Por José Dumoulin (*)

 

Amanecer y encontrar la noticia de un nuevo caso de abuso por parte de un Sacerdote y máxime alguien tan conocido por ser cura sanador es muy impactante y no se sabe qué pensar frente a esta noticia que moviliza a la iglesia, a una ciudad y a muchos más.

Nuevamente nos encontramos con procedimientos internos que no son claros, aunque sí con la diferencia de que fueron unas religiosas las que descubrieron y realizaron las correspondientes denuncias.

Denunciaron hacia el interior de la Iglesia. Y también hicieron la denuncia en l Justicia.

A diferencia de los otros casos por abusos que involucran a miembros de la Iglesia –Justo José Ilarraz, que fue denunciado en 2012; y Marcelino Moya, denunciado en 2015—ahora, en este caso del cura Juan Diego Escobar Gaviria, se obró con prontitud.

Y esto es lo primero que llama la atención. ¿Muchos se preguntan por qué? ¿Suponen, tal vez, que ya se manejaba alguna información sobre este caso? O no se quiere quedar entreverado en un caso que se visualiza como complejo. Por lo que se ve a simple vista, es que nadie quiere hacerse cargo de todo esto pareciera que todos quieren quedar bien, no sé con quién, pero todos se sacan el lazo de encima y buscan desprenderse rápidamente.

Silencios de radio desde la dirigencia eclesial que hacen mucho ruido.

Lo que más duele en este caso es que todo queda turbio.

En medio de la denuncia, aparece una cuestión política: la gente que sale a la defensa con manifestaciones públicas, pero nadie se pone en lugar de la o las posibles víctimas que quedan expuestos y en una situación de vulnerabilidad total.

Un niño que queda en el medio de tensiones o intereses y esto hace perder de vista lo central que son los derechos de los niños que deben ser tutelados y protegidos, y en este caso eso es lo que se ataca con esas manifestaciones y movilizaciones en defensa del cura.

En medio de todo esto, sólo queda esperar que la Justicia pueda realizar la investigación correspondiente, que lo haga con la celeridad necesaria y con el rigor correspondiente para poder dirimir cuanto antes esta situación para que sea la verdad y la justicia lo que triunfe y pueda dar la tranquilidad a las familias afectadas.

 

Exsacerdote. Expárroco de Santa Rosa de Lima, de Villaguay.

Especial para Entre Ríos Ahora.