La madre del ministro de Agroindustria de la Nación, Luis Miguel Etchevehere, salió en defensa del funcionario, negó que su familia tenga algo para responder a la Justicia y pidió que el tema, planteado por su hija en Tribunales, Dolores Etchevehere, sea resuelto en la intimidad.

“No somos parte de una epopeya ni emulamos santos ni justificamos errores. Somos una familia mayoritariamente muy unida: Luis Miguel, Sebastián, Juan Diego y yo, con una maravillosa continuidad en los nietos (mis grandes amores), de quienes espero con ilusión respeto por el pasado familiar y vocación de continuar unidos hacia el futuro. Hay una Justicia que sabrá dilucidar razones y sinrazones, y si bien lo opinable es de libre expresión, estoy segura por igual de que sus límites deben estar configurados por la sacralización de la verdad, de la que no podemos evadirnos. Como decía Zahorí, mi tan recordado esposo: ´Segundos, afuera´”, planteó Leonor María Magdalena Barbero Marcial de Etcheveher, en una carta que publica hoy el diario La Nación.

La ventilación de las cuitas familiares no obra de “segundos”, sino de una integrante directa de la familia: Dolores Etchevehere. En ese marco, los fiscales Alejandro Cánepa y Viviana Ferreyra solicitaron formalmente la indagatoria del ministro Etchevehere en una causa por administración fraudulenta que inició en 2011 su hermana, Dolores Etchevehere, y que salpica a toda su familia. El pedido de indagatoria alcanza también a otro funcionario de Macri, Juan Diego Etchevehere, hermano del ministro, y delegado en Paraná del Ente Nacional de Comunicaciones (Enacom); a Arturo Sebastián Etchevehere, el cuarto hermano, y a la madre de todos ellos, Leonor María Magdalena Barbero Marcial de Etchevehere.

La causa original, por defraudación, ha sido ampliamente difundida por el periodista Sebastián Premici por medio del diario Página 12, aunque la pesquisa que inició la Justicia de Entre Ríos avanzó mucho más e implicaría, además, la imputación a los Etchevehere por el supuesto delito de vaciamiento de la empresa Sociedad Anónima Entre Ríos (SAER), la editora de El Diario, en la que la familia tiene el 40% del paquete accionario. El otro 60% está en manos del empresario rosarino ligado al urribarrismo Ramiro Nieto.

Etchevehere y todo el grupo familiar fue citado a indagatoria para el próximo 27 de febrero en los Tribunales de Paraná.

Anque la madre del ministro ha dicho que se trata sólo de un problema familiar que ha ganado las páginas de los diarios sin que ellos lo hubiesen querido.

Aquí, el texto de la carta:

“Suena duro. Pero fueron cincuenta años escribiendo, participando, opinando. Siempre en defensa de los principios que invariablemente hemos sostenido en la Asociación de Diarios Entrerrianos (ADDE), luego en la Asociación de Empresas Periodísticas Argentinas (ADEPA) y en el presente en la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP). Junto a Luis Félix Etchevehere, mi esposo, transité una historia de creaciones, pasión y trabajo. Diarios y campos. La fuerza de la palabra y la apuesta por la tierra, donde se aprende a sembrar esperanzas mirando al cielo.

 

“En el largo camino fundamos nuevas sociedades familiares y continuamos otras por las que habían luchado ancestros durante cinco generaciones. La muerte intempestiva y siempre injusta y dolorosa se llevó a mi esposo el 6 de septiembre de 2009. Mis hijos y yo decidimos entonces asumir tres compromisos: no olvidar, no separarnos, no romper la unidad familiar. De las empresas que controlábamos, asumí la presidencia. De las que participábamos minoritariamente, integré directorios. Mis hijos respetaron obras materiales que entre mi esposo y yo creamos, pero forjaron también sus propios sueños, marcados de igual modo por el olor a tinta y a la tierra.

Luego la disidencia, seguramente fundada en errores de los que todos participamos. Cosas de familia. Un dolor que tenemos derecho a preservar en la intimidad de nuestros corazones. Un deseo profundo por resolver diferencias. Pero lo que debía analizarse, descubrirse, mediarse en el grupo familiar, fue malamente mediatizado: ha opinado gente sin rostro y desconocida para nosotros. Se ha pretendido manosear nombres y usar otros; se ha mentido y bajado al nivel de quienes zaherían y zahieren sin que nadie los hubiera llamado a una situación de familia. Ni los llamamos ni nos llamaron. A mí nadie me preguntó por la verdad de nuestra historia, sobre la cual podría haber contestado o no amparada por el derecho constitucional a defender la intimidad de mi familia.

 

“Se nos imputaron hechos y responsabilidades que ni sucedieron ni tenemos por qué asumir. Nos han pegado sin escuchar y sin saber. Como si de la agresión se pudieran forjar seres mejores. A veces molesta la unidad y también la buena sobrevivencia de una familia antigua en este herido país. Y molesta también la voluntad firme con la que persevero por custodiar como madre y abuela a mi familia y a una muy larga historia de trabajo y realizaciones, con las que me siento comprometida y orgullosa.

 

 

“No somos parte de una epopeya ni emulamos santos ni justificamos errores. Somos una familia mayoritariamente muy unida: Luis Miguel, Sebastián, Juan Diego y yo, con una maravillosa continuidad en los nietos (mis grandes amores), de quienes espero con ilusión respeto por el pasado familiar y vocación de continuar unidos hacia el futuro. Hay una Justicia que sabrá dilucidar razones y sinrazones, y si bien lo opinable es de libre expresión, estoy segura por igual de que sus límites deben estar configurados por la sacralización de la verdad, de la que no podemos evadirnos. Como decía Zahorí, mi tan recordado esposo: “Segundos, afuera””

 

 

 

 

 

De la Redacción de Entre Ríos Ahora.