Por Víctor Hutt (*)

El año 2017 se presenta de lucha para los docentes de Entre Ríos y seguramente de toda la Argentina.

El año 2016 fue un año de fuerte pérdida del poder adquisitivo del salario, alrededor de un 12 %. Aunque nos quieran convencer de otra cosa, no nos vamos a resignar a perder ese 12 %, que se fue a manos de los pocos que hoy están representados en el gobierno nacional.

Por otro lado, parece haber un acuerdo entre los gobernadores, que está en línea con los planes del gobierno nacional, de sólo otorgar un aumento del 18 % para este 2017, que a las claras no es aumento si se prevé una inflación que seguramente llegará al 30 % y ya se ha comenzado a expresar en aumentos de combustibles, tarifas, etcétera.

Los docentes queremos estar en la escuela enseñando a los chicos, pero para ello el Estado debe garantizar el derecho a la educación y dentro de ello debe garantizar un salario digno para sus docentes, en consecuencia, cuando estemos de largas jornadas de huelga durante este 2017, habrá que buscar la responsabilidad en los gobiernos provincial y nacional y no en los trabajadores de la educación.

Aceptar ese 18 % que nos pretenden aumentar el salario nominal significa aceptar y consolidar la pérdida del 12 % ya producida durante el 2016 y ver desesperadamente cómo ese 18 % nos vuelve a producir otra gran pérdida del poder adquisitivo contra la inflación durante  2017, y llegar a diciembre con una pérdida cercana al 20 % del poder de nuestro sustento familiar.

Esto significaría, si nos piden que no luchemos, que no hagamos huelga, que para que la escuela funciones los docentes tendremos que aportar el 20 % o más de nuestro salario, mientras los poderes económicos, los ricos, se juntan eso que nosotros sacrificamos.

Esto no es aceptable y creo que a nadie se le ocurre que lo podamos aceptar.

Aceptar ese 18 % significaría, como ya dije, consolidar la pérdida del 12 % de 2016 y creer que la inflación que nos dice el gobierno nacional será de un 18 %. Más que tontos tendríamos que ser para creer en esa previsión inflacionaria, máxime viniendo de un equipo económico que se encontró con una inflación del 25 % y aseguró a los cuatro vientos que la bajaría y la hizo explotar en un 45 %. Aceptar ese 18 % como creíble sería de necios y significaría jugar la vida y el sustento de nuestras familias, no señores, aunque queramos no podemos creer en ese 18 % inventado desde alguna productora publicitaria.

Un acuerdo inicial durante este 2017 no puede bajar de un 45 %, que se obtiene de 12 % de recuperación de 2016 y 30 % de inflación prevista para 2017 y sumar los porcentajes acumulados, es decir el 30 % sobre el 12 % ya acumulado, que es como se suman las inflaciones o los aumentos de precios.

Pero hablo de un acuerdo inicial anual y no definitivo, porque el panorama inflacionario nos muestra que puede ser peor que el 30 % y en ese caso tendremos que corregir el salario para no volvernos a empobrecer.

Si los gobiernos provincial y nacional no tienen capacidad para otorgar ese aumento nominal del 45 % es porque no tienen capacidad para gobernar o porque deciden que la educación no se merece mantener a los docentes sin pérdidas salariales, ante las dos opciones, incapacidad o desprecio por los trabajadores y la escuela, deben renunciar.

Vamos a respetar a los gobiernos elegidos democráticamente, pero no vamos a aceptar que nos destruyan y en ese caso lucharemos hasta hacerlos retroceder en el robo del salario o que renuncien por su incapacidad y principios que empobrecen a los trabajadores y destruyen a la escuela pública.

 

(*) Congresal de la seccional Uruguay de la Asociación Gremial del Magisterio de Entre Ríos (Agmer) por la Agrupación Integración por un Agmer de Todos. Rector de la Escuela Secundaria para Adultos N° 12 de Concepción del Uruguay.