La Asociación Clerical Cruzada del Espíritu Santo, la orden religiosa que lidera el padre Ignacio Peries desde su bunker, la Parroquia Natividad del Señor, en el barrio  Rucci, de Rosario, anda de mal en peor.

La estrella del cura sanador por antonomasia se empezó a apagar por estas tierras a finales de octubre de 2016, cuando la Justicia tomó conocimiento del primer caso de abuso cometido por el cura Juan Diego Escobar Gaviria, hijo dilecto de Ignacio Peries, que replicó aquí las concurridas misas de sanación.

La Justicia acumuló cuatro denuncias contra Escobar Gaviria, y el 6 de septiembre de 2017, tras un juicio en los Tribunales de Gualeguay, lo condenó a 25 años de cárcel. Pera ahora hay un quinto caso.

Escobar Gaviria sigue siendo sacerdote, miembro activo de la Cruzada del Espíritu Santo. Uno de los pocos miembros del clero que le brindó apoyo durante los días aciagos del juicio en Gualeguay fue Leovigildo Raúl Escorcia, el responsable de la casa general de la congregación en Paraná.

La Cruzada abrió sucursal en la ciudad en el otoño de 2013, en calle Comandante Espora al 500. “Esta casa –contó entonces Escorcia– es la sede de la secretaría de la congregación. El Vaticano nos pide un domicilio canónico, que hasta ahora no lo teníamos. Nuestra idea había sido siempre contar con una parroquia en Paraná, pero hasta ahora no ha sido posible. Entonces nos decidimos por esta casa. Y funcionará como la secretaría general”, comentó.

Desde 2006, los sacerdotes de la Cruzada están incardinados en la diócesis de Paraná, y como parte de esa ligazón canónica, varios de su religiosos han venido a la provincia a desarrollar su trabajo pastoral. Después, fueron yéndose hacia diferentes destinos, como el colombiano Henry Wilson Echavarría, que ahora reside en los Estados Unidos y dirige la Cruzada. El único que permaneció en Entre ríos fue Escobar Gaviria, hasta que fue encarcelado, el 21 de abril de 2017. Entonces, le dictaron prisión preventiva y en esa condición sigue, hasta que la condena a 25 años de cárcel quede firme.

Cuando estuvo en libertad, y la causa penal daba sus primeros pasos en la Unidad Fiscal de Nogoyá, Escobar Gaviria tuvo restringida la libertad, y pasó algunos días alojado en la casa de la Cruzada, en calle Comandante Espora.  El sitio, pensado como un centro operativo para el despegue de la orden que lidera el padre Ignacio Peries, quedó al final enlodada por la causa penal que llevó a la cárcel a Escobar Gaviria.

Y en el último mes, la casa de calle Comandante Espora 521 dejó de ser sede de la Cruzada del Espíritu Santo. “Se fueron hace un mes. La casa se puso a la venta”, cuenta una vecina del lugar.

Lo cierto es que ya han retirado el cartel que identificaba el lugar. “La Asociación Clerical de la Cruzada del Espíritu Santo. Misioneros Sede Central – Ciudad de Paraná. Autorizado por el Arzbispado de Paraná, Entre Ríos, República Argentina”, decía ese cartel. Pero ya no está.

El mutismo en el lugar comenzó no bien se abrió la causa penal contra Escobar Gaviria, y el caso estuvo rodeado del escándalo permanente.

El padre Ignacio se quedó sin casa, sin sede, y el cura Escobar Gaviria, en la cárcel.

 

 

 

 

 

De la Redacción de Entre Ríos Ahora.