La noticia se conoció a raíz de una reunión en la Escuela de Música, Danza y Teatro Constancio Carminio, este lunes. Era una situación que agitaba demasiados temores para que pudiera sostenerse entre las paredes del edificio. Saltó el muro. Por suerte, se dio a conocer, y su difusión generó acciones, aunque no todas las que se deberían poner en debate. La Universidad Autónoma de Entre Ríos (Uader), responsable del programa Educación en Contextos de Encierro, por el cual en este caso en particular personas condenadas por delitos sexuales comparten horario y edificio con cientos de gurises, por este caso en definitiva, Uader no ha dicho nada.

 

A veces las instituciones se consideran en condiciones de resolverlo todo puertas adentro, incluso problemas que las superan, todo con tal de mantener el control. A veces prefieren el silencio, incluso cuando está prescripto para la salud institucional que las cosas se digan, se hablen, se expongan. Más aún en casos así, cuando hay errores, potenciales o flagrantes. En los discursos, todos están de acuerdo con esto, pero en la práctica, en rigor, más o menos.

 

La Facultad de Humanidades, de la cual depende la Escuela de Música, estaba al tanto; la Secretaría de Escuelas de Uader estaba al tanto y, por supuesto, lo sabían desde el programa de Educación en Contexto de Encierro, que impulsa la inclusión de personas que purgan condena en instituciones educativas. Todos sabían entonces que había alumnos de la Unidad Penal Nº 1 que cursaban estudios en la Escuela de Música y purgaban condena por delitos sexuales. Todos, menos las autoridades y los docentes de la Escuela de Música. Ellos, que tienen que cuidar a los niños y adolescentes, se enteraron hace unos días. Por eso el revuelo de este lunes.

 

Pero no querían que trascienda.

 

La Justicia dirá porque la información de estas características, mal tratada, puede agitar las pocas pulgas que tiene una parte de la sociedad respecto de la administración de Justicia y de los beneficios para personas privadas en su libertad y en proceso de reinserción a la sociedad. El asesinato de Micaela García queda cerca, el señalamiento al juez Carlos Rossi como responsable institucional tiene plena vigencia. No todos son Sebastián Wagner, dirán y no todos los criminales sexuales son iguales.

 

Desde las instituciones educativas se argumentará –ojalá se argumente algo- que la educación pública debe garantizar el acceso a todas las personas y que se viene trabajando muy bien a través de un programa en particular para avanzar en la inclusión de personas presas en las distintos establecimientos. Y que funciona. Y está muy bien.

 

Ahora, hay una cuestión fáctica que no se explica o no se explica bien: cuál es el criterio de incluir a una persona condenada por delitos sexuales en una escuela donde van cientos de niños y adolescentes.

 

“Iban con custodios”, dijo este miércoles la jueza de Ejecución de Penas, Cecilia Bértora, en declaración al Once TV y reforzó: “La posibilidad de que haya algún tipo de inconvenientes es de mínima a nula”. No es una respuseta que tranquilice.

“Los custodios estaban en el piso de abajo, con el celular, mientras los alumnos estaban dos pisos más arriba donde, muchos días, hay chicas que hacen danza y se cambian en esos baños, para mí no es ninguna seguridad”, argumentó una docente. Qué se dice al respecto entonces. ¿Se confía?

 

La Escuela de Música no sabía, a la jueza no le llamó la atención en lo más mínimo y le pareció un caso de lo más corriente. La Uader no dijo nada. Pero sí reaccionaron los docentes. El martes, Charo Montiel, directora de la Escuela de Música, dijo que estaban trabajando el tema con la facultad y este miércoles la jueza Bértora anunció que uno de los presos no va a ir más a cursar allí. Se trata del hombre que le contó a una administrativa de la escuela cómo había llegado a matar a su mujer. “Alteró la tranquilidad”, dijo la magistrada.

 

Ahora, de las personas que tienen condena por delitos sexuales no dijeron nada. No hay error en eso. No hay alteraciones. ¿Puede a caso -según criterio de Uader y Servicio Penitenciario- resultar un buen plan que la reinserción de reclusos de estas características se dé en el arco de la carrera docente, con cientos de gurises alrededor y cientos de futuros alumnos?

 

Todo indica que sí. Para ellos sí. O que digan lo contrario.

 

 

 

 

De la Redacción de Entre Ríos Ahora