La Unión Industrial de Entre Ríos publica en su sitio web un recorrido por la situación de alguno de los principales sectores productivos de la provincia. El citrus arrastra una crisis severa que ya tiene un lustro, el arroz consigue mercados pero padece costos imposibles. La avicultura sufre el daño de las importaciones y desde el sector porcino se habla directamente de quebranto. Madereros en caída libre. Reducciones horarias.

El diagnóstico de la actualidad para los industriales arroceros cuenta hoy con algunos elementos que promueven las expectativas y que no se observaban algunos meses atrás. Sin embargo, explica Martín Burlot, referente del sector y directivo de la Cámara de Industriales Arroceros de Entre Ríos, la situación sigue resultando muy comprometida.
“Están arrancando las exportaciones, pero los costos internos son muy altos”, describe.
El aspecto positivo para la industria es la reactivación de la demanda externa, particularmente de Brasil y también de Chile. En esa dirección, explica Burlot, Brasil está pagando buenos precios, pero la situación difícilmente se extienda en el tiempo. “Hoy vamos a pasar el invierno por la crisis en Brasil, pero es factible que vuelvan los precios normales”.
En ese contexto, analiza que “si bien se ha reactivado la demanda” los costos que afronta la industria impiden el despegue definitivo de la situación de zozobra. De todos modos, asegura el empresario, “soy optimista, tenemos que acomodarnos un poco, hay valores y costos inflados que tienen que bajar”, confiesa.

CITRUS.
Hay medidas tendientes a recuperar el sector, pero cinco años de pérdidas son demasiados, con esa frase se podría introducir al análisis formulado por el director ejecutivo de la Cámara Exportadora de Citrus, Mariano Caprarulo.
“La situación está muy complicada, porque si bien ha habido algunas medidas que en teoría son tendientes a recuperar el sector, hay un arrastre muy grande de perder plata y rentabilidad en los últimos cinco años y por el momento no se ven estrategias como para poner al sector exportador citrícola en una mejor situación”, detalla Caprarulo.
El problema es el arrastre, insiste el referente del sector exportador y reconoce que “se está trabajando con mucho esfuerzo” y que el propio “gobernador (Gustavo Bordet) está buscando fuentes de financiamientos”.
En ese sentido, se esperanza en que “se consiga de alguna forma financiamiento y después estamos haciendo gestiones importantes para abrir Estados Unidos como un buen mercado”.
De todos modos, señala Caprarulo, “falta de capital de trabajo”. “Esta es una actividad de mucho riesgo, perecedera, la ganancia es mínima y se necesita trabajar mucho para hacerla rentable”, subraya, más aún en un contexto “de fuerte presión tributaria”.
El sector apunta a contar con Brasil y Estados Unidos como destinos el próximo año, además de sostener Unión Europea, Rusia “que está muy complicado”, el sudeste asiático e Inglaterra que “es un mercado muy importante”.
Más allá de las expectativas, indica Caprarulo, hace falta una reforma tributaria “razonable” y “lograr un tipo de cambio competitivo”.

“LA GENTE SE FUE DEL MOSTRADOR”
Los números que desliza Sergio Piani, presidente de Industriales Madereros y Forestales de Entre Ríos, son alarmantes. Desde hace cuatro meses, dice el dirigente, la demanda agudizó su tendencia a la baja y de modo muy pronunciado.
“Hay empresas que están facturando alrededor del 30 % de sus ventanas normales, otras alcanzan el 50 %”, describe Piani y señala lo que resulta previsible: “En el caso de los primeros no se puede aguantar económicamente más tiempo”, por eso han comenzado reducciones horarias, ya se eliminaron hace tiempo horas extras y algunas industrias funcionan menos días.
“El problema radica, fundamentalmente, en que no hay demanda”, explica Piani y en un sector donde el precio de la materia prima tiene una incidencia muy alta en el costo, si no hay ventas el período de seguir comprando de todos modos es breve.
“Ha caído la venta en todos los rubros, pero fundamentalmente lo que son acerraderos de eucaliptus, muy vinculado a la construcción; en plallet ha bajado un poco pero se han estirado los plazos de pago”.
Gran parte de las industrias de la madera en la provincia tiene por clientes empresas familiares. “Te dicen, directamente, que la gente desapareció del mostrador y eso se nota mucho”, dice Piani.
La alternativa, analiza, es “agarrar las riendas bien fuerte, manejar derechito y con mucha cautela, desde la cámara pedimos responsabilidad en cuanto a las decisiones, porque puede agravarse la cuestión social, estamos tratando de bajar la idea”, detalla.

