En la Escuela Secundaria Nº 48 Domingo Faustino Sarmiento no pueden dejar atrás el período que encabezó Luis Soto como rector. Suspendido en su cargo por el inicio de un sumario en su contra, Soto ya no asiste a la escuela –en medio, pidió licencia por enfermedad—pero hoy los docentes de la escuela se encontraron con una sorpresa desagradable: cuando quisieron ingresar a la cuenta de correo electrónico de la institución, descubrieron que la contraseña había sido cambiada.

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Luis Soto.

 

Achacan por esa maniobra al rector desplazado, y así lo dejaron establecido en una exposición que efectuaron hoy en la comisaría segunda. Enterados de que el Consejo de Educación había separado del cargo a Soto, los docentes quisieron ingresar a la cuenta de correo electrónico –escuela48sarmiento@gmail.com– pero descubrieron que la contraseña había sido cambiada. En la exposición policial, los docentes dejaron constancia que “intentaron ingresar y no pudieron”.
Y señalaron que “para poder recuperar la cuenta, se enviaba un mensaje de texto a un número de teléfonos cuyos dos últimos dígitos son 52”, que coincide con el número de celular del exrector.
A esa denuncia policial, se sumó otra.
El secretario de la Escuela Sarmiento, Jorge Daniel Bejarano, también acudió a la comisaría segunda el martes 4 y contó que luego de que se presentara la denuncia de los docentes ante Educación, Soto fue a la escuela el lunes 3, y que al retirarse, cerca de las 17,55, se llevó consigo “una caja con documentación, la cual manifestó que era personal”.
Después de la partida de Soto, se retiró todo el personal de la rectoría, veinte minutos después. Pero el martes 4, cuando vuelven a trabajar, “constatan desperfectos eléctricos y de conexión a Internet, por lo cual se dio intervención a personal de la Departamental de Escuela y al referente técnico, los cuales se apersonan y al proceder a revisar las instalaciones, encuentran que en una de las luminarias de la rectoría se encontraba una falla eléctrica, como así también el referente técnico Pablo Rodríguez Silva verifica que el cable de Internet poseía una rotura, desconociendo cómo se había producido”.
La denuncia policial señala que Rodríguez Silva, luego de conectar nuevamente el servicio de Internet, tuvo una “crisis nerviosa” en presencia, entre otros, de la vicerrectora Mirtha Campoamor. En ese instante, el responsable técnico repetía “fui yo, yo fui el que puso las cámaras”, lo que los docentes entienden como un mecanismo de vigilancia que había impuesto el exrector Soto.
Luis Soto dejó su cargo de rector de la Escuela Secundaria Nº 48 Domingo Faustino Sarmiento en medio de durísimas acusaciones de los docentes, que le endilgan casos de acoso y manejos irregulares de los fondos de la cooperadora y la registración de la asistencia del personal.
El caso motivó una presentación, el viernes, ante la supervisora de educación secundaria de la Dirección Departamental de Educación, Lelys de los Santos, a quien pidieron la “inmediata suspensión” del cargo de rector de Luis Soto. “Caracteriza el accionar del rector –dice la presentación de los docentes—una serie más o menos dispersa y constante de conductas de apariencia gentil al principio y hasta amigable, que avanzan a la esfera privada en diferentes niveles de significación sexual, configurando un acoso sobre el personal femenino de la escuela, sin ética ni respeto”.
Uno de los testimonios que consta en la denuncia corresponde a una profesora de Matemática, a quien un día Soto se dirigió en estos términos. “Hay un negro que te quiere comer. En realidad, quiere que lo comas a él”, le dijo, y después le entregó un alfajor de chocolate.
También señala la “formación irregular” de la cooperadora escolar, por cuanto carece “de todas las formalidades que garantizan su constitución, quedando a cargo del señor Mario Bugliolo, padre de alumnos de la institución desde el 2011, amigo privado del rector y constante presencia en el SUM (salón de usos múltiples) cuando explotaba el kiosco en épocas de larga licencia de la fuerza policial (2015).
Además, dice la denuncia, Soto eximía a su personal, personal de la escuela, de las formalidades de la registración de asistencia, práctica que también alcanza a su círculo próximo.
Le reprochan además que “arregla” en forma personal en su despacho, a puertas cerradas las situaciones que involucre a algún alumno, ya sea por mal comportamiento o consumo de sustancias. En ocasiones, además, le pide a los docentes que “modifiquen” alguna calificación.
La presentación de los docentes también da cuenta de entrega en forma caprichosa de las computadoras del plan Conectar Igualdad “a personas no alcanzadas” por ese programa.

De la Redacción de Entre Ríos Ahora.