La historia dibujó esa construcción señorial, ubicada en un punto clave de la ciudad. La historia escrita dice que por Ordenanza del 18 de abril de 1888, con firma de Cayetano Ripoll y Sebastián Vázquez, se autorizó la solicitud de un préstamo. En su artículo 4°, se estableció: “Destínese la cuarta parte de la cantidad obtenida por este empréstito a la refacción y mejora del Teatro Municipal, la otra cuarta parte al pago de la deuda por ejercicios vencidos y el resto a la construcción de la Municipalidad”. El proyecto aprobado fue el presentado  por los constructores Borgobello y Forlessi por la suma de $ 138.862,50 m/n. Aunque el valor de la construcción llegó a $ 198.177,50. La construcción se encareció debido a cambios y algunas mejoras no estipuladas en el contrato y el excesivo aumento en el costo de los materiales, motivado por la depreciación del papel moneda. Se incluía en este costo, la suma de $ 20.000 destinada al moblaje. El plazo de un año acordado por las partes fue cumplido casi en su totalidad y el edificio se inauguró el 31 de diciembre de 1890. Pasaron años, gestiones, y ahora el edificio está muy desdibujado. Muy venido a menos. Un espejo de la ciudad.

 

 

De la Redacción de Entre Ríos Ahora.