Los días del cura Juan Diego Escobar Gaviria en la Unidad Penal N° 5, de Victoria, son angustiantes.
Desde que llegó al penal, el jueves por la tarde, el sacerdote no recibió la visita del obispo, Juan Alberto Puiggari, y según su abogado defensor, Milton Urrutia, pasó varias horas sin probar bocado de comida, y muy temeroso.
Sucede que Escobar Gaviria, investigado por la Justicia de Nogoyá por un caso de abuso a un menor de Lucas González, fue derivado a un sector del penal adonde se alojan personas con condenas o en proceso por delitos contra la integridad sexual.
“Teme por su integridad física ahí adentro”, dice su abogado.

Siempre Junto al Padre Juan Diego!!! Que Dios bendiga a quienes hicieron tanto daño. La verdad siempre sale a la luz. Sigamos orando.

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Por eso, Urrutia pidió el viernes al juez de Garantías de Nogoyá, Gustavo Acosta, que sea trasladado a otro lugar, y ese sitio alternativo podría ser la Jefatura Departamental de Nogoyá, adonde desde el martes y hasta el jueves permaneció detenido.
Escobar Gaviria está con prisión preventiva por 20 días, dictada por el juez Acosta a pedido de los fiscales Federico Uriburu y Rodrigo Molina. Su defensa pidió que sea de cumplimiento domiciliario, en la Casa Padre Lamy, de Oro Verde. Pero la petición fue denegada.
La prisión de Escobar Gaviria es para que no entorpezca la investigación ahora en marcha para diluicidar lo que ocurrió con ese menor que denunció abuso.
Los fiscales le imputan el delito de corrupción de menores, y pidieron su detención mientras avanza la investigación.
El puntapié inicial lo dieron las dos monjas del Colegio Castro Barros San José, de Lucas González, que llevaron a la Justicia el caso de un alumno, de 11 años, que manifestó haber sido abusado por el cura. La presentación la tomó el defensor oficial Oscar Rossi, y después se derivó a los fiscales Uriburu y Molina..
Enterado del asunto, Puiggari ordenó el jueves 27 que Escobar Gaviria dejara su puesto de párroco de San Lucas Evangelista, de Lucas González, adonde había llegado en 2005, y buscara una casa religiosa adonde recluirse.
Permaneció en la Casa Padre Lamy hasta el martes a la tarde. Ese día, por la mañana, el juez Acosta firmó la orden de detención al no tener la Justicia indicios de cuál era su paradero. Finalmente, no lo detuvieron los policías: el cura se entregó en la Jefatura de Policía.
El jueves, luego de una audiencia en la que el sacerdote se negó a declarar, fue enviado a la cárcel de Victoria.
En el penal, dicen en el círculo cercano al cura, Escobar Gaviria “está tranquilo pero expectante para cuidar su integridad”, aunque resaltan el hecho de que “lo dejaron solo: no lo ha visitado nadie del clero”.
De momento, sólo recibe el apoyo de sus seguidores, que anoche, en Lucas González, protagonizaron una marcha de antorchas en el templo parroquial.

De la Redacción de Entre Ríos Ahora.