AVÍCOLAS Y PORCINOS.
La industria avícola de Entre Ríos, luego de su consolidación como un potente motor de la economía provincial, atraviesa una coyuntura delicada y para peor agravada por la invasión de una competencia a precios imposibles. Augusto Motta, referente del empresariado del sector y Director General de Calisa, lo explica en los siguientes términos: “Tenemos inconvenientes ligados a la sobreoferta de carne aviar, el mercado internacional ha caído y el mercado interno no tiene la fuerza suficiente y lo que absorbe lo hace en detrimento de los precios”.
El empresario analiza que tras 15 años de “fuerte desarrollo”, donde el sector se puso a tono en el mundo, lo que se vive hoy es una suerte de contracara: “Estamos con un precio debajo de costo”, señala y detalla los factores que confluyen a costos altos y precios bajos: suba de tarifas, aumento de cereales, sobreoferta de carne aviar.
“La situación es grave y la reunión que tuvo Héctor Motta con el Gobernador (Gustavo Bordet) hace pocos días tenía por finalidad que Bordet interceda con el Gobierno Nacional para buscar medidas transitorias, puntualmente referidas a las importaciones de Brasil, que vienen a precios viles comparados con los nuestros”, indica Motta.
Las mesas de las distintas cámaras del sector vienen trabajando desde hace seis meses para buscar alternativas. El mercado internacional sigue siendo una oportunidad, pero de momento la producción avícola del país, con el tipo de cambio actual, no resulta competitiva. “Nos tornamos caros para el Mercosur y en Europa, por dar un ejemplo, hemos cotizado un filete cocido a 3900 dólares frente a precios que están por debajo de los 3000 dólares”.

PORCINOS.
El presidente de la Cámara de Productores Porcinos de Entre Ríos, Héctor Trossero, no da muchas vueltas respecto a una realidad “de quebranto”.
“Venimos desde hace tres o cuatro meses trabajando a pérdida, a una pérdida operativa importante”, señala.
La situación se complica, sintetiza, “debido al aumento de la alimentación, de los servicios, de los salarios que se acomodaron por la inflación, mientras que el precio de cerdo no solo no subió, sino que está más bajo que hace ocho meses”.
Frente al escenario descripto, de todos modos, “tenemos expectativa de que el precio se recupere” dice Trossero y se esperanza en que esa recuperación “permita la neutralidad a fin de año”. Es decir, dejar de perder.
Los productores porcinos, cada una de sus cámaras, han reclamado ante al Gobierno Nacional la necesidad de control sobre las importaciones, especialmente de Brasil. En la actualidad, si bien el proceso de importaciones continúa, ha disminuido a raíz de que los precios del vecino país se han encarecido. Más allá de esa coyuntura, lo que el sector precisa, explica Trossero, es que “se mantengan los precios del mostrador, 30% debajo de las carnes bovinas”.
Con mucha decisión lo que están enfocando desde las cámaras de productores e industriales es una fuerte campaña, con apoyo del Gobierno Nacional, para promover el consumo de carne porcina. “El consumo puede crecer, la realidad nos ha demostrado eso”, sostiene.
Otro aspecto fundamental es la apertura de mercados internacionales, que si bien hoy no son factibles por falta de competitividad, tienen que comenzar a perfilarse como una realidad posible para la producción excedente que genera Argentina.

De la Redacción de Entre Ríos Ahora.