Por Alberto Díaz (*)

 

El tiempo pasa y ya vamos por las 48 horas del acampe en el hall del Consejo de Educación.

Ocupar un lugar público como forma de protesta no es nuevo. Los trabajadores y los maestros tenemos larga trayectoria en estas cuestiones.

Postergados largamente por diferentes gobiernos, las luchas docentes han dado lugar a infinitas y novedosas formas de expresar los reclamos.  La creatividad siempre forma parte del paisaje.

La ocupación de la entrada del Consejo General de Educación es una de las tantas ideas que surgían de nuestras reuniones. Algún emisario del Gobierno ya los había alertado.  Es por eso que siempre que marchábamos había custodia excesivamente numerosa para enfrentar nuestras ruidosas marchas.

La creatividad formó parte de la estrategia, y la larga “cola” de trámites escondió la verdadera intención de un puñado de osados compañeros que llegaron antes de la marcha y, fingiendo, ser unos de los tantos que diariamente reclaman, permitieron que al fin lográsemos ocuparlo.

En la reunión del martes con el secretario de Gobierno, Germán Grané, en el marco de una asamblea, claramente expusimos que de seguir con la postura de realizar los descuentos, como lo habían pergeñado,  los maestros íbamos a reaccionar para impedirlo.

La ocupación pacífica del CGE ya llegó a su segundo día. Ayer viernes una inmensa asamblea en la explanada del edificio ratificó por unanimidad esta medida. Luego de votarla, cientos de compañeros se anotaron en diferentes horarios para sostenerla.

Espontáneamente, ya pasaron expresiones de pintores, artistas plásticos, murgas, grupos vocales, solistas y hasta un taller de salsa que los jubilados quisieron llevarlo como muestra de solidaridad. Desde prensa de Gobernación salió la orden de difamar y mentir sobre este acontecimiento. Lo mismo hizo ayer el gobernador Bordet, al decir que la protesta obstaculizaba la tarea de los trabajadores del Consejo General de Educación.

Los que el viernes no pasaron por el hall fueron el presidente del Consejo General de Educación ni los vocales políticos ni el contador Néstor Grifoni.

Ahora, los custodios del lugar no nos permiten utilizar los baños y nos cortaron la luz por órdenes de sus superiores. Un grupo electrógeno y una garrafa con una olla son ahora nuestros aliados. Para las otras necesidades, utilizamos los baños de la seccional de Agmer Paraná “Susana Peta Acevedo”.

El lunes, una nueva asamblea de compañeros docentes decidirá cómo continuamos. Por lo pronto, el cansancio se mitiga con charlas, debates, música, mates y tortas fritas.

 

(*) Secretario de Prensa de la seccional Paraná de la Asociación Gremial del Magisterio de Entre Ríos (Agmer).

Fotos: Mario “Manteka” Martinez, profesor.