El operativo se realizó en colaboración con la Policía de Entre Ríos, luego de que el Juzgado de Faltas recibiera la información de que allí funcionaba un geriátrico clandestino y el sábado pasado había fallecido un abuelo allí alojado. No aparecieron responsables de la propiedad y luego de ingresar al lugar y dadas las malas condiciones de higiene, salubridad y falta de contención ante el frío reinante, la comuna colocó la faja de clausura.

Distintas áreas de la Municipalidad de Paraná en conjunto con la Policía de Entre Ríos realizaron este mediodía un operativo que derivó en la clausura de un geriátrico que funcionaba clandestinamente, sin ningún tipo de inscripción, ni autorización. La información recibida de la muerte de un abuelo de 80 años el sábado último, derivó en una actuación urgente por parte de la comuna. Ubicado en calle Matheu 237, entre Uruguay y Rosario del Tala, los agentes municipales – acompañados por personal policial- tuvieron que forzar la puerta de entrada ya que los propietarios no aparecieron. 

El procedimiento fue coordinado por la jueza de Faltas, Silvina García, con apoyo de la Policía y un escribano. “Hemos intentado contactarnos durante toda la mañana con la gente que aparece como responsable y no han venido. Tenemos que asegurarnos de que los abuelos no estén adentro”, expresó García para justificar el ingreso por la fuerza.
Al momento de ingresar, no había nadie y el lugar estaba deshabitado pero con serias deficiencias en materia de salubridad, higiene e infraestructura. 
La jueza explicó cómo se sucedieron los hechos hasta la clausura de este geriátrico: “Habíamos recibido un acta de comprobación con fecha 19 de junio donde se nos informaba que había un geriátrico que no contaba con habilitación y que había fallecido un abuelo, con lo cual tuvo que tomar intervención la Policía de Entre Ríos. También se había presentado en el lugar el escribano Leonardo De Grucci, y Esteban Sartore, por el área de Salud Pública Municipal, que elaboró un informe por parte de la comuna en cuanto al estado de lugar, donde constataron que las condiciones de higiene y sanitarias que presentaba eran un riesgo inminente para los abuelos que allí estaban alojados. Además de deficiencias técnicas en cuanto a lo edilicio y comodidades, todo este informe estuvo acompañado con fotos del abuelo fallecido y las malas condiciones del lugar”. 
Como protocolo habitual, la jueza informó que inmediatamente se comunicaron el área de Salud de la Provincia de Entre Ríos, pero ante el cambio de funcionarios en esta oportunidad no participaron del procedimiento. 
“Decidimos actuar desde la Municipalidad -continuó García-, de manera urgente junto al Fiscal de Estado municipal, Francisco Avero, el área de Habilitaciones municipales, a cargo de Orlando Gómez y junto a la Policía de Entre Ríos para preceder a la clausura del lugar dado estos acontecimientos. En el expediente figura que la persona que llevó al abuelo que luego falleció a ese lugar es Carina Jacob, en su momento responsable del otro geriátrico clausurado por la Municipalidad, denominado San Marcos”.  
La fiscal agregó en su relato: “Acudimos al lugar además con gente de Escribanía municipal, porque primeramente quisimos contactar a responsables del geriátrico, a familiares de los abuelos, y nada fue posible. Nos hicimos presente junto al Orlando Gómez, de Habilitaciones municipales y no nos abrían la puerta. Por actuación de la Policía pudimos ingresar al lugar, porque no queríamos colocar la faja de clausura sin asegurarnos que hubiera algún abuelo dentro del lugar, ya que para nosotros era prioritario preservar la salud y seguridad de ellos. Al ingresar, observamos que ya se los habían retirado, sin saber adónde, y pudimos colocar la faja de clausura a esa propiedad”.
 
Otros datos
 
Vecinos indicaron que hubo “movimientos extraños” el miércoles último, según precisó el director de Habilitaciones, Orlando Gómez, que pudieron deberse a la intimación que recibieron sobre la ilegal situación. El funcionario agregó además: “La que se hizo decir responsable de los abuelos es María Delia Maidana. Se trata de una casa particular que desarrollaba las tareas de geriátrico, sin habilitación”. Luego del ingreso, la propiedad estaba totalmente vacía, sin muebles, aparentemente ya se habían mudado.  
Por su parte, María del Carmen Enrique, directora de Inspecciones Técnicas, contó que cuando se hizo presente el sábado, “me encontré con el abuelo, de 80 años, ya fallecido en una cama que no tenía sábana, y estaba solo tapado con una frazada”. Una señora identificada como Delia Maidana, responsable del lugar, le informó que el hombre había fallecido cerca de las 17 del sábado. También había alojados dos hombres y una mujer mayor”. Respecto al estado en que estaban las personas mayores alojadas, Enrique mencionó:
“Había un señor en sillón de ruedas, hacía mucho frío y no había calefacción. No tenían abrigo, faltaban sábanas, frazadas. Había otro señor que estaba postrado en una cama, al que sólo le daban agua, en pañales y sin tapar ya que no tenían sábanas”.