Está ubicado a 10 kilómetros del centro de la ciudad. Es un oasis verde, que pocos conocen. Se inauguró en octubre de 2015. La entonces intendenta Blanca Osuna, a pocos días de dejar su cargo, inauguró el Parque Botánico sobre los terrenos donde alguna vez funcionó la escuela granja, y que se desactivó por culpa de un “sueño”, la idea faranónica del exgobernador Sergio Urribarri de montar allí un estadio único.
El estadio único sólo fue un anuncio rimbombante y el gasto de algunos miles de pesos en estudios de consultoría, y muchos anuncios publicitarios. El Concejo Deliberante aprobó la transferencia del terreno de la escuela granja, la Legislatura aceptó la donación, y todo empezó a marchar. Pero nunca anduvo: el estadio único fue sólo anuncio.

La escena quedará inscrita en la memoria de la hilaridad colectiva:un día de invierno de 2012, Urribarri se subió al escenario del Teatro 3 de Febrero y anunció, urbi et orbi, el estadio único con capacidad para 35.000 personas, un costo de 1.000 millones de pesos. “Nos merecemos ver jugar un Messi, un Agüero o Los Pumas aquí. No es apuntar más alto de lo que podemos, estamos apuntando donde debemos estar. Entre Ríos se ganó un lugar importantísimo en el concierto nacional, lo demostramos todos los días con nuestras acciones y participación en este proyecto nacional, popular y democrático que está transformando la Argentina. Es un sueño que se empieza a concretar ahora”, dijo Urribarri.

Claro, ni Messi, ni Agüero, ni Los Pumas: cada domingo, donde debía estar el estadio único, hay un feria de venta de verduras, y el resto de la semana, es una ciclovía y un parque de esparcimiento. Nada de todo eso que pensó Urribarri.

El Parque Botánico no tiene gradas, ni tribunas, sólo espacios verdes para conocer. Hay un área central con una calle arbolada con fresnos y distintos sectores o zonas distinguibles dentro del eco-paseo: “Los Quercus” con la presencia de un ejemplar de alcornoque (árbol de corcho), uno de los pocos ejemplares adultos de Paraná; “Los Pioneros”, de origen más antiguo, algunos de más de 200 millones de años; “Las Acuáticas y Palustres”, cuyo sector con el arroyito y puente de durmientes de quebracho cuenta con lirios amarillos, camalotes, redonditas de agua y achiras que aloja peces típicos; “Los Entrerrianos”, zona atravesada por el arroyo que corona un tajamar, constituida por especies nativas de nuestra provincia; “Las Cañas”, donde hay caña de azúcar, bambú, entre otras; “Los Notables Argentinos”, donde se encuentran especies de árboles nativos de nuestro país; “Los Ilustres Visitantes”, zona en la que predominan especies originarias de otras regiones del mundo; “Los Pinchudos”, dedicada a los cactus; “Aromáticas y Medicinales”, muestra de plantas que utilizadas para curaciones; “Compost”, elaborado a partir de las hojas del barrido urbano y chipeado de ramas producto de las podas de árboles de la ciudad; “El Tajamar”, ambiente acuático delimitado por un terraplén plantado con ceibos; y “Las Invasoras”, sector de plantas de origen exótico que se adaptaron muy bien a nuestras condiciones ecológicas.

Un buen paseo para recorrer. Y para imaginar lo que pudo ser el estadio único.
De la Redacción de Entre Ríos Ahora.