El cura Juan Diego Escobar Gaviria estuvo más de una década en Lucas González, al mando de la parroquia San Lucas Evangelista.

En ese tiempo, abusó de cuatro monaguillos -aunque se presume que sus víctimas fueron muchas más-, y por esos cuatro casos fue llevado en agosto de 2017 a juicio oral en Gualeguay. Allí, el 6 de septiembre de ese año un tribunal integrado por los jueces María Angélica Pivas, Roberto Javier Cadenas y Darío Ernesto Crespo, en forma unánime, lo condenó a 25 años de prisión al hallarlo material y penalmente responsable por cuatro hechos de abusos y corrupción de menores.

Desde el 21 de abril de 2007 permanece encerrado en la Unidad Penal de Victoria en la modalidad de prisión preventiva, hasta que la sentencia quede firme y para evitar cualquier riesgo de fuga.
En Lucas González Escobar Gaviria no estaba solo.

El 7 de septiembre de 2012, el arzobispo Juan Alberto Puiggari, a través del decreto N° 67/12, autorizó al sacerdote Hubeimar Alberto Rua Alzate, de la Asociación Clerical Cruzada del Espíritu Santo, igual que Escobar Gaviria, incardinados ambos en la Arquidiócesis de Paraná, “a fijar temporalmente su residencia en la Parroquia San Lucas Evangelista, en la ciudad de Lucas González”. Y delegó en él “facultades generales para asistir los matrimonios que se celebren en la jurisdicción de la Parroquia San Lucas Evangelista durante el tiempo de su residencia en ésa”.

En el tiempo que Rua Alzate estuvo en Lucas González -se cree que fue hasta 2014- también abusó de los monaguillos. Uno de ellos, S., hoy de 18 años, denunció los hechos en la Justicia este lunes 10. Lo hizo ante el fiscal Federico Uriburu, asistido por su abogado, Mariano Navarro.

S. llegó con 14 años a la parroquia de Lucas González para oficiar de monaguillo. Dos años después se fue de todo eso, agobiado por los acosos de los dos sacerdotes de la parroquia, lacerado por los abusos. Se fue envuelto en un gran dolor, pura confusión.

Así lo contó en su denuncia:

“Luego yo cumplí los 16 y me fui de la Iglesia, porque mas allá de estas situaciones que me hacían, tenía muchas peleas con Juan Diego, porque me quería separar de mi novia y no me sentía a gusto, no aguantaba más la situación, no tenía a quién confiarle o con quién hablar, se me hacía muy difícil contar algo así”.

Y siguió: “Algo que no me entraba en la cabeza era que Juan Diego me llame a los gritos cuando Hubeimar me estaba abusando. No sé qué pretendía con eso: parecía que competían entre ellos. En las capillas, las misas eran los fines de semana, siempre a las 16,30 o 17, o también podía haber misas para chicos en horas de la mañana, así que siempre íbamos con Hubeimar para estar una hora antes y Juan Diego se quedaba en la parroquia a preparar la predicación para la misa de la noche. Volvíamos a Lucas González y tomábamos la leche o comíamos algo para prepararnos para la misa de la noche, que daba Juan Diego. Siempre con Hubeimar era de día, más que nada los fines de semana o entre semana, a veces, porque por las noches y en otros momentos, era Juan Diego el que me abusaba”.

Los abusos a S. -era abusado por Escobar Gaviria y también por Hubeimar Rua- ocurrieron “desde que tenía más o menos 13 o 14 hasta mis 16 años, que me fui de la Iglesia, una cantidad de veces que no puedo precisar porque fue regularmente todo ese tiempo y sucedió dentro de una camioneta Chevrolet S-10, de color gris, en la que íbamos a dar misas en las parroquias del interior o en la habitación que Hubeimar tenía en la casa parroquial y en este caso nadie entraba a la habitación ni de Hubeimar ni de Juan Diego porque eran muy respetados”, contó en la Justicia.

 

 

 

 

De la Redacción de Entre Ríos Ahora.