El principal matutino de la provincia, El Diario, no puede salir de su crisis terminal, y ahora, en medio de medidas de fuerza de sus periodistas, y con serios problemas para abonar los salarios, abrió un registro de retiros v0luntarios a todo el personal.

Un mail que empezó a llegar a todos los trabajadores, y enviado por el sector patronal –Sociedad Anónima Entre Ríos, la empresa editora, está en manos del empresario rosarino Ramiro Nieto y la familia Etchevehere, históricos dueños, aunque ahora en minoría– lanzó formalmente la propuesta de los retiros voluntarios.

Aduce que “en virtud de una restructuración coyuntural que posibilite afrontar la crítica
situación económica” que padece la empresa se dispuso “ofrecer a la totalidad del personal, un retiro voluntario consistente en acordar una desvinculación laboral mediante el pago de una suma de dinero a convenir, teniendo en cuenta la antigüedad, categoría, remuneración y
demás rubros salariales e indemnizatorios”.

“Asimismo se ofrece la correspondiente entrega de las certificaciones laborales y una carta de
recomendación para presentarla por ante quien lo solicite”, dice el texto de la propuesta.

El Diario, con más de 120 trabajadores en su planta, se encamina así hacia un callejón sin salida: sin financiamiento, con un férreo control de la línea editorial y con el personal en protesta permanente por la falta de pago, el medio ya pisa fondo.

¿Quién es el propietario real de El Diario?

En su último libro, “El Clan”, el periodista Daniel Enz lo cuenta así:

Relata cómo fue que el exgobernador y actual presidente de la Cámara de Diputados de Entre Ríos, Sergio Daniel Urribarri, se quedó con el control de El Diario, el tradicional matutino paranaense que hasta 2010 fue de la familia Etchevehere, pero que ese año pasó a manos del financista santafesino Walter Grenón,primero, y en 2012 la mayoría accionaria se transfirió al empresario rosarino Ramiro Nieto.

La hipótesis de Enz es que esas transferencias del mando de El Diario escondieron, en realidad, una operación del urribarrismo para quedarse con el medio que hasta entonces marcaba la agenda periodística en la provincia.

“´Tenemos que comprar El Diario. Eso nos está faltando´. El objetivo era claro en el grupo de poder. Pedro Báez, Rosario Ignacio Labarba y Sergio Fabián Gómez entendían que allí estaba la clave. Tenían controlado LT14, Canal 9, el diario Uno y disponían de buenos acuerdos con Canal 11, en una relación fluctuante y algo sanguínea con (el exministro de Cultura de Urribarri, Pedro Ángel) Báez, además de la mayoría de los medios de la provincia. En algunos casos, aunque parezca absurdo, las tapas de los periódicos se terminaban de aprobar en las oficinas de Información Pública, a última hora de la noche y volvían a la Redacción con el visado correspondiente. ´Esto sí, esto no´, decía el propio Báez o bien alguno de sus colaboradores directos. Y era palabra santa. Algo parecido sucedía con los noticieros de los canales y en especial en Canal 9 de Paraná, en función de los negocios con el juego en la provincia del empresario Jorge Pérez”.

Así describe Enz los primeros acercamientos del urribarrismo por tomar el control de El Diario.

De ser cierta esa hipótesis, el retiro empresarial de los Etchevehere, hasta ser lo que son hoy, socios minoritarios y la llegada del urribarrismo, marcó un punto de quiebre y un camino en picada para El Diario como producto periodístico. La injerencia de los denominados “comisarios políticos” impidió a los periodistas del tradicional matutino desarrollar su trabajo con libertad e impuso una agenda que le fuera placentera a los ocho años de gobierno de Urribarri, ahora seriamente comprometido en la Justicia con causas por corrupción.

 

 

De la Redacción de Entre Ríos Ahora.