Dos curas que deben declarar como testigos en el juicio al cura Justo José Ilarraz por los abusos en el Seminario Arquidiocesano de Paraná son las figuritas más difíciles de hallar.

Uno, Pedro Amadeo Barzán, debe testimoniar el jueves 26 de abril, y es considerado clave. El otro es Alfonso Gabriel Dittler, citado para el 4 de mayo.

Según la denuncia de las siete víctimas, incorporada al expediente judicial “Ilarraz Justo José s/Promoción a la corrupción agravada”, los hechos ocurrieron en el Seminario, en el tiempo que el sacerdote fue prefecto de disciplina, entre 1985 y 1993.

Barzán fue el primero que supo de los abusos de Ilarraz. Fue en 1995. Se lo contó al actual arzobispo y entonces rector del seminario, Juan Alberto Puiggari.

El ahora cardenal Estanislao Karlic indicó en la Justicia -cuando declaró por escrito, en 2014- que tomó conocimiento de los abusos por intermedio del actual arzobispo Puiggari. Aseguró que fue Puiggari “quien me lo dijo. Confío plenamente en su palabra”.

“Tomé conocimiento de los hechos denunciados y encomendé al vicario de Justicia que procediera conforme al espíritu de la Iglesia y la normativa propia del Derecho Canónico”, contó en el testimonio que brindó por escrito a la Justicia.

Karlic ordenó sacerdote a Ilarraz en 1984, y lo nombró responsable de los seminaristas menores en 1985, cargo que Ilarraz mantuvo hasta 1993, cuando fue autorizado por el propio cardenal para viajar a Roma, a formarse en la Pontificia Universidad Urbaniana.

Fue también Karlic el que mandó investigar a Ilarraz en 1995, no bien tomó conocimiento, a través del entonces rector del Seminario Arquidiocesano Nuestra Señora del Cenáculo, hoy arzobispo de Paraná, Juan Alberto Puiggari.

La causa, a cuyo frente designó al sacerdote abogado Silvio Fariña, concluyó en diciembre de 1996 con la sanción de la expulsión de la diócesis de Ilarraz. Pero esa investigación, cuando se cerró, fue guardada en el archivo secreto de la curia.

Cuando sucedieron los hechos, Barzán era “bedel”, una especie de celador, cargo que ejercían los estudiantes más avanzados sobre los más jóvenes. Pero al poco tiempo de ordenarse sacerdote se mudó a Italia, y de allí no volvió a pisar suelo entrerriano.  Es oriundo de Villaguay y fue ordenado cura por Karlic en 1994.

Fue Barzán quien lo pone en conocimiento de los hechos a Puiggari.

El otro cura con quien procuran dar en la Justicia es Alfonso Dittler, quien en marzo de 2017 se tomó un año sabático, dizque, para cuidar a su madre, pero un año después de aquella partida del servicio activo a la Iglesia hay quienes dicen que se radicó en Uruguay.

Ante los fieles de Hasenkamp, el último lugar donde estuvo, Dittler explicó que se alejó temporalmente del sacerdocio para “tomarme un tiempo de oxígeno”. Y además para cuidar a su madre que está enferma en su pueblo, Aldea Santa María, a 60 kilómetros de Paraná.

Hasta el domingo 19 de marzo de 2017, Dittler fue párroco de San José de Hasenkamp. Ese día, durante la fiesta patronal, se dirigió a los fieles que a esa hora ocupaban el templo, y les anunció que se iba.

En su lugar, fue el cura José María Bustamante.

“Mi motivo es personal”, explicó en declaración que formuló al programa La mañana de Tanomanía, que se emite por FM Siglo 21, de Hasenkamp. Y que esa motivación tiene que ver con dos situaciones: “Para estar más cerca de mi madre que está enferma, por un lado. Y por otro lado, también (para) tomarme un tiempo de oxígeno para mí, personalmente, para detenerme un poco, ordenar un poco las cosas”.

Al parece, la oxigenación la estaría consiguiendo en otro país.

 

 

 

 

De la Redacción de Entre Ríos Ahora.