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En la fachada apenas si cambió el color, porque la fachada está protegida por resolución municipal. Es histórica. Adentro sí. Ahora sí. Las salas ya se ven como salas. La primera, después del hall de ingreso, amplio y de colores fuertes, tiene capacidad para más de 200 personas. Luego viene un pasillo, también de tonos vivos-chillones y otra sala con más de 200 butacas. En el medio del camino, en stand by, se organiza un tercer espacio, algo más pequeño pero no tanto, con capacidad para 70 espectadores.

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Así se define la nueva versión de un espacio con historia.

En el segundo piso de lo que alguna vez fue el Cine Círculo y, posteriormente, como suele ocurrir, una dependencia del Estado -en este caso las aulas de la escuela técnica de Vialidad-, hay lugar para una cuarta sala, que balconea a la Plaza Alberdi con una vista privilegiada.

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Pero eso vendrá más adelante.

Lo que se estrena ya, en pocos días, sin ir más lejos el miércoles próximo, son estas dos salas  de amplias dimensiones que funcionan en este predio con idénticos dueños que el Cine Rex.

El nuevo Cine Círculo está a pocas horas de comenzar una segunda etapa. Su aspecto es otro, el público será otro y las películas serán las que ofrece la industria en la actualidad. Pero todo sucede dentro del mismo barrio, frente a la misma plaza y al interior de una estructura que mantiene sus características inalterables.

Lo valioso, en este caso, es la recuperación del lugar que cuenta una buena porción de la historia de la ciudad ligada al cine de una época. Un espacio que  durante décadas llevó esa máscara gastada y tan corriente, de antigua preponderancia, ya casi sin sentido y prácticamente lista para su demolición, seguida del brote casi instantáneo de un edificio. De otro edificio. La cuadra tiene por lo menos dos ejemplos altísimos. Pero no.

Ahora hay un cine, dos salas, el proyecto de dos salas más y a la vez una nueva oportunidad. Otra chance al barrio, para el edificio y para la ciudad. El miércoles será el estreno del viejo cine.