El 12 de mayo de 2015, Sergio Urribarri anunció, urbi et orbi, que declinaba su aspiración a pelear por la candidatura a la presidencia, proyecto que dejó al final en manos del entonces gobernador de la provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli, quien luego perdería las elecciones a manos del representantes de la coalición Cambiemos, Mauricio Macri.

A través de un texto con olor a santidad e ínfulas de trascendencia, el exgobernador Urribarri decía que hizo todo, que pudo mucho, pero que al final no podía seguir adelante con el Sueño Entrerriano, luego de un pedido de declinación que le formulara la expresidenta Cristina Fernández.

“Los entrerrianos quizás sobrevaloramos nuestra responsabilidad en la organización del país; posiblemente sea porque participamos de las batallas más importantes de la formación de la República”, decía aquella carta que hizo pública Urribarri.

“Con esa valiosa mochila que portamos los entrerrianos salí a contarles a los argentinos lo que habíamos hecho con enorme esfuerzo en la provincia, planteando una matriz de participación heterodoxa, impulso y fuerte inversión desde el Estado con un marco de equidad y progresividad en el reparto de las cargas y un sistema de incentivos al sector privado para el desarrollo de nuestras diversas cadenas de valor”, dijo el exgobernador, pero ese paseo por todo el país promocionando el frustradísimo Sueño Entrerriano le costó dinero a las arcas del Estado provincial.

Y ahora, la Justicia ha puesto la lupa sobre esos millonarios gastos con un objetivo: determinar si la campaña presidencialista de Urribarri se hizo con dineros públicos, en cuyo caso constituiría el delito de peculado.

Esa figura, peculado, asoma en la investigación que llevan adelante los fiscales Santiago Brugo y Alejandro Cánepa en la denominada causa Nelly Entertainment SA, la productora de Jorge “Corcho” Rodríguez que en 2014 recibió $28 millones para difundir en canales de TV 4 spots, que en teoría eran para difusión de la Cumbre de Presidentes del Mercosur, que en diciembre de ese año se realizó en Paraná, pero que en la práctica fue  proselitismo puro y duro de la precandidatura de Urribarri.

Este miércoles, el “Corcho” Rodríguez prestará declaración indagatoria ante los fiscales Brugo y Cánepa, y ese mismo día lo hará una figura clave de la administración Urribarri, el exministro de Cultura y Comunicación, Pedro Ángel Báez, actual diputado provincial por el Frente para la Victoria (FPV), cuya declaración se había anunciado para este lunes.

No es el único frente. El viernes, la Justicia abrió una causa para investigar con qué recursos se pagó el montaje del parador playero de Urribarri en Mar del Plata. Fue a partir de una presentación que concretó el senador provincial Raymundo Kisser. La excusa para instalar el parador fue promocionar Entre Ríos a los turistas que disfrutaban de Mar del Plata. Pero la buena intención se desvirtuó: a juzgar por las imágenes de aquel entonces, el verdadero objetivo fue difundir la imagen de Urribarri ante posibles votantes.

Un informe del Tribunal de Cuentas de Entre Ríos cuestiona la celeridad con la que se contrató a la firma “El Juego en que Andamos SRL”, para instalar el parador. Se hizo notar que la firma tenía sólo seis meses de actividad a la fecha de apertura de sobres en la licitación, y también objetaron que se la haya contratado cuando tenía un patrimonio neto de $60.000,00 para un servicio valuado en casi en $15.000.000,00.

Pero el puzzle del Sueño Entrerriano podría abrir otros frentes de investigación judicial. La observación más detenida ahora se posa sobre el fenomenal aumento del gasto en publicidad –entre 2014 y 2015 subió más del doble– y, más específicamente, sobre el uso de esos recursos para costear el Sueño Entrerriano. En 2014, vehiculos del TC que eran esponsoreados por la Provincia, a través del Ministerio de Turismo, empezaron a lucir la leyenda “Urribarri 2015”.

El 6 de noviembre de 2015, Entre Ríos Ahora contó que según tres decretos publicados en el Boletín Oficial, entre 2012 y 2015, el piloto de automovilismo Juan Martín Ponte recibió un total de $ 1.032.000 en publicidad de Turismo.

Aunque con una particularidad: en 2014 viró el logo. En vez de poner en el auto la publicidad y el logo del Ministerio de Turismo, ubicó la leyenda “Urribarri 2015”.

La última pauta que recibió el concordiense Ponte se publicó el jueves 29 de octubre de 2015 en el Boletín Oficial. El decreto 1.187, firmado por el ministro Pedro Báez, autorizó “la contratación directa, por vía de excepción” para la contratación de un aviso publicitario “en la trompa del vehículo, en el buzo antiflama, en vestimenta y en el interior del box del piloto entrerriano Juan Martín Ponte en cada una de las competencias de la categoría Turismo Carretera que se realicen en los distintos autódromos del país y banner de Ministerio de Turismo en página digital www.martinponte.com, durante los meses de abril a diciembre”.
Y a cambio, la administración del gobernador Sergio Urribarri le pagó una suma de $280 mil.

El 24 de octubre de 2013, Báez firmó también el decreto N° 3.75 por el que aprobó otra contratación directa de publicidad en el auto de Ponte, por el período marzo a noviembre de ese año, por una suma de $450 mil.

Ese decreto había sucedido a otro, fechado el 19 de octubre de 2012, el N° 3.543, por el cual el Gobierno le había pagado una cifra mucho menor en concepto de publicidad oficial en las 13 competencias anuales de automovilismo en las que participó aquel año. Esa vez el auspicio fue por $182 mil.

En 2014, por los meses de junio y julio, según el texto del decreto N° 3.294 del Ministerio de Cultura y Comunicación, el concordiense recibió una suma de $120 mil.
En todas esas publicidades, el aviso pertenece al Ministerio de Turismo. No se sabe cómo se financió la publicidad de “Urribarri 2015” que Ponte lució en algunas competencias durante 2014. ¿Fue también con recursos del Estado entrerriano?
Esa es la pista que podría seguir ahora la Justicia.

 

 

De la Redacción de Entre Ríos Ahora.