Fabián Schunk se convirtió en la voz y la figura que sostiene, de modo público, la acusación contra el cura Justo José Ilarraz por los abusos en el Seminario de Paraná. La mirada no sólo la dirige a este sacerdote algo estropeado por el paso del tiempo, sino también a la cúpula de la Iglesia, en particular al arzobispo Juan Alberto Puiggari: dice que no cree en su arrepentimiento, ni en su pedido de perdón, ni en su aspiración de justicia en este caso. Es una de los siete denuncias de Ilarraz, y el primero que decidió hacer público el reclamo. Después, siguieron José Riquelme, Maximiliano Hilarza, y ahora Hernán Rausch.

 
De la Redacción de Entre Ríos Ahora.