Los días del cura Juan Diego Escobar Gaviria transcurren en la casa de la Cruzada del Espíritu Santo, una congregación fundada por el irlandés Thomas Walsh, ubicada en la calle Comandante Espora al 500, en Paraná.

Es una casa de barrio, con un enrejado en el frente, ladrillos a la vista en las paredes, postigos cerrados, puerta cerrada. Desde afuera, no se ve a nadie: pareciera no haber vida adentro de esa casa.

Pero la calle suele estar casi todos los días ocupada por autos que estacionan allí: son los visitantes del cura Escobar Gaviria, un sacerdote de carácter expansivo, que supo tener fama de sanador, y que recorría la provincia encabezando misas extensísimas en las que decía curar.

Un cura sanador.

Sus días de gloria, sin embargo, acabaron cuando concluyó el mes de octubre pasado: dos monjas de la congregación Hermanas Terciarias Misioneras Franciscanas, que dirigen el Colegio Castro Barros San José, de Lucas González, lo denunciaron en la Justicia.

Frente al defensor oficial de Nogoyá Oscar Rossi contaron el caso de un nene de 11 años, alumno de la escuela, exmonaguillo de la Parroquia San Lucas Evangelista, de Lucas González, que dijo haber sido abusado por el sacerdote. Esa presentación de las religiosas movió al arzobispo Juan Alberto Puiggari a suspender al cura de origen colombiano, y a pedirle que abandonase la ciudad.

Los fiscales Federico Uriburu y Rodrigo Molina empezaron a investigar, el cura Escobar Gaviria acudió a los servicios de los abogados Juan Pablo Temón y Milton Urrutia para que ejercieran su defensa, y la causa avanzó. Sumó dos casos más. Y a finales de diciembre último, se conoció una cuarta víctima.

Se trata de un nene de 11 años, cuya declaración todavía no ha sido tomada en cámara Gesell por cuanto la actividad en los tribunales recién se retomó este miércoles 1º, luego de la feria. “En el caso de que se confirme el hecho, se lo imputamos al cura, y ya estaríamos elevado la causa a juicio oral”, adelantó el fiscal Uriburu.

La Justicia de Nogoyá  avanza con  tres denuncias en contra de Escobar Gaviria: los expedientes abiertos están caratulados “Señor Defensor Oficial s/Presentación”, que tiene que ver con la primera víctima, un nene de 11 años; a ese se agregaron otros dos: “Juan Diego Escobar Gaviria s/Abuso Sexual” y “Juan Diego Escobar Gaviria s/Promoción a la corrupción agravada de menores”.

Un tercer caso espera ser caratulado, que podría convertirse en la cuarta denuncia contra el sacerdote, por hechos que guardan relación entre sí.

Escobar Gaviria repetía el mismo modus operandi: invitaba a dormir a la casa parroquial a los monaguillos, o los llevaba de viaje en su auto a las distintas ciudades adonde iba a presidir misas de sanación. Después, según el relato de las víctimas, abusaba de ellos.

Mientras, el cura, que primero se afincó en Oro Verde y ahora está recluido en la casa de la Cruzada del Espíritu Santo, en Comandante Espora al 500, en Paraná tiene prohibido acercarse a Lucas González; menos aún a los denunciantes o a sus familias, según dispuso la Justicia.

Así lo resolvió el 20 de diciembre el titular del Juzgado de Garantías de Nogoyá, Gustavo Acosta, a pedido de los fiscales Molina y Uriburu. Además, el magistrado le impuso la obligación de notificar, una vez a la semana, su paradero en la comisaría más próxima.

Mientras, pasa sus días en esa casa que rara vez abre las puertas de par en par y deja entrar miradas extrañas. Escobar Gaviria pasa sus días recluido, al aguardo de que se resuelva su situación en la Justicia.

 

 

De la Redacción de Entre Ríos Ahora.