La Justicia decidió mandar al archivo sendas denuncias del senador provincial Hugo Lesca y de los hermanos Luis Erro -exintendente de Gualeguay- y Sebastián Erro contra los fiscales Ignacio Telenta y Agustín Gianini por los allanamientos que ordenó en sus propiedades en la primera semana de noviembre en el marco de la investigación del paradero del empresario Omar Benvenuto, de quien no se tienen noticias desde el viernes 27 de octubre.

Desde que la investigación se abrió, el domingo 29 de octubre, hasta aquí, han sucedido una serie de hechos que han puesto la investigación judicial en otro rumbo. El fiscal Gianini renunció a su cargo, presionado por los cuestionamientos a su accionar -es sobrino de Luis Erro-; el fiscal Telenta fue promovida a juez de Garantías, en reemplazo de Sebastián Elal, que ahora es fiscal coordinador de la Unidad Fiscal Gualeguay; y la averiguación de paradero del empresario Benvenuto salió de la órbita de la Justicia entrerriana y recaló en el fuero federal, con otra hipótesis: la del secuestro extorsivo.

Pero mientras el caso estuvo en la órbita de la Justicia provincia, se ordenaron tres allanamientos, a propiedades de los hermanos Luis y Sebastián Erro y de Luis Lesca. Después, se comprobó que los fiscales Gianini y Telenta habían dado por ciertos cruces de llamados entre ellos, basados en un informe de la Policía que, después, la propia fuerza reconoció como producto de un error. Ese hecho movió a los Erro y a Lesca a reprochar el accionar de los fiscales, y a denunciar la existencia de un delito. El caso cayó en manos del fiscal Eduardo Santo, que descartó cualquier irregularidad, y lo mandó al archivo.

La apelación fue a través de un recurso ante el superior de Santo, el fiscal de coordinación de Gualeguay Dardo Tórtul -ahora convertido en camarista en el Tribunal de Juicio y Apelaciones-, que confirmó la decisión de Santo.

“En primer lugar -plantea Tórtul en su dictamen-,  el personal policial actuante, trabajaba en tal situación,  con un cúmulo de información importante en cantidad y, a su vez, debe efectuar un examen de calidad de ese cúmulo informativo, esto es si guarda relación con el evento investigado.- En segundo lugar, existe una persona desaparecida – el Sr. Omar Benvenutto -, esto es que se trabaja en la búsqueda respecto de alguien cuya situación en ese momento y a la actualidad, poco y nada se sabe.- No se conoce donde se encuentra el mencionado Benvenutto, en que circunstancias se encuentra y, como si fuera poco, la posibilidad seria  de un riesgo a su integridad, lo que  seguramente estuvo presente en la psiquis de quienes trabajaron para dar con el paradero del mencionado, y la urgencia por saber que es lo que le sucedió al mismo, genera un àmbito de presión sumamente importante para el investigador y, cualquier dato – en virtud de la situación de riesgo apuntada – debe ser  puesto inmediatamente a disposición de las autoridades judiciales.- El chequeo de información, en forma individual, pormenorizada y despaciosa resulta a todas luces, un factor que puede afectar la necesaria dinámica investigativa y, precisamente tal información, no es de extrañar que lo recibido de primera mano, se de por válido. La propia vorágine investigativa lo impone. Pero lo cierto es que una vez chequeado y detectado el error, se procede a informar, lo que junto a lo supra analizado, da por tierra la idea del dolo. Este solo análisis – de lo subjetivo -, sumado a lo que señala el Dr. Santos en su dictamen, es suficiente para dar por tierra la solicitud revisora”.

Tórtul anota una serie de elementos que justificarían el accionar de los fiscales Gianini y Telenta, y que fueron tomados en cuenta por Santos para enviar al archivo la denuncia de Erro y Lesca.

