El cardenal Estanislao Esteban Karlic cumple este 7 de febrero 93 años. Es arzobispo emérito de Paraná, y figura clave en el último cuarto de siglo de vida religiosa y política en la provincia. Nació el 7 de febrero de 1926 en Oliva, Córdoba, y en 1993 llegó a la capital provincia designado como obispo coadjutor para auxiliar en el gobierno del clero al entonces ya enfermo Adolfo Servando Tortolo, a quien luego suplantaría.

Es hijo de inmigrantes croatas: Juan Karlic y Emilka Mavric, y el único de los cuatro hermanos que todavía vive.

Sus hermanas,  Milka, religiosa de la congregación Virgen de la Virgen Niña, y Catalina, docente, ya están muertas. El cuarto hermano, Juan, nació en Croacia, y no llegó a embarcarse rumbo a América con sus padres: murió en el viejo mundo.

Estanislao, “El Tano”, como le decían, es el menor de los Karlic.

Sin contar al primogénito, Juan, que murió en Croacia, Milka, la mayor de los tres hermanos, nació en 1922; Catalina, la segunda, en 1923; y Estanislao, en 1926.

En abril de 2012, falleció Milka, y en septiembre de ese año, Catalina.

Desde que salió de Oliva, a los 14 años, Karlic ha vuelto pocas veces, nunca a quedarse. Estudió la secundaria, después Derecho y al final se metió de cura.

Al año siguiente de haber ingresado al Seminario, en 1948, Karlic viajó a Roma, y allá finalizó sus estudios.

Fue ordenado sacerdote en Roma, el 8 de diciembre de 1954.

Había llegado a Roma con otro cura que después se haría muy conocido, y que tendría un trágico final: monseñor Enrique Angellelli, quien luego sería el obispo de La Rioja.

En 1965, Karlic se doctoró en Teología en la Universidad Gregoriana de Roma. Iniciaba el camino que lo pondría, más adelante, en el camino del cardenalato.

El 6 de junio de 1977 fue nombrado obispo auxiliar de Córdoba: fue consagrado en la Catedral de Córdoba por el cardenal Raúl Primatesta.

Enfermo el arzobispo de Paraná, Adolfo Servando Tortolo, el Vaticano lo nombró arzobispo coadjutor y administrador apostólico el 19 de enero de 1983. Al fallecer Tortolo, el 1º de abril de 1986, Karlic asumió como arzobispo de Paraná.

En 2001, al cumplir los 75 años, y tal como lo establece el Código de Derecho Canónico, presentó su renuncia al Papa Juan Pablo II, la que no le fue aceptada sino hasta abril de 2003.

Durante veinte años, Karlic estuvo al frente de la Iglesia paranaense -entre 1983 y 2003- y su gobierno ocurrió uno de los hechos más escandalosos que ha visto la feligresía: la ventilación de los graves hechos de abuso y corrupción de menores que ocurrieron en el Seminario Arquidiocesano Nuestra Señora del Cenáculo, y que involucraron al cura Justo José Ilarraz, condenado a 25 años de cárcel por esos acontecimientos.

Karlic fue quien lo ordenó cura a Ilarraz en 1984 -incluso ambos convivieron por un tiempo breve en la residencia episcopal de la Costanera Alta-; en 1985, lo designó prefecto de disciplina en el Seminario Arquidiocesano Nuestra Señora del Cenáculo, función que Ilarraz retuvo hasta 1993.

En ese período, mientras fue prefecto de disciplina, ocurrieron los hechos que denunciaron 7 víctimas en la Justicia: los abusos y la corrupción de menores, que permanecían como pupilos cursando el ciclo básico de la escuela secundaria en el denominado Seminario Menor.

En su primera declaración en la Justicia en la causa Ilarraz, Karlic dijo que supo de los abusos de Ilarraz cuando ordenó investigarlo, en 1995. Esa investigación  concluyó en 1996, con el testimonio de cuatro víctimas y de varios testigos, y la aplicación de la sanción del destierro para Ilarraz. “Como consta en la documentación entregada, al Pbro. Ilarraz se le puso como pena la prohibición de estar en el territorio de la Arquidiócesis, ejercer el ministerio en ella y tener contacto con los seminaristas. Esta medida se tomó como consecuencia de que se dieron por acreditados los hechos denunciados, que fueron admitidos por el Pbro. Ilarraz ante mí y de los cuales me expresó su arrepentimiento”, dice la declaración por escrito de Karlic.

Ilarraz pidió perdón ante Karlic. Respecto de los abusos, dijo el cardenal que Ilarraz en principio “los negaba absolutamente, más tarde admitió su responsabilidad y pidió perdón”.

En su segunda declaración, durante la sustanciación del juicio a Ilarraz, Karlic reveló: “El pedido de perdón lo hizo en relación a los hechos que se le imputaban sobre su relación con algunos seminaristas. Reconoció su culpabilidad en los hechos”. El cardenal se reunió varias veces con el ahora condenado. “Me reunía con él en mis frecuentes viajes a Roma durante esos años y conversábamos mucho. No apliqué, según recuerdo, un protocolo, sino que actué sobre la base de una relación propia de un obispo con un sacerdote de su diócesis. Él estaba ciertamente al tanto de lo que acontecía aquí y de hecho respondió a los requerimientos que se le hicieron desde el Vicariato de  Roma y accedió a hacer la pericia psiquiátrica que allí aconsejaron. También luego escribió la confesión pública conocida”.

 

 

 

De la Redacción de Entre Ríos Ahora.