La Justicia ordenó una serie de medidas de prueba en el marco de la investigación abierta tras la denuncia de la familia de una menor de 15 años, quien habría sido víctima de abusos y de un intento de violación en una fiesta de cumpleaños que tuvo lugar el sábado en una casa quinta próxima a la zona de la Toma Vieja.
La titular del Juzgado de Garantías Nº 1, Susana María Paola Firpo, hizo lugar a una serie de medidas de pruebas solicitadas por la fiscal Fernanda Ruffatti, y como consecuencia de ello se requisó a cuatro de personas que participaron de esa fiesta, en la que se celebró el cumpleaños de un jugador de Patronato, a la que se habría invitado, vía redes sociales, a adolescentes menores de edad. Firpo también autorizó el secuestro de cuatro teléfonos celulares.
El hecho ocurrió el sábado, durante el festejo del cumpleaños de un joven jugador de la reserva de Patronato, en una casa de dos plantas ubicada en la esquina de calles Darwin y Daniel García Verdier.
La familia de una menor de 15 años denunció el domingo ante la Unidad Fiscal de Violencia de Género y Abuso Sexual que en esa fiesta ocurrió un caso de abuso y de intento de violación durante esa fiesta de cumpleaños. Y que en el hecho habrían tomado parte por lo menos cuatro jóvenes mayores de edad.
De acuerdo a lo que publicó el domingo el sitio “Análisis Digital”, los organizadores de la fiesta, jóvenes de entre 20 a 22 años, habrían invitado a nenas de 15 años para ser parte de la reunión. A una de ellas, después de emborracharla, intentaron violarla cuatro personas, en diferentes instancias y le dejaron diversas marcas en el cuerpo ante la resistencia, según se publicó.

La fiesta se organizó para festejar el cumpleaños del joven BM, actual jugador de la reserva de Patronato y con un breve paso por Colón de Santa Fe, donde también juega su hermano. Sus padres manejan un negocio conocido de ropas en la peatonal capitalina. El cumpleañero desde ayer cerró su perfil de Facebook, y puso un “candado” de protección a su cuenta de Twitter; también protegió su cuenta en la red social Instagram.
La Justicia ya hizo ayer la apertura de una causa judicial, y tiene en la mira a cuatro jóvenes que participaron de esa fiesta escandalosa.

La fiscal Fernanda Ruffatti, de la Unidad Fiscal de Violencia de Género y Abuso, dijo a EL DIARIO, que de momento hay solamente una denuncia, que corresponde a una menor de 15 años, quien hoy brindará su testimonio en cámara Gesell. “Se trabaja este caso como cualquier otro caso en el que se denuncia abuso. Se aplican todos los protocolos. Siempre es igual, y en este caso no es distinto. Se dispusieron todas las medidas que corresponden”, señaló.
–Este caso tuvo mucha repercusión pública.
–Pero no quiero hablar ni hacer declaraciones porque recién estamos en los inicios de la investigación y quiero preservar las pruebas.
El procurador general de la provincia, Jorge Amílcar García, pidió “bajar los decibeles”, en procura de “preservar” a la víctima, que es una menor de 15 años. “Pedimos mucha cautela en el manejo de este caso hasta saber exactamente qué pasó en esa fiesta. No me interesa quién organizó y quién estuvo ahí, si es hijo de tal o cual: si efectivamente ocurrió lo que denunció la familia, vamos a caer con todo el peso de la ley. Pero primero queremos preservar a la víctima, y esperar lo que diga en cámara Gesell”, dijo, ante la consulta periodística.
La investigación judicial comenzó tras la presentación de la familia de le menor ante la Unidad Fiscal de Violencia de Género y Abuso el domingo. De forma inmediata, la fiscal Ruffatti ordenó la revisación médica, la extracción de sangre para determinar si solamente fue alcohol lo que se le dio el sábado u otra sustancia y avanzará en una causa por abusos e intento de violación.

LOS HECHOS.
De acuerdo a lo que publicó “Análisis Digital”, de la fiesta de cumpleaños participó un grupo de entre 12 a 15 jóvenes, de entre 20 a 22 años. El sábado fue el cumpleaños de B.M., actual jugador de la reserva de Patronato y con un breve paso por Colón de Santa Fe, donde también juega su hermano. Sus padres manejan un negocio conocido de ropas en la peatonal capitalina. Junto con sus compañeros, bosquejaron la fiesta en la casa quinta de un amigo del grupo. La casa, según se publicó, es del publicista Ignacio Ramos Marrau: allí tuvo lugar la fiesta.
“Lo que sorprendió fue la modalidad de la invitación del defensor de las inferiores de Patronato: siempre se apuntó a adolescentes de 15 años y la mayoría de ellas provenientes de conocidas escuelas, como La Salle, Michelángelo o Siglo 21. Es decir: todas menores de edad. Incluso, en las últimas semanas, el propio agasajado invitaba por Facebook a bellas chicas de Paraná, pese a que a muchas de ellas ni siquiera las conocía. La convocatoria era para este sábado, a partir de las 14 y se hacía una particular sugerencia: como estamos en verano y la pileta es amplia, había que venir en ropa de baño para estar más cómodos. Además, iba a haber buena música, con la presencia de un grupo de chicos muy ligados a ellos”, según es publicó.
Cuando comenzaron a llegar las adolescentes, entre los organizadores había una particular obsesión: todas ellas eran recibidas con una fuerte bebida alcohólica, volcada dentro de melones, que eran entregados a cada invitado. Pero la oferta de bebidas era muy amplia e interminable.
Una de las menores que asistió a la fiesta, según la denuncia judicial, fue acosada por cuatro de los organizadores, quienes intentaron violarla, en diferentes momentos y en fracción de minutos. El primero de ellos (M.P., estudiante de abogacía y ex jugador de las inferiores de Belgrano de Paraná, detalló “Análisis Digital”) intentó penetrarla en un pasillo de la casa. La joven logró resistir el manoseo y vejaciones. El segundo fue el propio cumpleañero, B.M.
La adolescente de 15 años logró salirse de la casa cerca de la medianoche. Llegó como pudo, con una amiga, a la casa de la madre de ésta y con lo puesto en ese momento: solamente su traje de baño y un par de ojotas. Nunca se supo dónde quedó el resto de las cosas que había llevado hasta la casa quinta. No sabía dónde estaba, ni qué le había pasado. Llevaba su celular, pero nunca respondió ella a los requerimientos de sus familiares. Siempre lo hizo otra persona, que por mensajes de texto decía que estaba “todo bien” en la fiesta.

Fuente: El Diario.