  1.  El hecho de “que Omar Benvenutto había acordado asistir a una reunión secreta el día 27 de octubre  en la zona de Mansilla, donde no se podían llevar teléfonos celulares y que no podía llegar por sus propios medios sino que debía efectuar un trasbordo de vehículo para lograr llegar a un lugar que era de muy difícil acceso”. Al respecto, Tórtul hace notar que Lesca “se comportaba como el ´coordinador´ de dicha reunión, esto es, se lo sindicaba en un rol activo, no pasivo respecto de la misma y, que ello surge de lo manifestado por Ricardo María Benvenutto (primo de Omar Benvenutto), citando la parte pertinente de las expresiones del mismo”. De ese encuentro también dio cuenta  Javier Piccoli, “a quien el fiscal describe como ´mano derecha de Benvenutto´.
  2.  Tórtul hace alusión a un segundo elemento aportado por el fiscal Santos al resolver el archivo de la denuncia, “y que hace a la motivación de la solicitud, engarzado con la anterior y que fundamenta la hipótesis de dicha reunión secreta (que como veremos luego, la hemos calificado de ´extraña´)”, y es una filmación del día viernes 27 de octubre “donde se observa a Omar Benvenutto hablando con Hugo Lesca en una de las oficinas de la planta Inprocil. Este dato unido a lo anterior, otorga fuerza a la solicitud de la orden de registro y constituye otro argumento de sumo peso al momento del requerimiento de dicha orden”.
  3. Otro elemento tenido en cuenta por los fiscales y que justificó los allanamientos -que Lesca y los Erro rechazaron de plano- tiene que ver con filmaciones aportados por vecinos de Lesca, en las que se ve a Benvenuto ingresar al domicilio del primero cerca de las 19,10, de donde se retira treinta minutos después. “Pero eso no es todo, a escasos 3 minutos del retiro de Benvenutto, se puede observar, según señala el fiscal, a Hugo Lesca retirarse de su casa en una camioneta Amarok blanca”.
  4. “Como si ello fuera poco, señala también que al emprender Benvenutto el recorrido hacia el Norte, tomando por la ruta 12 (que también lleva a la localidad de  Mansilla), lo cual entedemos que es la referencia a Cámaras, dato este que también reafirma y fortifica la hipótesis de la reunión secreta y resultarían estos cuatro elementos mas que suficientes para requerir el allanamiento”, sostiene Tórtul.
  5.  O sea, que hay dos testimonios que dan cuenta de esa reunión “secreta” entre Lesca y Benvenuto, que el primero coordinó un segundo encuentro del empresario en Mansilla.
  6. “Sumémosle un dato adicional que textualmente refiere el fiscal: ´De la investigación surge claro también que, previo a dirigirse hacia Ruta Nacional Nº 12, Benvenuto se detuvo en la casa de su madre sita en calle Alfredo Palacios N° 168 y le dice de que tenía una reunión en Galarza´. Este último dato adicional, sumado a los cinco elementos restantes, vuelve a otorgar esa fuerza convictiva sumamente importante, para el requerimiento. Nótese que hasta el momento no hay alusión a las llamadas telefónicas que coloca en entredicho el denunciante y, conforme se advierte de la lectura de la solicitud de allanamiento, ya existen elementos mas que  suficientes de sospecha”, dice Tórtul al argumentar los porqué de los allanamientos, que no se basaron exclusivamente en aquel cruce de llamadas luego cuestionado por Lesca y Erro.
  7. Tórtul hace mención a la hipótesis que manejó el fiscal en su resolución “está dado por la posesión de parte de Hugo Lesca de un  campo, que detalla en el punto 1 , esto es de un  predio rural ubicado en el Quinto Distrito, entre las localidades de General Galarza y Arroyo Clé,  propiedad de Hugo Lesca, el que el propio Fiscal refiere como de difícil acceso, que sumado a lo anterior y a su cercanía con la localidad de Mansilla, lleva con toda razón al fiscal a sospechar, que el mencionado predio rural,  es un probable lugar para llevarse a cabo tal reunión”.
  8. “Además -anota finalmente Tórtul- obra como otro elemento de juicio más la presencia de una cantidad importantes de mensajes que cita el propio solicitante, de llamadas entre el Sr. Lesca y Omar Benvenutto, que creo que son mucho más consistentes a la hora de solicitar una medida – conforme los otros elementos aportados – que los llamados discutidos por el Sr. Lesca.- En total, según nos señala el fiscal,  constituyen más de 100 comunicaciones telefónicas, sin poder precisar si son de llamadas o wathsapp”.

“En síntesis, como podemos advertir, tal como lo señala el Fiscal actuante  Eduardo Santos, no es el de los registros de llamadas puestos en entredicho por el Sr. Hugo Lesca, el único fundamento de la medida de allanamiento, sino que subsisten otros -ocho elementos más conforme ordenación que ha hecho el suscripto -,  que el presentante Lesca no ha discutido, por ende le otorgan sólida consistencia a la orden de registro domiciliario y que tornan inocuo el error involuntario sobre los registros de llamadas atacados, quitándole toda posibilidad de lesividad”.

De la Redacción de Entre Ríos Ahora.