Le tocó a Santiago Olivera, obispo de Cruz del Eje, Córdoba, ser el sucesor de Antonio Baseotto como obispo castrense.

No fue poca cosa. El papa Francisco lo nombró en marzo de 2017 en un cargo que estaba vacante desde marzo de 2005, cuando el entonces presidente, Néstor Kirchner, emitió un decreto desconociendo al entonces obispo Baseotto, a raíz de una carta enviada al ministro de Salud Ginés González García en la que, utilizando una cita bíblica para defender su postura contraria al aborto, sostuvo que “quienes escandalizan a los niños” merecen “ser arrojados al mar con una piedra de molino atada al cuello”.

En esa ocasión Kirchner entendió que las afirmaciones de Baseotto aludían de manera directa al procedimiento adoptado por la dictadura para eliminar personas y conocido como “los vuelos de la muerte”.

El obispo Olivera ahora está en Paraná. Llegó este martes y se quedará hasta el viernes, junto a sacerdotes, seminaristas y capellanes. Entre ellos, está el vicario general castrense, el concordiense Gustavo Acuña, quien se formó en el Seminario Nuestra Señora del Cenáculo, de Paraná. Hasta su designación como vicario castrense, Acuña estuvo al frente de la Parroquia Nuestra Señora del Luján de Los Charrúas, y de la Capilla San Bonifacio de La Criolla.
Ahora, Acuña y Olivera están al frente de una delegación de 20 personas que misionan en Paraná, en el Ejército, con el objetivo de “llegar al lugar del trabajo: saludar, presentarse, conversar algo y sobre todo invitarlos para los encuentros catequísticos. Cada uno de estos días buscamos llegar a las áreas de trabajo donde trabajan”

En declaraciones que formuló Acuña a la radio del Arzobispado de Paraná, FM Corazón, sostuvo que “cada año el obispado (castrense) realiza una misión con los seminaristas. En 2007 se hizo la última misión del Obispado Castrense en Paraná.  El Obispado se extiende en todo el país, así que es difícil volver en menos tiempo. De igual modo, la misión continua siempre con los capellanes del lugar”.

Finalmente, sintetizó que esta misión “es una experiencia hermosa. Nuestro Obispado tiene esta tarea peculiar que es muy hermosa. El Papa nos dio mucha fuerza para seguir adelante y acercarnos más a las familias a través del Obispo Castrense. Así que estamos

muy felices”.

 

 

 

 

De la Redacción de Entre Ríos Ahora.