Esta vez no hubo cotillón ni una puesta en escena grandilocuente. No hubo despliegue escénico ni cámaras aérea. No hubo glamour ni desenfado. No hubo desmesura ni impostación. Los actos de celebración del Bicentenario tuvieron en Entre Ríos un rasgo de mesura. Se diría que respondieron a la realidad actual cruzada por el ajuste. La decoración fue medida, y Casa de Gobierno apenas fue ornamentada con los detalles mínimos. Una marca de los tiempos que corren, quizá.
De la Redacción de Entre Ríos Ahora.