“Hoy fue un día complicado, llegar a nuestra escuelita fue una odisea, nos caímos, nos embarramos, nos mojamos, pero llegamos. Muchas veces somos criticados los docentes, pero solo nosotros sabemos el sacrificio que hacemos… ¡¡¡ Orgullosamente Docente!!!”.

La odisea que cuenta Noelia Pavicich, docente de la Escuela N° 51 Manuel de Sarratea, ubicada en el Distrito Mojones Sud II, en el paraje El Chajarí, es el viaje que realiza para encontrarse con sus alumnos. Es un viaje que realiza a diario, con un modo que ya se le ha hecho rutina.

La maestra sabe de batallas. “Soy una maestra que lucha contra el cáncer”, dice. Hace 4 años fue operada en el Hospital San Martín: recuerda que un médico,  Mariano Leanza, le salvó la vida. Y que en el hospital público recibió la mejor atención. “Pero esta lucha no se termina, esta lucha sigue en cada control, en cada momento que esperas el resultado de un estudio…”, afirma.

Esa batalla sigue. Pero también tiene otra batalla, más rutinaria, no tan movilizante: ir a trabajar a una escuela que está enclavada en medio del campo. Y llegar es un tema: a veces va en moto, otros días, a caballo. A veces llega; a veces, no. Una vez la lluvia la dejó aislada.

El ajuste, la economía, el sueldo que no alcanza, la han obligado a modificar rutinas.

Iba en auto a clase, pero cuando los números no dieron, debió encontrar alternativas. La más próxima, y económica, hacer dedo. Así llega a su escuela.

Claro que el viaje es bien largo. “Hacemos dedo desde Villaguay hasta la entrada a la Estancia La Rosada. En esa estancia dejamos la moto. Entonces desde ahí hasta la escuela vamos en moto. Un día cualquiera, Noelia Pavicich es así: sale de su casa bien temprano y a las 9,30 ya está en la ruta 18 haciendo dedo. Un primer tramo es hasta el cruce de la ruta 18 y la ruta 6. Ahí, vuelta a hacer dedo. “Ahí esperamos hasta que nos cargan y nos dejan en la Estancia La Rosada. Ahí tenemos una moto con mi compañera, que es jardinera itinerante. Tenemos una hora en moto para llegar a la escuela. Llegamos cerca de las 12. El martes llegamos un poquito más tarde porque nos caímos en el camino y nos embarramos. En total, demoramos un poco más de dos horas”, cuenta.

Un año atrás, en mayo de 2018, la situación fue más complicada para la maestra. Las lluvias estropearon los caminos e inundaron todas las salidas posibles, y en el Paraje El Chajarí quedaron aisladas la maestra y la enfermera. Salió a caballo: 18 kilómetros hasta tierra firme. “Entre las dos salimos a caballo y cruzamos el arroyo. Cuando crece el arroyo deja aislada a la escuela y también a la sala de primeros auxilios. Acá, cuando llueve mucho, empieza a escasear todo y hay que salir”, dice la maestra.

De la ruta 6 hasta la escuela la maestra viaja 17 kilómetros. En moto va acompañada por Soledad, maestra jardinera itinerante.  Noelia tiene 5 alumnos; Soledad, 6.

Una foto de ambas las muestra sonrientes, en medio de un camino pantanoso, con la moto estropeada, después de una caída en terreno yermo, solitario, vacío.


 

 

De la Redacción de Entre Ríos Ahora.