La Editorial de la Fundación La Hendija lanzó el nuevo libro de uno de los grandes novelistas entrerrianos con gravitación nacional: Orlando Van Bredam.

“Nadie detiene las ambulancias” es el quinto libro que el escritor nacido en Villa San Marcial y radicado en El Colorado (Formosa) hace más de 40 años, publica en La Hendija.

Ganador del premio nacional Emecé con “Teoría del desamparo” (2009), Van Bredam volvió a Entre Ríos junto a la editorial local, en principio, a raíz de una novela que contenía, a su vez, un retorno de ficción a esta zona y una mención de Juanele Ortiz en el título mismo de la obra: “La música en que flotamos”.

Luego vinieron experiencias literarias que van a palpitar entre los mejores capítulos de las historias contemporáneas editadas por aquí: la increíble historia del Gigante González, “Mientras el mundo se achica” y la hermosa reunión de tres novelas breves que llevan por nombre final “La mujer sin obligo”, tal vez una de las obras culmines de Van Bredam.

Posteriormente o, más bien, en esa corriente del reencuentro con gente de aquí, luego de 40 años allá en el norte, Van Bredam también se dio la posibilidad de publicar con La Hendija su novela de mayor reconocimiento: “Teoría del desamparo”.

Lo que viene ahora, con ilustración de tapa del talentosísimo Lisandro Estherren, es la versión Van Bredam volcada hacia el misterio, donde asoman detectives insospechados en paisaje tan tórridos que dan ganas de tomar un tereré o una cerveza en plena lectura.

Van Bredam es un escritor de trascendencia nacional que el norte argentino lo siente propio aunque es tan entrerriano que en el camino su primer reconocimiento, justamente, fue el premio Fray Mocho de poesía por “Los cielos diferentes”. Claro que los escenarios de su literatura, como de su vida, se mudaron muchas veces al norte, como en Teoría del desamparo, en esa preciosa historia de aventura y desconcierto que es Nada buenos bajo el sol y tantas historias más. También anduvo, Van Bredam por Corrientes y profundamente, junto a la historia del Gauchito Gil que recorrió el país en toda su extensión y se conoció con dos títulos: “Colgado de los tobillos” y “El renagado”.

Con “Nadie detiene las ambulancias”, Van Bredam se instala en uno de esos parajes sofocados y sin noticias que de un momento a otro se vuelven un auténtico infierno. El oficio y la curiosidad de Van Bredam cabalgan sobre su fina observación del lenguaje, el enfoque y el modo de andar de la gente y sus lugares. Así construye estos personajes que le dan vitalidad, sangre y lumbre a una trama de secretos y desdén.

El anuncio de la novela, lanzado por La Hendija, lo anticipa de este modo:

“Las muertes se suceden en un pueblo calcinado donde nunca pasa nada y resulta que el principal sospechoso es un tipo que no despierta ninguna sospecha. Pero ahí está, desmemoriado y culpable, el gordo Estévez. Y ahí está esa mujer que se aleja, los amigos que le dan la espalda y un policía mañoso que lo persigue en un paisaje yermo y súbitamente desconfiado como un espectro cruel.

La vida, de un momento para otro, puede volverse una pesadilla espantosa.

O será, en realidad, que el horror se construye con tiempo, entre cucharadas de rencor, que en esos parajes se dispensan -a veces y de prepo-, cuando nadie parece ver lo que pasa, aunque todos sepan, exactamente, como suena el susurro hiriente de los secretos.

Orlando Van Bredam construye, con maestría, una novela de misterio en un lugar donde solo él puede entrar hasta en lo más profundo y salir con una sonrisa ladeada en la boca.

“Nadie detiene las ambulancias” es pariente del clima y el ritmo de “Teoría del desamparo”, pero con sus propias reglas y sus propios laberintos: aquí hay gente de barro y de a pie, pateando el polvo, con el castigo del sol en la nuca, queriendo pensar que el infierno es solo un entuerto de nubes pesadas, un paréntesis entre la calma habitual. Pero nunca se sabe”.

 

 

 

De la Redacción de Entre Ríos Ahora.