Las empresas que controlan el servicio de transporte de pasajeros en la ciudad decidieron aplicar, desde este lunes, un diagrama de emergencia que repercutirá de manera directa sobre los usuarios: las unidades de colectivos circularán con una frecuencia de media hora, y no de entre 12 a 15 minutos, como fija la ordenanza que aprobó la concesión del servicio, en 2018.

Los nuevos diagramas fueron informados este fin de semana por las firmas Ersa Urbano y Mariano Moreno, que conforman Buses Paraná, la unión transitoria de empresas que comenzó a operar el servicio de colectivos en Paraná en julio de 2018. La línea 11, que cubre el trayecto Santa Lucía-La Milagrosa, y que opera Ersa Urbano, pondrá en servicio su primer coche a las 5; a las 5,30, saldrá el segundo; a las 6, el tercero, y así.

El esquema contraría sustancialmente el pliego de condiciones de la licitación del transporte urbano de pasajeros, aprobado por ordenanza N° 9.546, que, para la Línea 11, fijó una frecuencia mínima de 12 minutos, y máxima de 15 minutos para días hábiles.  Lo mismo dispuso Mariano Moreno para todas sus líneas, como la Línea 2: su primer coche saldrá de Las Garzas y Villa Hernandarias a las 5, y el segundo, a las 5,30. Con el correr de las horas del día, la frecuencia sólo bajará a 25 minutos.

La medida forma parte de una decisión de las empresas de presionar al Departamento Ejecutivo a apurar la definición en torno al pedido de aumento de la tarifa, presentado en octubre último, cuando pidió llevar el precio del boleto de $14,85 a $27. Las empresas urgieron una definición a principios de 2019 luego de la decisión del gobierno de Mauricio Macri de eliminar el esquema de subsidios al transporte público.

El sábado, Buses Paraná publicó una solicitada en redes sociales alertando sobre lo que ya entonces era una decisión tomada: restringir la prestación del servicio desde este lunes, aunque en realidad la medida se adelantó ya el sábado. Los usuarios soportaron plantones en las paradas: los coches circularon con frecuencias de entre 40 y 50 minutos. Los empresarios dijeron que la quita de subsidios sumado a la falta de definición del intendente Sergio Varisco al pedido de aumento constituyó una modificación “unilateral” de las condiciones del contrato para prestar el servicio.

Así, y ante “la evidente distorsión del precio del servicio, por no establecer el municipio criterios de compensación alguno, los servicios podrían verse afectados, en la medida en que las actuales condiciones económicas y financieras del contrato así lo impongan”. Dos días después, aquella advertencia en potencial de las empresas se convierte en un hecho concreto: efectivamente, desde este lunes los usuarios soportarán la puja empresaria, con menos frecuencias en el servicio.

Las diferencias entre Buses Paraná y el gobierno municipal ocurren a menos de un año de la implementación de la nueva concesión. Los cambios se aplicaron a partir del domingo 8 de julio de 2018 cuando entró en vigencia el  Sistema Integral de Transporte Urbano de la ciudad.  En realidad, los mismos actores de siempre, Ersa Urbano y Mariano Moreno: Ersa tiene a su cargo las líneas 1, 3, 5, 10, 11, 23, Nocturno Norte y Mariano Moreno las líneas 2, 7, 8, 9, 14, 16 (nueva) y Nocturno Sur. Estas unidades comprenden el área urbana, mientras que las del área metropolitana, que unen la capital entrerriana con Oro Verde, San Benito, Colonia Avellaneda y Sauce Montrull, bajo la órbita del Estado Provincial son las líneas 4, 6, 12, 15, 20 y 22.

Ahora, el gobierno municipal buscará dividir el área central del área Metropolitana, que incluye a los municipios de San Benito, Colonia Avellaneda y Oro Verde. En Paraná, según el proyecto de decreto que tiene listo el Departamento Ejecutivo, el valor del boleto urbano pasará de $14,85 a $22,60, en tanto que en el área Metropolitana tendrá un costo de $24. El tema quedará en manos del Concejo Deliberante, que será convocado este lunes a sesiones extraordinarias para tratar la actualización tarifaria, como ya publicó Entre Ríos Ahora.