Este miércoles 11 se define la sentencia del juicio por autocultivo de marihuana de la activista cannabica paranaense Sabina Fernanda Galfano, quien está procesada hace dos años y medio. Y para pedir su absolución convocan a una concentración, a las 9, frente al edificio del Juzgado Federal de Paraná, en 25 de Mayo 256.
“En nuestro país la tenencia de drogas para uso individual en un ámbito privado no es sancionada por la ley, pero el cultivo de las mismas con la misma finalidad, sí. Los Tribunales Federales de distintas jurisdicciones ya han declarado la inconstitucionalidad del artículo que pena el autocultivo, aunque no ha sido la Corte Suprema expresamente la que se haya expedido sobre el asunto de manera determinante, como sí lo hizo respecto de la tenencia”, señalan los organizadores de la concentración de este miércoles, la Agrupación Paranaense de Agricultorxs Cannabicxs.
En una entrevista que brindó a la revista Mate, Galfano contó cómo fue que quedó envuelta en una causa penal.

-¿Qué vínculo tenés con la planta?

-A mí el cannabis me extendió la percepción de la realidad. Me abrió muchos mundos diferentes, me llevó a otros lugares. De hecho, me pasaba al principio porque lo hacía mas esporádicamente, que me hacía profundizar en un montón de cuestiones. Saca a la luz muchas cosas, la apertura de conciencia que te produce te lleva a lugares que sin ese efecto quizás nunca hubieses llegado.

-¿Cultivas?

-Sí, eso intento. Aunque tuve varios años de cultivos frustrados, gracias a la policía sobre todo.  En marzo de 2017 sufrí un allanamiento por parte de la Policia de Entre Rios a raíz de una denuncia aparentemente anónima, pero lo cierto es que yo tenía un vecino que se hizo el galán y no tuvo éxito. Y pasó que a raíz de otro vínculo que yo tenía con otra persona, quedó en evidencia que el chabón había hablado demás frente a sus compañeros de trabajo y de casa.

-Tremendo despechado y careta el vecino…

-Sumado a eso, me cogolleó las plantas. Accedió a mi casa caminando por el techo de un vecino y les cortó las puntas cuando estaban en pre-flora. Estaban re verdes y el loco fue y las achuró. Me di cuenta porque claramente lo primero que hago cuando me levanto es ir y saludar a las plantas y se re notaba que algo había pasado. A los tres días me cae la policía a mi casa.

-¿Cómo viviste todo el proceso del allanamiento?

-Arman toda una historia para poder entrar a mi casa, de que yo tenía una relación amorosa con un delincuente conocido en la zona que supuestamente guardaba sus armas en mi casa. Entonces, la cana fue buscando armas de fuego y cartuchería, obviamente lo único que encontraron fue cannabis. Los tipos no registraron nada y sólo me preguntaron si tenía cosas que me podían llegar a comprometer. La verdad, agradezco un montón que se hayan comportado solidariamente. Lo único que tenía eran un par de cogollitos que pensaba fumar y las plantas que recién estaban empezando a florar. Se las llevaron y me dejaron lo que tenía de materia vegetal, porque no habrán sido ni tres gramos.

-¿Qué consecuencias consideras que vinieron después?

-Después de eso tuve problemas con mi familia. Si bien ellos sabían que soy usuaria de cannabis y que milito, porque también lo hago en mi casa, no eran conscientes de que me podía pasar eso. No comparto esto de estar ocultándose y yo no voy a estar mintiendo toda mi vida y menos a mi familia, medio que la militancia empieza por casa. Pero se enteraron del momento del allanamiento y fue una situación bastante fea e incómoda. De por sí tener a 15 policías metidos adentro de tu casa no es nada lindo, porque pueden hacer uso y desuso mientras estén ahí. Todo eso trajo aparejado que terminé teniendo una causa a nivel federal. Estoy procesada en este momento. Para colmo, si querés que las cosas se resuelvan rápido, tenes que poner un montón de dinero que yo no tengo. Me recomendaron unos abogados que como asesores están muy bien, pero los chabones me avisaron que si quiero que se muevan tengo que poner plata. Por eso las causas así siempre quedan en el limbo.

-¿En ese momento ocurría esto de que cuando allanan a un compañere todo el mundo lo difunde?

-Mi caso no se difundió mucho porque lo cierto es que te pone en una situación muy difícil y más si no tenes el apoyo de tu familia. En su momento yo no lo tuve, entonces lo mejor era preservar su privacidad, no solo la mía. No quise que se hiciera tanto ruido justamente porque en mi familia son de darle importancia al apellido, que es un bolazo, porque yo no represento tu persona como vos no representas la mía. Pero vivimos en una sociedad súper conservadora y patriarcal, sobre todo Paraná que es pueblo chico, infierno grande. Enseguida te señalan. Estoy convencida de que ocultarse no sirve de nada y de que esta situación fortaleció muchísimo mi convicción hacia el activismo. Estuve re acompañada igual, enseguida se hicieron presentes muchos compañerxs de APAC, amigxs.. no fue muchísima gente porque es algo muy efímero, lxs que acompañan tienen que ir en el momento y a veces no es tan fácil. Además, en 2017 no se hablaba tanto de cannabis y actualmente seguimos siendo muy estigmatizadxs lxs usuarixs, por eso cuesta que la gente se sume a este tipo de convocatorias y actividades. Entre cultivadorxs nos solidarizamos porque sabemos que en cualquier momento le puede pasar a cualquiera.

 

De la Redacción de Entre Ríos Ahora.