La historia, si es que hay una historia, puede leerse en clave de parodia. Pero es una historia que ocurre en tiempo real, en una ciudad entrerriana, un caso de imprudente contaminación en el río que derivó ahora en una causa en la Justicia.

Hay varios elementos. Una garrafa con cloro arrojada al río por funcionarios de la Municipalidad de Victoria luego del arreglo de un desperfecto en la planta potabilizadora de agua el último día de 2017; el cloro que, inhalado por tres pescadores, manda a los tres pescadores al hospital; una investigación judicial que ya dio avances: la orden de custodiar la garrafa, y la convocatoria a Bomberos para que expliquen de qué modo extraerla sin que ello genere nuevas complicaciones de contaminación.

Todo empezó así.

“En el día de hoy se rompió una válvula de un tubo de cloro, ese desperfecto hizo que fallara la dosificación. Una vez detectado el inconveniente, personal de Bomberos Voluntarios, con trajes y equipamiento adecuados, trabajaron en la normalización del desperfecto en la planta potabilizadora de agua, al tiempo que por precaución el suministro fue interrumpido.
“Ahora se está trabajando en normalizar los valores de cloro en agua para cuando se reinicie el suministro.
“Gente del municipio dio aviso también a los vecinos para no alarmarse por el olor emanado y se explicó el por qué, mientras se solucionaba la situación a fin de evitar alarmas”.

De ese modo, la Municipalidad de Victoria informó, el domingo 31 de diciembre, sobre un incidente que ocurrió con el suministro de agua potable: hubo un desperfecto en la planta potabilizadora, ese desperfecto se solucionó y el suministro, que estuvo interrumpido por algunas horas, se normalizó ese mismo día.

Lo que no se supo entonces sino hasta tres días después fue que, producto de las tareas de reparación en la planta de agua, se había arrojado una garrafa de cloro de unos 1.000 kilos a un riacho. Lo que tampoco se sabía era que por el lugar andaban tres pescadores -un adulto, dos menores- que inhalaron ese cloro y como consecuencia de eso terminaron internados en el Hospital Fermín Salaberry.

Los menores fueron dados de alta. Pero el adulto permanece internado.

El fiscal Gamal Taleb, de la Unidad Fiscal de Victoria, enterado del incidente, decidió abrir una investigación de oficio.

En diálogo con Entre Ríos Ahora, dijo que ya adoptó las primeras medidas en el marco de la investigación penal preparatoria: fue hasta el hospital y se entrevistó con la persona que permanece internada; pidió a Criminalística que tome muestras del río y saque fotos del tubo de cloro arrojado por funcionarios de la Municipalidad de Victoria; también inspeccionó las historias clínicas de los tres afectados; y pidió las actuaciones en Bomberos, Prefectura y Policía.

En tanto, este lunes solicitará que la Municipalidad de Victoria eleve un informe que dé cuenta de por qué se tomó la decisión de arrojar una garrafa con cloro al río.

La garrafa, claro, sigue en el río, bamboleándose en medio de una comedia de enredos: cómo fue que esa garrafa terminó ahí, cómo fue posible que nadie supiera de los efectos contaminantes, qué responsabilidad les cabe a los responsables.

Por lo pronto, el fiscal Taleb pidió a Prefectura que custodie la garrafa. “Es una garrafa enorme, y cualquiera puede accidentarse”, previene el fiscal. Sigue en el río y, lo peor, nadie sabe qué hacer, cómo retirarla.

Desde la Justicia pedirán este lunes la colaboración de Bomberos: esperan que de ahí surja una salida, y la garrafa se pueda rescatar del río. De acuerdo a los primeros informes que elaboró Prefectura, la garrafa ya está sin el cloro.

La Justicia pidió el secuestro de la garrafa, pero resta saber cómo extraerla de modo de evitar complicaciones contaminantes. Y por eso, Taleb pidió al juez de Garantías, José Calleja, que cite a una audiencia informativa a Bomberos.

“Ese elemento hay que extraerlo del río porque es riesgoso para terceras personas. Lo que queremos es pedir a Bomberos un plan para realizar la extracción y posterior secuestro. No queremos que haya riesgo en esa tarea. Queremos una opinión técnica de en qué condiciones retirar ese elemento del río”, contó Taleb.

De modo que todo está por verse: primero, retirar la garrafa, recibir los informes de los organismos que intervinieron y una explicación de la autoridades, y después avanzar en eventuales responsabilidades.

De momento, no hay final.

 

 

 

De la Redacción de Entre Ríos Ahora.