Los vecinos de la pequeña localidad de Aldea María Luisa -a 20 kilómetros de Paraná- no salen todavía del asombro luego de la decisión tomada por el cura párroco Daniel Silguero, que ordenó talar todos los árboles de la plaza central del pueblo, adyacentes a la iglesia Santa Ana.

Silguero explicó que “la decisión se tomó a partir de la caída durante los últimos seis años de cerca de quince árboles de grandes dimensiones sobre la iglesia, la casa parroquial y el predio, producto de varias fuertes tormentas acaecidas, a partir de lo cual se puso atención a la altura, edad y estado de los árboles remanentes, con el fin de tomar las medidas preventivas que fueran convenientes y necesarias”.

Arrogándose potestades que no tiene, el cura explicó que  “escuchada la preocupación de muchos, acerca de la conveniencia de pensar en alguna medida para evitar nuevos daños, sea sobre las construcciones o el cableado de los servicios, se tomó la decisión de sustituir las especies en mayor riesgo por otras nuevas, que garantizaran la conservación del arbolado del predio en condiciones de mayor seguridad para todos”.

En una carta pública que difundió la página web de la radio de la curia, FM Corazón, el sacerdote se refirió al descontento de los vecinos. “En no pocas personas, la labor ha producido descontento y dolor, al considerar que los añosos árboles eran parte del paisaje y la historia de la Aldea. Esta componente emotiva quizá no fue suficientemente tenida en cuenta, por lo que, habiendo escuchado el sentir expresado por muchos, se ha decidido suspender la labor. En todo esto no ha habido otra intención que no sea la de procurar lo que, acertadamente o no, se juzgó mejor para todos… Espero que a partir de lo sucedido crezcamos en la capacidad de manifestarnos y escucharnos con respeto y serenidad, para poder avanzar juntos, sin perdernos en polémicas o discusiones que no construyen ni nos hacen bien”, planteó el sacerdote.

Sobre el final, lanzó una advertencia: “Creo necesario, por último, aclarar y desmentir categóricamente que la parroquia haya pagado un solo centavo por el trabajo, o que los troncos hayan sido vendidos a alguien”, para después señalar que  “dejo en manos de Aquel que conoce los corazones de las personas, juzgar las intenciones de quienes han buscado instalar afirmaciones de este tipo, absolutamente falsas, infundadas y contrarias a la verdad”.

El sitio Paralelo 32 dio cuenta del malestar de los vecinos de María Luisa frente a la intempestiva determinación del cura. “La manzana ubicada en el corazón del pueblo, donde se encuentra la Parroquia Santa Ana, la casa parroquial, un salón de usos múltiples, y un amplio espacio verde para recreación, supo contar con una tupida arboleda que además de ser parte de la historia e identidad del lugar, era un pulmón verde para esparcimiento en los fines de semana. Por estos días los vecinos de María Luisa manifestaron su descontento con la decisión de quitar los árboles del lugar. ´Es un arrebato a la historia viva de todos los aldeanos´, manifestó Iván Taylor, en un extenso posteo en su cuenta en Facebook”, reveló la publicación.

 


Cura Daniel Silguero.

 

Acá, el texto completo del comunicado del cura Silguero:

“A partir del corte de algunos árboles del predio de la parroquia efectuado en el día de ayer, quiero informar a la comunidad:

  • Que la decisión se tomó a partir de la caída durante los últimos seis años de cerca de quince árboles de grandes dimensiones sobre la iglesia, la casa parroquial y el predio, producto de varias fuertes tormentas acaecidas, a partir de lo cual se puso atención a la altura, edad y estado de los árboles remanentes, con el fin de tomar las medidas preventivas que fueran convenientes y necesarias.
  • Se pudo constatar que muchos de los árboles, además de añosos y de gran altura, tenían problemas que con el pasar del tiempo los fueron debilitando, como troncos carcomidos por colonias de hormigas y la invasión de una conocida especie parásita sobre el follaje.
  •  Escuchada la preocupación de muchos, acerca de la conveniencia de pensar en alguna medida para evitar nuevos daños, sea sobre las construcciones o el cableado de los servicios, se tomó la decisión de sustituir las especies en mayor riesgo por otras nuevas, que garantizaran la conservación del arbolado del predio en condiciones de mayor seguridad para todos.
  • Se pidió colaboración a la junta de gobierno para llevar adelante la tarea que finalmente se concretó en el día de ayer, 31 de enero de 2019.
  • En no pocas personas, la labor ha producido descontento y dolor, al considerar que los añosos árboles eran parte del paisaje y la historia de la Aldea. Esta componente emotiva quizá no fue suficientemente tenida en cuenta, por lo que, habiendo escuchado el sentir expresado por muchos, se ha decidido suspender la labor.
  • Todos entendemos que lo emocional es parte de nuestra vida humana y no puede ser cancelado ni ignorado, sobre todo frente a quien así lo siente. Es por ello que, atendiendo a los pedidos de aquellos que con serenidad y respeto expresaron personalmente su sentir, se ha tomado la decisión de no avanzar en la tarea.
  • Los árboles quitados serán prontamente reemplazados por nuevas especies, y los demás quedarán en su lugar, dejando que el proceso natural siga su curso.
  • Lamento la decisión de quienes en lugar del diálogo sereno, eligieron las redes sociales para expresar su descontento, aportando poco al entendimiento y a la buena convivencia.
  • En todo esto no ha habido otra intención que no sea la de procurar lo que, acertadamente o no, se juzgó mejor para todos. Siempre hay distintas miradas y también distintas vías de solución posibles. Espero que a partir de lo sucedido crezcamos en la capacidad de manifestarnos y escucharnos con respeto y serenidad, para poder avanzar juntos, sin perdernos en polémicas o discusiones que no construyen ni nos hacen bien.
  • Creo necesario por último, aclarar y desmentir categóricamente que la parroquia haya pagado un solo centavo por el trabajo, o que los troncos hayan sido vendidos a alguien. Dejo en manos de Aquel que conoce los corazones de las personas, juzgar las intenciones de quienes han buscado instalar afirmaciones de este tipo, absolutamente falsas, infundadas y contrarias a la verdad.

Dios nos ayude y acompañe en la construcción fraterna de un mundo y una comunidad siempre atenta al bien de todos.

Pbro. Daniel Miguel Silguero
Párroco”

 

 

 

 

Fotos: Paralelo 32

De la Redacción de Entre Ríos Ahora.