Se ve que era una de esos planes que permanecen al margen de todas listas de prioridades que llenan los días y las agendas de cada año. Esos que se mencionan, de vez en cuando, entre esas cosas que algún buen día, sí sucede esto y aquello, algún buen día, en fin, finalmente, ocurrirán. Hay que hacer algo para que ocurran: empujar para que se ponga a andar la maquinaria del acontecer. La cuestión es si sigue allí, si el proyecto se vuelve a escribir en el margen de las obligaciones o si ocupa, todavía, un mosaico de los deseos proyectados.

En Tomás Caino se ve que sí.

El año pasado logró acceder a una camioneta Nissan 4×4 modelo 97. Hizo el esfuerzo porque el coche, en este caso, representaba un paso importante para organizar esa cuenta pendiente, sin prisa pero sin pausa. Tomás es docente, militante social y ex candidato a intendente de Paraná por el Frente Grande. Se ha dedicado a la producción apícola también y a la contemplación en un rincón de Bajada Grande que balconea al río. Pero estaba este asunto del viaje, también, en stand by.

Con la camioneta en su poder escribió en unas de esas webs creadas como espacio de encuentro e incentivo para viajeros. Fue en enero de este año. La idea era buscar compañeros de ruta para programar y organizar un viaje por Latinoamérica. A los 15 minutos tenía dos respuestas, las dos provenían de la República Oriental del Uruguay: Oscar Mujica –sobrino de José Pepe Mujica- y Oscar Silva venía programando hacer la ruta del Che pero en colectivo. Los dos mayores de 60 años, uno socialista, el otro comunista; uno artesano y el otro cuentapropista. Perfecto, pensó Tomás, ya estamos para salir.

La ruta del Che, en rigor, refiere a aquel viaje iniciático de Ernesto Guevara de la Serna, junto a Osvaldo Granados, que hace algunos años inspiró la película Diarios en motocicletas. En este caso no se trata de jóvenes médicos que salen a conocer lo que pasa y medirse con la aventura, sino con señores de un trayecto importante que buscan, dice Tomás, en dosis pareja, la contemplación, el conocimiento, la búsqueda espiritual, “la confraternización mayúscula” y la concreción, en resumen, de un sueño. De eso se trata.

El camino es paso a paso, claro. Hace pocas semanas, Tomás viajó hasta La Paloma para conocer en persona a sus compañeros de viaje y la cosa fluyó de lo más bien por lo que la ida quedó en firme. “Nos tomamos distancia y decidimos abrazarnos en un emprendimiento placentero común”, dice Tomás.

La planificación del viaje -a la que se sumó otro paranaense que es Ricardo Rodríguez para de esta forma conformar el cuarteto- dice que en unos 40 días, con mucha tranquilidad, sin apuros, sin ansiedades, “todo contemplación y sincronía”, los cuatro señores estarían recorriendo Paraguay, Bolivia, Perú y Chile, para regresar a Argentina y llegarse hasta Alta Gracia,  al museo que recuerda al Che, en su casa familiar, justamente el 14 de junio, día en que el mítico revolucionario cumpliría 89 años.

“Decidimos hacer este viaje por donde transitaron las risas y las tristezas del Che y por donde se fueron forjando los ideales de libertad que sustentaron su vida”, escriben los protagonistas del viaje en fan page Por la ruta de los sueños y sostienen que “dos uruguayos y dos argentinos, a esta altura de nuestras vidas, seguimos admirando a este pensador, político, médico, luchador por la reivindicación de los derechos de los pobres” y concluyen que  “Por la ruta de los sueños” tiene el propósito de conocer para devolver”.

El planteo es ese, también, explica Caino. Promover encuentros, contactos, experiencias solidarias y traer algo de regreso para contar y compartir.

La partida está próxima, será el lunes 8 de mayo, aunque el sábado ya se celebra un agasajo en formato peña que tendrá lugar, a las 20,30, en Agmer Paraná.

Ahí comienza entonces la ruta de los sueños, un viaje y una “sincronicidad de expectativas”, dice Tomás Caino.

 

Julián Stoppello

De la Redacción de Entre Ríos Ahora