración el pan nuestro de cada día.

Alexis Nehuen Endrizzi, con el coraje que sólo tienen los rotos, cree poder hacer frente a todo eso, y puede porque atravesó la tragedia.

Todo eso: el qué dirán.

La Justicia probó que fue corrompido por un cura, Juan Diego Escobar Gaviria, el cura del pueblo, Lucas González.

El cura fue condenado por la Justicia: 25 años de prisión, de cumplimiento efectivo.

Escobar Gaviria buscaba a sus víctimas dizque para usarlos de monaguillos, pero no:  eran abusados en la casa parroquial, frente al cristo, a los santos, a las vírgenes de yeso.

Entre inciensos y agua bendita.

Entre inciensos, y agua bendita, entre el cristo, los santos y las vírgenes: Alexis Endrizzi fue abusado por el cura de su pueblo, Lucas González.

Cuando Alexis contó todo eso, toda esa tragedia que atravesó, quedó a la intemperie. Que el cura no puede ser, que este chico no dice la verdad, que qué buscan con esas mentiras, que no es así, que la verdad es otra, y así: y así.

 

“Los problemas y las cosas que yo pasé en mi vida son mis problemas, no problemas de los demás y llega un momento en el que te cansas de que todos opinen. Gente que no tenía nada que ver en mi vida opinaron, pero no se pusieron ni un segundo en el lugar ni de mi familia que es lo principal ni mío…”

 

Eso escribió este jueves gris, desencajado, una primavera mentirosa que agobia.

Alexis Endrizzi empezó a contar, a hablar, más laxo, sin tanta carga, aunque todavía tiene, se nota, cuentas pendientes que arreglará muy a su tiempo, muy a su modo.

–¿Todavía sentis que debes dar explicaciones a alguien por todo lo que pasó?

–Yo creo que explicaciones no le tengo que dar a nadie, porque fueron muchos años en los que yo no hablé con nadie, y gracias a la primera denuncia (se refiere a la de R, el hijo de Silvia Muñoz y Oliviero Romero, el testimonio que abrió la causa penal contra el cura Escobar Gaviria) pude contar lo que yo había vivido. Aunque me costó. Y la gente no se pone en el lugar de nosotros, y yo pienso en mi familia más que en mí, porque dentro de todo, a los que se critica es a la familia. Incluso, a mí me pusieron muchos adjetivos, pero nunca supieron la realidad de mi vida.

–Es raro: pones primero a tu familia, y después vos, que fuiste el que sufrió más.

–Sí. Yo prefiero que respeten a mi familia, incluso más que a mí, porque ellos son mi sostén. A veces intento olvidarme de todo lo vivido, pero es muy difícil olvidar. Fueron diez meses muy difíciles desde que empezó mi denuncia. Fueron meses en los que yo no estuve con mi familia, en los que me tuve que ir, porque parte del pueblo se dedicó a criticarme, antes de reservar sus comentarios. Yo asumo con responsabilidad de que fui yo el abusado. A partir de ahí, puedo empezar a hacer un trabajo que permita que ningún chico más pase por lo mismo, que no pase por eso, porque no se lo deseo a nadie.

–¿Cómo sigue ahora tu vida?

— Ahora estoy, de a poco, rearmando mi vida nuevamente. Tengo varios proyectos en mi cabeza, pero de a poco quiero cumplir cada uno. En Lucas, hubo gente que no me creía, pero no opinó cuando yo hice la denuncia, y ahora, con lágrimas en los ojos, me piden perdón por no creerme. Esa gente  nunca opinó y a eso lo valoro un montón A pesar de que no me creían, no opinaron y para mí eso esta re bien. Ojalá vayan entendiendo y se den cuenta de que no mentimos con un tema tan feo y difícil de llevar como es un abuso.

Les habla a esos Alexis Endrizzi, a los que le creyeron, a los que no le creyeron pero no lo hostigaron, a los que ahora le piden perdón, lo escuchan, y, cada uno a su modo, lo contienen, porque pasó por una tragedia, y ahora hay que juntar los pedazos: así quedan los rotos.

De los otros, mejor no. A los otros, les dedica esa canción que escuchó cantar a Damas Gratis. A esa gente que no.

 

 

De la Redacción de Entre Ríos Ahora.