Desde la ruta asfaltada hasta su escuela, en un paraje que se llama Estacas, el maestro Guillermo Soulé tiene que hacer 15 kilómetros por camino de tierra.

Pero viaja mucho más. Desde la ciudad en la que vive, Santa Elena, a la escuela, recorre a diario unos 65 kilómetros.

Pero el tema es el camino de tierra. Los 15 kilómetros de camino natural.

Allá adelante, después de los 15 kilómetros de tierra, está la Escuela N° 61 José Gervasio Artigas, 3 alumnos, donde es personal único.

La escuela, una estructura precaria, sin baños, montada sobre un terreno inestable -bajo el piso hay un hormiguero- es lo más parecido al Estado que existe en la zona: no tienen junta de Gobierno, ni centro de salud, ni caminos en condiciones.

Esta semana, después de varios días de inactividad en la escuela de Estacas por las lluvias, Guillermo Soulé se montó a su auto dispuesto a ir a encontrarse con sus tres alumnos. Pero no pudo llegar.

El camino, seco por tramos, estaba imposible en algunos sectores. Nadie entra. Nadie sale.

“Hay familias que viven metidas ahí adentro. En días de lluvia, es imposible ingresar, porque lamentablemente el camino no lo permite. Pero luego de la lluvia, uno quiere entrar porque ve que el camino está seco, pero tampoco puede: en tramos es intransitable porque no se hace el mantenimiento que corresponde. Esto no es de ahora. Es de siempre. Los estancieros de la zona hacen el mantenimiento que pueden, pero no alcanza. Lo que pasa es que el camino no tiene cunetas, debería estar entubado, no hay mantenimiento. Yo, para ir a la escuela, atravieso 7 puentes. Pero esos puentes están tan mal que en cualquier momento ceden”, dice el maestro.

Soulé vive en Santa Elena pero da clases en Estacas. En teoría, podría quedarse a vivir en la casa habitación del docente, pero la vivienda del maestro está inhabitable. Lo único que ha logrado poner en condiciones es el baño, para que usen los alumnos porque los sanitarios de la escuela no se pueden utilizar.

El maestro hizo de obrero y acondicionó el único baño que utilizan alumnos, docente y padres que suelen visitar la escuela. Y en ocasiones, sale con un pala arriba de su auto para ir mejorando el camino por tramos. Ha reclamado a Vialidad, al Consejo de Educación, a los legisladores del departamento, a los candidatos a legisladores del departamento La Paz pero ni siquiera le han respondido las notas que ha elevado a través de las supervisoras escolares.

“No viene nadie acá. Como acá ni siquiera hay junta de Gobierno, ni se preocupan. Pero acá también vive gente. Encima, durante los fines de semana unos cazadores entraron a la escuela y se robaron la computadora. Eso fue hace un año. Pedí que la repusieran, pero nunca nos respondieron”, se lamenta.

En días de lluvia, cuando el camino no permite ingresar los 15 kilómetros de tierra hasta la escuela de Estacas, el maestro se queda en un establecimiento educativo que está sobre la ruta, a cumplir horario.

¿Qué pasa con los alumnos esos días?

Se aplica una pedagogía de la emergencia.

“Trabajamos con cuadernillos con los que adelantamos actividades. Y por mensajito de texto, vamos cómo avanzamos. Y más o menos así damos los contenidos. Pero es una lucha de todos los días. Nos capacitan para tener alumnos modelo, pero no contemplan la mejora de los caminos, algo fundamental para llegar a la escuela”, se queja.

Y agrega: “Trabajar en una escuela rural es una elección, y te pagan bien. Pero así como te pagan, tenes tus gastos. Para el combustible del auto terminas poniendo de tu bolsillo porque lo que te pagan no alcanza. Y con los alumnos tenes que manejarte con mensajitos de texto cuando no podes ingresar a la escuela. Pero por mensajitos no podemos explicar los temas nuevos ni evacuar dudas de los alumnos”.

-¿Mensajes de texto y por qué no whatsapp?

-Whatsapp, no porque no hay señal. Es todo mucho más rudimentario. Yo amo la ruralidad, y sé que los chicos necesitan de la escuela. Quieren progresar, salir adelante, estudiar, pero lamentablemente nos encontramos con este tipo de obstáculos a los que nadie da solución.

-¿Qué alternativa le quedan a los chicos cuando terminan la primaria? ¿Hay secundaria en la zona?

-Las escuelas secundarias están sobre rutas y en ciudad. Los que tienen algún familiar en la ciudad, se desprenden de sus hijos y los envían para que estudien. Pero los que no tienen esa posibilidad, quedan ahí. La Paz es lo más próximo que existe. También está San Gustavo, pero el camino también está roto. Totalmente intransitable. Así que en esa zona el maestro enseña, también es enfermero y remisero, para sacar a la gente. Una de las familias que manda su hijo a la escuela y que vive 10 kilómetros más adentro de la escuela tuvo un problema con una víbora que picó a un chico. Desde donde están, que es la estancia La Montaraz, tuvieron que sacarlo a caballo y andar los 30 kilómetros hasta llegar a La Paz. No tenemos centro de salud, que es otro tema que hemos hablado el año pasado. Hay botiquines rudimentarios de los peones, pero no tenemos centro de salud. Tampoco hay junta de Gobierno. Tenemos muchas falencias en zona rural que muchas veces se desconocen.


 

 

De la Redacción de Entre Ríos Ahora.