La Iglesia ya tomó partido en el escándalo del cura Juan Diego Escobar Gaviria, ahora sometido a un proceso judicial en Gualeguay por tres casos de corrupción de menores y uno de abuso sexual, todos agravados por la condición de miembro del clero, y a la espera del veredicto, que se conocerá el próximo 6 de septiembre.

Aunque el arzobispo de Paraná, Juan Alberto Puiggari, superior inmediato de Escobar Gaviria, ha prendido quedarse al margen del caso, uno de los suyos, el cura Leovigildo Escorcia, se ha encargado de atender de modo personal a los seguidores del expárroco de San Lucas Evangelista, de Lucas González, que entre lunes y jueves de la semana última, cuando fueron las testimoniales de testigos y víctimas, y este lunes, en el turno de los alegatos, se reunieron en la Plaza Constitución.

Hasta allí llegó Escorcia, quien atiende la casa central de la Cruzada del Espíritu Santo en Paraná, la orden a la que pertenece Escobar Gaviria, pero que también atiende la parroquia San Juan Bosco. Tanto Escobar Gaviria como Escorcia están incardinados en la diócesis de Paraná, y por eso mismo su superior inmediato es Puiggari. Claro que el acompañamiento espiritual que da Escorcia a los seguidores de Escobar Gaviria –que llegan enfundadas sus cabezas en camperas con capucha, y cubiertos los ojos con anteojos oscuros– no alcanza también a los familiares de los denunciantes. Los ignora.

Desde 2013, Escorcia –rosarino, hijo de padre colombiano– está a cargo de la casa de la Cruzada del Espíritu Santo, en Comandante Espora al 500.

 

La sede de la Cruzada en Paraná se abrió a pedido del Vaticano y en el marco de los pasos que se están dando para su reconocimiento como congregación religiosa.

Contar con una embrionaria casa general, es uno de ellos. Esa casa debe estar ubicada allí donde está su obispo benévolo o benefactor, que es el arzobispo de Paraná, Juan Alberto Puíggari. La Cruzada necesita de un obispo benefactor que ampare su existencia. Ese amparo lo tiene desde 2006, en Paraná.

Escorcia parece haber tomado partido por unos pocos en la Plaza Constitución, de Gualeguay, donde se reúnen, a un lado, seguidores del cura Escobar Gaviria, y en otro sector, víctimas y denunciantes. De ese modo, aplica de un modo mezquino el Evangelio.

 

Foto: Gentileza Infocontenidos Nogoyá

De la Redacción de Entre Ríos Ahora.