El exministro de Salud, Ariel de la Rosa, nunca negó en el juicio que se le siguió en su contra, junto a seis dirigentes de la Unión del Personal Civil de la Nación (UPCN), acusados todos por los delitos de coacciones agravadas, amenazas y resistencia a la autoridad, haber hablado por teléfono el martes 6 de junio de 2017 con la directora de la Colonia de Salud Mental de Diamante, Noelia Trossero. Y dio por cierto que aquella comunicación se hizo en un tono elevado de voz al inferir que Trossero lo estaba grabando -después se supo que la directora había puesto el altavoz-, que le ordenó reincorporar a la enfermera Yanina Migueles, despedida el 1° de junio del año último, pero que lo hizo en función de su investidura: ser un superior jerárquico.

Se mostró sorprendido por la imputación que hubo en su contra, haber apretado a Trossero, y por eso los fiscales Gamal Taleb y Laureano Dato pidieron para él la pena de 5 años de prisión. “Pero todo el tiempo tuve la certeza de haber hecho bien las cosas. Uno siente un alivio una vez que lo confirma la Justicia, y más con un fallo contundente como el que dio el tribunal, por unanimidad”, dijo De la Rosa.

De la Rosa fue acusado de coacciones agravadas y amenazas en perjuicio de Noelia Trossero, directora de la Colonia de Salud Mental de Diamante,en el marco de los sucesos que ocurrieron entre el 5 y el 7 de junio de 2017. De esos cargos, claro, el tribunal que lo juzgó dictaminó, en forma unánime, su absolución.

De la Rosa habló durante el juicio oral respecto del contacto telefónico que tuvo con Trossero el martes 6 de junio de 2017, cuando le ordenó recontratar a la enfermera Migueles, que la directora había echado el 1° de junio.  “Respecto de la llamada de ese día -esto quiero contarlo detalladamente, porque la escuché a Trossero que descontextualiza y parcializa la conversación- la hice porque días anteriores le había encargado a (el director de Salud Mental, Carlos) Berbara que se ocupara personalmente de este tema. Era un tema que estaba en la prensa, que nos preocupaba a todos por la trascendencia periodística que tenía, y por algunas imprecisiones. Ese día martes, en horas de la mañana, en mi despacho de calle 25 de Mayo, se hace presente el doctor Berbara. Le pregunto cómo marchaban las cosas en Diamante. Ya teníamos un reclamo de la Secretaría de Trabajo respecto a cuestiones legales. Decido llamarla a la directora después de hablar con Berbara. Me dice que la directora estaba reticente a cumplir cualquier tipo de orden o de recomendación, que si no era por escrito no  la iba a cumplir. Anoticiado de todo esto, y viendo que las cosas se estaban haciendo muy mal, al margen de la normativa y de las leyes vigentes, decido llamarla, para comunicarle de qué manera íbamos a resolver el tema”.

 

Ahora que el proceso concluyó, tiene una certeza: que fue una causa judicial teñida de elementos de la política.

-La verdad que yo, desde mi razonamiento, no encontré fundamento para la acusación. Pero uno sabe que cuando ocupa un cargo político, y de la primera línea, está expuesto a estas cosas -dice-. Sé que en esto  la política ha tenido algo o mucho que ver. Pero, bueno, son las reglas de juego.  Verdaderamente lo que lamento es todo este trance que hemos pasado todos. A mí, en mi salud personal, esto me afectó. Expuse a mi familia, a mis hijos, a mis seres queridos, aunque ellos, desde un primer momento, supieron cómo fueron los hechos. Hubo un despropósito en la calificación del delito que se me imputó de parte de los fiscales.

-¿Por qué dice que el juicio estuvo teñido por la cuestión política?

-Está claro que a alguien no le convenía que yo fuera ministro. Como soy hombre de principios, y en función de lo que había dicho el gobernador Gustavo Bordet en su mensaje de asunción, en diciembre de 2015, cuando dijo que no quería en su gobierno funcionarios procesados, imputados, con causas judiciales, cuando fue imputado di un paso al costado. El 9 de noviembre de 2017 puse a disposición mi renuncia. No quería poner al Gobernador en una situación incómoda. Estábamos cercanos a una elección de medio termino, y no podía seguir ocupando el cargo. Pero a algún sector le molestaba mi presencia y la de mi equipo de trabajo en el Ministerio de salud. Al Gobernador, no, porque seguimos con una relación y con un diálogo fluido.

-¿Qué sigue ahora?

-Voy a seguir en política. Yo nunca dejé de hacer política. Para mí es un hecho más en mi carrera política, que es una pasión que abrazo desde el reinicio de la democracia, en 1983. En este camino, vengo trabajando por la reelección de Bordet. Me identifico plenamente con nuestro gobernador. Hace tiempo he estado haciendo actividades políticas tendientes a su reelección. Es el conductor natural de nuestro espacio, y quien tiene la posibilidad más grande de conducir los destinos de la provincia nuevamente.

Respecto de la situación en Paraná, lamentó lo que ocurre con el intendente Sergio Varisco y su implicación en una causa penal por narcotráfico. Y vislumbró la posibilidad de que un candidato del PJ pueda lanzarse y ganar Paraná. “El peronismo tiene muchos candidatos y muy buenos. Todavía no ha surgido públicamente una figura. Pero yo creo que hay 4 o 5 compañeros que están en condiciones no solo de conducir la Municipalidad, sino de hacer una gestión ejemplar”, aseveró.

-El tribunal dijo que usted no cometió delito, y que le pareció “insólita” la reacción de la directora Trossero de no acatar una orden de un superior como el ministro de Salud. ¿Quedó conforme con eso?

-En realidad, Trossero cometió actos ilegales. Se tomó  atribuciones que no le correspondían.

-Pero usted como ministro tuvo que renunciar y Trossero siguió en el cargo. 

-Hoy no soy el ministro. Esas responsabilidades no me caben, sino que están en manos de otras autoridades, que sabrán qué tienen que hacer.

 

 

 

 

 

De la Redacción de Entre Ríos Ahora.