De los 370 mil alumnos que componen el sistema educativo primario y secundario de Entre Ríos, un 25% asiste a colegios públicos de gestión privada, y la mayoría de estos, son confesionales, ligados a la Iglesia Católica.

En medio de la discusión por el proyecto de ley de legalización del aborto -con media sanción de la Cámara de Diputados de la Nación, que ahora está en tratamiento en el Senado-, tuvo amplia repercusión pública el desfile que hubo en Santiago del Estero de un colegio católico, San Miguel Arcángel, con sus 300 estudiantes portando el pañuelo celeste que identifica a los antiabortistas.

¿Se vive ese mismo fanatismo en Entre Ríos?

Jesús Penayo Amaya, abogado, presidente de la Asociación de Escuelas Públicas de Gestión Privada, dice que no. “La mayoría de las escuelas no ha realizado ningún tipo de acto relacionado con este tema. Todos sabemos que las escuelas confesionales responden a un ideario. Pero no se ha dado ningún caso de presencia institucional en los actos y marchas que hubo contra el proyecto de ley. No se ha dado ningún caso de que una escuela haya asistido con toda su estructura. Sabemos que cada institución tiene un perfil definido, pero no hubo adoctrinamiento en este tema”, sostiene.

Penayo Amaya tiene una postura definida respecto de la discusión legislativa del proyecto de ley de interrupción voluntaria del embarazo (IVE). “Es una obra magistral de comunicación que ha llevado adelante Cambiemos -asegura-. La mayoría de las personas que están a favor del proyecto del aborto están, a su vez, en contra de Cambiemos. Pero han caído en la trampa hermosa de comunicación. Y en eso los felicito. Y no lo digo en forma despectiva. Es un triunfo de (el gurú comunicación del presidente Mauricio Macri, Jaime) Durán Barba”.

En declaraciones que formuló al programa Puro Cuento de Radio Costa Paraná 88.1, Penayo Amaya aseveró que “el problema del aborto no se soluciona con la ley. El tema es que han logrado instalar un debate que no se termina con lo que están haciendo en el Congreso. Hoy aborto hay. Eso nadie lo discute. Ni un sector ni el otro niega la realidad del aborto. Y sabemos que no es solución penalizar a la mujer. Una mujer no llega a esto porque sí. No se embaraza para abortar. Pero a su vez este tema demuestra la ineficiencia del Estado, que es atroz. Entre Ríos fue la primera provincia en adherir al fallo de la Corte que estableció un protocolo interno (en casos de aborto no punible) que tampoco ha dado resultado. La ley no soluciona absolutamente nada”.

“Lo que sí permite la discusión es que empecemos a mirar el problema de fondo -descubre-.Y no creo que el aborto sea una solución. No soy pro aborto. Pero la discusión nos permite mirar el problema de fondo, que no estamos mirando .Ni de un lado ni del otro. Acá hay un problema de la ciencia. No un problema moral ni un problema de religión. La ciencia está en falta. Debe decirnos desde cuándo se es persona humana. Si toda la comunidad científica coincidiera que la persona arranca a partir de determinado momento, entonces nadie podría disponer de esa persona. La que nos debe una respuesta sobre eso es la ciencia. La ciencia debe determinar con certeza cuándo es el momento exacto que de que hay ADN diferente”.

-¿Desaparecería el aborto si se llegara a un acuerdo respecto a cuándo empieza la vida?

-Primero hay que analizar por qué se aborta. Partimos siempre desde el prejuicio. Hay casos extremadamente complejos, que son los casos previstos en el Código Penal, cuando está en riesgo la vida de la madre, o en caso de violación.  Por más que uno quisiera que la mujer no aborte, no puede ser necio. Si ya El estado falló en prevenir el delito de violación, no podemos obligar a la mujer a no abortar en ese caso. Ahora, hay que analizar los otros casos de aborto. Hay muchos sectores que están en contra del aborto, pero empujan a que muchas jovencitas aborten. Hay una cuestión de hipocresía. Tenemos que empezar a pensar la cuestión de fondo: por qué una mujer llega a un aborto. Recordemos que muchas de las mujeres que apoyan la causa del aborto tienen hijos, están embarazadas. Es muy prejuicioso catalogar de buenas o malas personas según tengan el pañuelo verde o el pañuelo celeste.

-¿Qué pasa en una escuela católica si algunos alumnos aparecen con el pañuelo verde? 

-La realidad de las escuelas es que se procura ser respetuoso del pensamiento de cada uno. Hay una realidad que se desconoce y es que a muchos de los colegios católicos van alumnos que no son católicos. Lo que sí se aclara es cuál es el ideario cuando un chico ingresa, de modo que conozca cuál es el perfil de la escuela. Pero bajo ningún concepto es imposición. Lo que nosotros tratamos es  de demostrar en qué creemos, pero no desde la imposición. Eso no tiene resultado, genera rechazo. Creo en la libertad de expresión, desde le respeto. Sin agresión. Me parece que hay mucha agresión de los dos lados. Noté mucha agresión. Eso no contribuye. Se pierde la oportunidad de debatir temas extremadamente importantes. Por eso gran jugada comunicacional. Han logrado que tomemos partido por una u otra cosa. Caemos en los slogans. Y se genera una grieta gigante.

De la Redacción de Entre Ríos Ahora.