El cura Juan Diego Escobar Gaviria declarará hoy, a las 11, en los Tribunales de Nogoyá, como imputado en la causa por abuso sexual simple en perjuicio de un nene de 11 años, quien se desempeñaba como monaguillo en la Parroquia San Lucas Evangelista, de Lucas González.
Escobar Gaviria, nacido en Medellín, Colombia, integrante de la Cruzada del Espíritu Santo, la orden religiosa que preside el padre Ignacio Peries, llegó a Lucas González en 2005, y desde entonces y hasta el jueves, cuando fue suspendido como cura, ejerció como párroco.
El jueves 27 de octubre el arzobispo de Paraná, Juan Alberto Puiggari, viajó a Lucas González –a 133 kilómetros de Paraná—y le avisó a Escobar Gaviria que debía abandonar la ciudad. Entonces, Puiggari ya estaba enterado que dos monjas de la congregación Hermanas Terciarias Misioneras Franciscanas, responsables del Colegio Castro Barros, que funciona contiguo a la parroquia, se habían presentado ante el defensor oficial Oscar Rossi, y habían denunciado al cura por abuso.
El lunes 31, la curia dio a conocer un comunicado en el que anunció que Escobar Gaviria tenía prohibido ejercer el sacerdocio, y en privado, Puiggari le pidió que buscara alojamiento en una casa religiosa. Pero recién el domingo Escobar Gaviria ingresó a la Casa Padre Lamy, de la congregación Servidores de Jesús y de María, en Oro Verde. Pero no dijo nada. Recién el lunes les informó a los religiosos que estaba allí porque había una denuncia por abuso en su contra.
El lunes, los fiscales Rodrigo Molina y Federico Uriburu cursaron un oficio a la curia preguntando por el paradero de Escobar Gaviria. No les respondieron sino hasta el martes 2, a la tarde. Por eso, a la mañana del martes, el juez de Garantías Gustavo Acosta libró una orden de captura contra el cura. “Queríamos saber donde estaba el cura porque pretendíamos adoptar medidas de protección para el menor denunciante. Si no estaba en Lucas González, no servía de nada la medida de protección. Recién nos respondieron el martes a la tarde”, contó el fiscal Uriburu.

DETENCIÓN.
Los fiscales ya tienen un testimonio clave, el menor que detalló, mediante el sistema de cámara Gesell, una serie de situaciones abusivas de parte del cura Escobar Gaviria. A los fiscales les sorprendió el hecho de que los menores que actuaban como monaguillos se quedaran a dormir en la casa parroquial. Eso es lo que surgió durante la jornada de ayer, cuando se recibieron los testimonios de tres menores, que si bien no denunciaron abuso, sí aportaron elementos clave para la investigación, según Uriburu.
Escobar Gaviria está desde el martes a la noche alojado en la Jefatura de Policía de Nogoyá, adonde quedó detenido luego de entregarse, acompañado de sus abogados Milton Urrutia y Juan Pablo Temón. El sacerdote llegó a Nogoyá cuando la Policía estaba en su búsqueda en la Casa Padre Lamy, luego de la orden de detención que firmó el juez Acosta. Según sus abogados, “está tranquilo”, “rezando”, y ha pedido a la gente que no se congregue frente a la dependencia policial y que tampoco organicen marchas a su favor. Urrutia, que es querellante en la causa del cura Justo José Ilarraz por abuso, explicó que fue convocado por el propio Escobar Gaviria para ejercer su defensa.
El abogado se mostró sorprendido por la orden de detención dictada por la Justicia. “Es insólito. Hay que investigar para detener y no detener para investigar, como en este caso. No hay jurisprudencia ni antecedentes en causas similares donde se haya dictado la detención de un investigado. Es el primer caso de una persona que es detenida a la espera de una investigación que se está haciendo”, dijo Urrutia a EL DIARIO.

DESTINO.

Escobar Gaviria, a criterio de los fiscales, está seriamente comprometido en la causa por abuso sexual simple. Los testimonios del menor supuestamente abusado, y de los tres chicos que ayer declararon como testigos así lo acreditarían, según la línea argumental de los investigadores. “Los tres menores que declararon en cámara Gesell no testimonian haber sido víctimas de abuso, pero aportan ciertas circunstancias que ocurrían que respaldan lo dicho por la víctima”, aseguró Uriburu.
El sacerdote hoy será llevado a Tribunales para que declare como imputado en la causa que inició el defensor Oscar Rossi. En la audiencia, los fiscales pedirán la prisión preventiva, el plazo que manejan en la Justicia es de 20 días, aunque la definición quedará en manos del juez Acosta. En caso de que el magistrado acceda a la petición de los fiscales, Escobar Gaviria sería derivado a la Unidad Penal Nº 5, de la ciudad de Victoria.
Aunque el lugar de su detención podría variar en función de lo que pueda pedir el propio sacerdote. “Nosotros vamos a pedir que sea derivado a Victoria, pero vamos a escuchar lo que el imputado decida. Puede pedir ser derivado a otro lugar. Y en ese caso no nos vamos a oponer –afirmó el fiscal–. Si el juez accede a nuestro pedido para que se dice la prisión preventiva, y no hay pedido del imputado de ir a otro lugar, a otra unidad penal, se lo va a derivar a Victoria. Es el lugar más cercano, porque está a media hora de Nogoyá”.
El defensor Urrutia, por el contrario, insiste en que no hay elementos en la causa, que hubo desprolijidades de parte de la curia en manejar el caso, que los fiscales se apresuraron en detenerlo, y que está preparando una batería de medidas para contrarrestar la tesis de los fiscales. De paso, asegura que en medio se cuelan otros intereses, y apunta contra el intendente de Lucas González, el vecinalista Luis Hanemann. “El padre Juan Diego denunciaba permanentemente el narcotráfico, y eso molestaba”, asegura.

Fuente: El Diario