Por Ferny Kosiak (*)

En nuestro país (y, particularmente, en nuestra provincia) por estos días existen dos posturas: a favor o en contra de los docentes. Repito: a favor o en contra de los docentes. Haga usted, por su cuenta, la deducción política, histórica y discursiva que le convenga y descubrirá que al fin de cuentas hay algo nefasto al caer en esta disyuntiva: los más tocados por la problemática actual son los alumnos y los padres de ellos. Los que están a favor de los docentes piensan en cuánto será el límite del reclamo, apoyan pero en el fondo esperan la pronta resolución. Los que están en contra, se encargan de defenestrar a los educadores a cuyas cátedras tendrán que volver una vez pasado el paro, o la asamblea, o la medida que fuera. De una u otra manera, quienes interactuamos en la educación pública estamos atravesados por esta disyuntiva con la seguridad plena de que en algún momento todo volverá a la normalidad. Divide y reinarás.
Déjenme ser autorreferencial en mi papel de profesor de escuela media. Desde hace casi una semana una atmósfera de angustia se vive en los colegios: profesores, padres y madres que se han encontrado con que han cobrado $50, docentes a los que les han descontado miles de pesos y que, en algunos casos, no han adherido a ninguna medida de reclamo. A eso hay que sumarle que recién el lunes se pudo tener acceso a los recibos de sueldo digitalizados, así que muchos nos enteramos a destiempo de cuál fue el descuento al que le vamos a tener que poner el pecho este mes mientras nos preguntamos ¿dónde va a parar esa plata? El 6% de aumento ya fue aplicado, pero ante los descuentos indiscriminados y aleatorios no hay manera de darse cuenta cuál es el monto real nuevo que el Gobierno ha decidido imponer más allá de cualquier diálogo con los gremios. El ataque es a los bolsillos de todos los docentes, sin la más mínima evaluación de las individualidades, ya que muchos colegios se han negado a reportar quiénes hacen paro y quiénes no. Por supuesto que el descuento mayor es para los directivos que prefirieron el silencio. Por supuesto que desde el Consejo General de Educación se responsabilizó a los rectores. Divide y reinarás.
Desde el jueves pasado, Agmer Paraná eligió llevar adelante una acción simbólicamente violenta: realizar la toma del edificio del CGE hasta que esta situación (elija su adjetivo) se solucione. Sentarse bajo el techo de quien tiene que garantizar la educación en toda la provincia es violento; que una madre decida pasar la noche en vela en el CGE mientras sus hijos duermen en su casa es violento; que uno busque qué ratos le quedan libres para dedicar su tiempo de descanso a ejercer una presión a través de la presencia es violento; que no haya más información que la tergiversada que circula por pasillos o mensajes de whatsapp es violento; que frente a casa de Gobierno se instalara, tres días después, una carpa blanca de Agmer general, mientras a unos metros se sigue con la toma del CGE, es violento. Divide y reinarás.
“La víscera más sensible del hombre es el bolsillo”. Sí. Directamente hay un abuso inconstitucional donde no solamente no existe un diálogo acerca de la actualización de salarios sino que estos son cercenados a gusto y piacere por quien detenta el poder. Y hay personas que aún siguen estando en contra del reclamo docente sin siquiera hacer la siguiente reflexión: ¿y si me lo hicieran a mí? Divide y reinarás.

(*) Docente. Especial para Entre Ríos Ahora.