Cuatro dirigentes del campo fueron imputados por el fiscal Santiago Brugo por el delito de instigación a la violencia por la violenta protesta que tuvo lugar el 3 de septiembre de 2015 en las puertas de Casa de Gobierno.

La manifestación se desmadró cuando unos productores lanzaron huesos de vacas contra policías que custodiaban la sede del gobierno. Otro momento crítico se vivió cuando los manifestantes amenazaron con ingresar en el edificio gubernamental con tractores.

Los productores lanzaron cabezas de vacas contra los agentes policiales y luego hubo respuestas con gas pimienta que no alcanzaron a dar contra los manifestantes. En tanto, el Gobierno informó que hubo siete policías heridos, dos de ellos de gravedad.

La quema de neumáticos tiñó de negro el aire y contribuyó a crear un clima de tensión. En un momento de nerviosismo, luego de empujones entre ambas facciones, intervino el Grupo de Infantería Armada, un escuadrón de choque de la policía provincial.

Los productores reclaman un plan de créditos blandos, debido al endeudamiento del sector, y financiamiento para sembrar. Según afirmaron, no tienen forma de afrontar la nueva campaña. Al explicar el cuadro crítico para el sector, el director de la Sociedad Rural Argentina en Entre Ríos, Walter Feldkamp, dijo entonces que “la situación es de quebranto en la provincia, como ocurre en el resto de las producciones del país, y todas las actividades están bajo la línea de rentabilidad”.

Por aquellos hechos violentos la Justicia imputó a los dirigentes Elvio Guía, titular de la Federación Agraria de Entre Ríos; Alfredo Bel, delegado de la entidad en la provincia; Juan Echeverría, referente de la FAA; y Atilio de Ángeli, hermano del senador nacional de Cambiemos Alfredo De Ángeli. Todos, deberán prestar declaración indagatoria los días 27 y 28 de este mes.

Alfredo Bel, uno de los que quedó imputado, rechazó la acusación. “Tenemos la conciencia tranquila de que hicimos lo que correspondía, nunca promovimos ninguna cuestión violenta, ni ninguna cuestión alejada de lo que es un reclamo justo”, aseguró al respecto. “Por todos los medios intercedimos para que en ese momento se pudieran canalizar los problemas que tenían los productores”, agregó.

En declaraciones que formuló a la Agencia Periodística Federal (APF), aseveró que en esa oportunidad su función fue la de “apaciguar” e intentar “canalizar las cosas a través de la negociación”. Recordó que buscaron “respuestas”, que “en definitiva después se dieron”. Y remarcó: “Creo que hicimos un aporte fundamental para que los productores accedieran a una solución, ya que el Gobierno reconoció el problema y buscó una alternativa”.

 

“Sabemos el lugar que ocupábamos y esperamos que la justicia lo tenga en cuenta”, expreso más adelante. Se mostró “tranquilo” porque “están las evidencias” que muestran “el rol que cumplimos los dirigentes de la Federación Agraria”. Entre ellas mencionó “los videos y los funcionarios que nos atendieron”.

 

Según Bel, la justicia además cometió un “error”, porque “Atilio de Ángeli no estuvo ese día. Es decir, uno de los imputados como instigador no estuvo presente en la manifestación”, aseguró.

 

Respecto a los pasos procesales que siguen, el dirigente de FAA comentó que a él todavía no le llegó la cédula que lo notifica de la imputación. Por eso no sabe aún si tendrá que concurrir a la justicia a declarar el 27 y 28 de septiembre, fecha en la que fueron citados los demás involucrados.