En la noche del domingo llegaban a Paraná los primeros colectivos provenientes de Olavarría. Se calculan que la empresa Terco Tur vendió unos  1200 pasajes, con entrada incluida, para el recitar del Indio Solari que terminó en tragedia y desbande. Crónica de un día eterno y oscuro.

chino

Hay menos de 700 kilómetros entre Olavarría y Paraná. En condiciones más o menos normales, en colectivo, esa distancia se puede recorrer en casi nueve horas.  Los miles de asistentes al concierto del Indio Solari, que viajaron desde Paraná y alrededores a Olavarría, necesitaron el domingo completo para volver a casa. El viaje duró unas 18 horas. Y esa, claro, no fue justamente la peor parte de la travesía.

Unos veintidós colectivos que trasladaron alrededor de 1200 personas, salieron desde Paraná el sábado a la noche, con pasaje de la ciudad y la zona, para vivir una de las famosas misas de Solari, esta vez en la ciudad que le había negado un concierto allá por 1997. Por unos 2.200 pesos, la empresa Terco Tur vendió traslado y entrada al predio donde se realizaría el recital.

La magnitud de la convocatoria, dicen las crónicas de este domingo, colapsaron muy rápido toda posibilidad de una jornada de rock en calma. El desbande se produjo de inmediato y el resultado fue la muerte de dos jóvenes, cientos de heridos, estado de pánico y decenas de fotos de una ciudad desbordada. Puro caos.

“Yo estaba adelante, pero no se vio nada”, cuenta Gabriel Castagna, mientras vuelve a Paraná en uno de los 22 colectivos de Terco Tour. Él viaja seguido con la empresa, a recitales y partidos. Conocía, claro, las ceremonias de los conciertos de Solari, como sucedía antes con Los Redondos.  “Las avalanchas pasan todo el tiempo –explica con naturalidad- lo que pasa es que acá, había muchísima gente”.

Salir fue lo peor, dice Gabriel. “La gente no sabia por donde, íbamos yendo y viniendo como una marea. Yo estaba con dos amigos, a uno lo perdimos a mitad del recital. La salida estuvo feo porque encaramos todos para un lado y después hubo que volver. Y estamos hablando de mucha gente”.

Calcula que tardaron por lo menos una hora en salir del predio. “Yo lo pasé más o menos bien porque soy alto, pero para las mujeres debe haber sido muy feo, porque te ahogas entre la gente”.

Una vez afuera del predio donde ocurrió el desbande, el escenario no mejoraba.

“No se descongestionaba nunca: caminabas cuadras y cuadras despacito y llegabas a la esquina y no podía cruzar porque la gente iba en todas las direcciones”, describe Gabriel y añade que para colmo “había esquinas en que no habían retirado las vallas y no había nadie dando indicaciones, te guiabas o te perdías y debe haber muchísimos perdidos”.

A las 4 de la mañana salió el colectivo de la empresa Terco Tour desde Olavarría. A las 13, dice Gabriel, no habían recorrido todavía 30 cuadras. El panorama parecía totalmente fuera de cualquier control: “No se veía nadie de transito, ni policía, ni nada. La gente no podía salir de la ciudad”. A las 14.30, diez horas después de la salida, habían recorrido no más de 100 kilómetros.

El día eterno de los que fueron a ver la misa de Solari que terminó en tragedia recién estaba finalizando en la noche del domingo, ya cerca de las 12, luego de un día entero de viaje, tras la estampida y el caos.

Gabriel dice que no sintió miedo.

“Hay que saber manejarse en este ambiente. Yo tengo la ventaja que no tomo alcohol, ni fumo, dos de las cosas mas comunes en este ambiente, por lo que llegado el caso estoy mucho mejor preparado y predispuesto a resolver un imprevisto. Hay gente que no sabe donde esta y después pasa algo y ni se enteran”, lamenta.