La crónica, breve, contada por el periodista victoriense Sergio Retamal, dice que en las primeras  horas de este miércoles 3 de enero, más precisamente alrededor de las 00,15, se trasladó a la Jefatura Departamental de Policía a un hombre de 70 años, oriundo de Rosario, que había cruzado el puente para ir a apostar al  Casino de Victoria. En algún momento, mientras apostaba y no ganaba, lo tomó la ira y empezó a darle puñetazos a la pantalla de la máquina tragamoneda en la que estaba apostando.


Una nada considerando el negocio que supone el juego aquí y en todo el país.

El juego que en el Casino de Victoria está en manos del empresario Daniel Mautone, un hombre que supo ganar millones de la nada, sólo con buenos lazos políticos.

Mautone suele ser avisador en los programas de Mirtha Legrand, a quien La Señora suele enviarle besos al aire.

También estado en uno de los programas de mayor rating de la TV nacional: ShowMatch.

Fue en 2011 cuando todavía la plata era dulce para Marcelo Tinelli y por la gran pista del Bailando por un Sueño podía darse el lujo de traer estrellas internacionales en retirada, como el b0xeador Mike Tyson.

Mautone nació en Entre Ríos -es concordiense-,  es técnico electromecánico y administra casinos y salas de juego.

Inició sus inversiones en 1984, cuando apostó a un bingo en la provincia de Santa Fe. El juego le abrió contactos con la política. En el ambiente cuentan que tuvo diálogos con Eduardo Duhalde, Alberto Fernández; el ex recaudador de la campaña K, Héctor Capaccioli; el ex gobernador de Entre Ríos, Jorge Busti; y también con su sucesor, Sergio Uribarri.

En 2011, el diario Perfil trazó un esquema de sus negocios y publicó que posee 9 empresas que operan en Buenos Aires, Santa Fe, Mendoza, Salta y Chaco. Impulsó Gambiling TV, un canal dedicado exclusivamente a los juegos de azar.

A través de Femau S.A. controla el Casino Victoria. Según fuentes del sector, obtiene 6 millones de pesos por mes de utilidad neta. Es vicepresidente de Bingo Show (Buenos Aires), presidente de Bingo Mar de Ajó, fue presidente hasta junio de 2010 de Atlántica de Juegos, creó en 2001 Bingo Horse con Angelici, para criar caballos de carrera y administrar hipódromos.

Fundó también Corporatone Techonologies para fabricar máquinas de juego, Jamus Argentina (distribución máquinas tragamonedas) la cual, según él, dejó de operar en 2001, Bincoy SA (casinos, bingos) y Bingo Chiozza. Tiene acciones en Saltoagro, María del Mar y Santa Teresita (Chaco), ambas dedicadas al comercio de productos agropecuarios. Actualmente es presidente de la Cámara Argentina de Salas de Bingo y Anexos (CASBA). El cargo, anteriormente, era ocupado por Angelici.

En Mendoza desembarcó a través de Desarrollo Maipú, empresa creada en mayo de 2008. Fue en 2010 cuando lo designaron director titular de la firma junto a Angelici. ¿El

Daniel Enz también le dedicó una edición de la revista “Análisis” a hablar de él.

“Daniel Mautone nunca soñó que, en algo más de la mitad de su vida, iba a acumular tanto poder y dinero. A fines de la década del ’60, su padre quedó sin trabajo en una de las fábricas de Concordia y la familia debió abandonar la ciudad para buscar el sustento que les permita vivir. La provincia de Buenos Aires fue su destino y por los avatares de la política se transformó en un hombre cercano a un operador de Eduardo Duhalde, cuando era gobernador. De ese hombre, Mautone heredó el poder y el manejo del juego, según recuerdan los más memoriosos”, publicó.

Y agregó: “En más de dos décadas, el hoy dueño del juego en la provincia, posee una fortuna incalculable, que según los más conocedores estiman que rondaría los 200 millones de dólares. Dispone de más 20 empresas distribuidas entre la provincia de Buenos Aires, Entre Ríos y Mendoza. Obviamente, su pasión es el juego de azar y esa fortuna la hizo caminando sobre casinos, fichas y paños. Su otra pasión son los caballos de carrera.  Vive en un piso de más de 1.000 metros cuadrados, ubicado en la coqueta zona de Avenida Libertador y Coronel Díaz, donde quien allí ingresa se puede impactar con obras clásicas que tiene bien distribuidas en una amplia sala de recepción, pero la que más luce cuesta unos 20 millones de pesos. Mautone, fumador empedernido (de tres a cuatro atados de cigarrillos por día), siempre fue considerado “un hombre voraz por los negocios y el dinero”, por lo cual no se detiene un día. “Es una máquina de trabajar y generar negocios”, señalan. “Es capaz de recorrer 2 o tres provincias en un mismo día”, acotan. Obviamente, lo hace con su avión particular y Entre Ríos es una de sus obsesiones. Quien lo acercó a los negocios del juego con el Estado fue su pariente concordiense, el conocido empresario y recaudador político, Gualberto Beto Garamendy, ligado a Jorge Busti en las dos primeras gobernaciones. Fue, justamente, con el ex gobernador con quien empezó a hablar de las particularidades que podía tener un casino en Victoria, en un bello hotel, a partir de la inauguración del puente con Rosario. De hecho, su madre vive actualmente en Victoria. Su padre falleció el año pasado, en un accidente automovilístico cuando viajaba, a altas velocidades, rumbo a Concordia, manejando un auto último modelo de origen japonés, que le había regalado su hijo”.

Su inversión fuerte en la provincia es el Casino Victoria. “Desde La ciudad de las siete colinas movió los hilos de negocios y de los políticos -escribió Enz-. Fue aportante de la campaña de Busti, para que el concordiense llegara por tercera vez a la Gobernación entrerriana y lo mismo hizo con Sergio Urribarri, en el 2007, aunque nadie del entorno del primer mandatario lo quiera reconocer. Busti o Urribarri no eran los únicos políticos que deambulaban cerca del empresario, también lo hizo Alberto Fernández (ex jefe de Gabinete de Néstor Kirchner y de los primeros tiempos de Cristina Fernández), quien lo considera uno de sus “mejores amigos”. Con Urribarri, el empresario del juego, tiene línea directa y la buena relación sigue también con Fernández. Sin embargo, con quien está distanciado, después de una “fuerte pelea” –según señalan-, es con Busti”.

Que un hombre de 70 años, encolerizado, haya roto la pantalla de una máquina tragamonedas del Casino de Victoria, es nada más que un incidente policial menor que a Mautone, está clarísimo, no le hace ninguna mella en sus negocios.

 

 

De la Redacción de Entre Ríos Ahora