El salario docente en Entre Ríos perdió frente a la inflación durante 2018 un 25%, aunque en comparación con el costo de la canasta básica total (CBT), que mide el nivel de pobreza, la caída fue todavía mayor: mientras el ingreso de un maestro aumento un 33% a lo largo de todo el año, la canasta trepó un 53%.

La  negociación salarial docente atravesó en 2018 dos discusiones paritarias en un mismo año, las dos con intervención judicial. Primero, al inicio del año escolar, el juez laboral José Reviriego; en el tramo final, la jueza Gladys Pinto. Así, los acuerdos paritarios terminaron cerrándose en un despacho judicial.

La devaluación de la segunda mitad del año dejó en situación desventajosa a los docentes: en mayo se había cerrado la paritaria anual en un 19%, pero debió reabrirse en septiembre, cuando el Gobierno otorgó un 3% adicional. Después, la negociación del índice de recomposición para el último trimestre del año: un 11% en tres tramos, que se aceptó a regañadientes.

Hasta septiembre, el sueldo del cargo testigo, el maestro de grado sin antigüedad, se ubicó en $14.174. A octubre, el costo de la canasta básica total, que mide la línea de pobreza, era de $ 24.241,17. Aproximadamente cobra un 41,5 % de lo que indica la línea de pobreza, menos de la mitad.

Con el último acuerdo de fin de año, el mínimo garantizado de bolsillo para el cargo testigo pasó de $14.174 a $15.305.

Un análisis hecho por el Grupo de Análisis Gremial (GAG), que componen los dirigentes Luis Fernández (exCeleste, de Uruguay), Pedro Gutiérrez (de Victoria, alineado en la Lista Blanca) y Francisco Nessmann (de la Agrupación Ñandubay de Federal), da cuenta de la desigual evolución del salario docente frente a la inflación: “Realizando un balance del año salarial precedente, se puede decir que en 2018 la pérdida del
poder adquisitivo real ha sido espantosamente salvaje, teniendo en cuenta que varios de los meses
transcurrieron con un aumento porcentual inferior a lo que indicaba el acumulado inflacionario. Así
fue que, desde Marzo a Julio, por ejemplo, solo recibimos un 8% de incremento, cuando la inflación, ya
en el cuarto mes del año, superaba ese 8%. De ahí en más, en el resto del año con los demás
aumentos, el salario perdió contra la variable inflacionaria”, dice el  documento.

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Y agrega: “Ahora bien, si consideramos otra variable sobre el impacto de los aumentos en nuestros
bolsillos, por ejemplo los valores de la Canasta Básica Total (CBT), la percepción de pérdida se
profundiza. Esta sencilla, pero contundente variable, muestra la abrupta caída del salario docente en
Entre Ríos. Aparte de ser datos a los que fácilmente se puede acceder, demuestran que el salario de un
maestro, es un salario de pobreza y aún al final de su carrera es un salario equilibrista sobre el filo de la
Línea de Pobreza”.

Los dirigentes planteas las siguientes conclusiones:

  • Que un maestro de Jornada Simple que recién ingresa a la carrera, accedió en diciembre al 58
    % de la Canasta Básica Total. A principios de 2018, accedía al 68 % de la misma.
  • Que un maestro de Jornada Simple con 25 años de antigüedad, en diciembre de 2018 con su
    sueldo podía comprar el valor de 1 (una Canasta Básica Total). En enero de 2018, podía
    comprar 1,16 canastas.
  • Que en diciembre de 2018, incluso con todos los tramos de los aumentos concedidos se
    adquiere menos porcentajes de la CBT, que en enero de 2018 sin recomposiciones salariales.
    Esto es el indicio más evidente de pérdida de poder adquisitivo del salario docente.
  • Que mientras el salario docente registró un aumento anual de un 33 %, la CBT aumentó un
    53 % aproximadamente. Es decir que registra un aumento de un 5 % superior a la inflación
    acumulada del INDEC, pues refleja los rubros de consumo que más han aumentado y que son
    los de consumo popular, aquellos que se consideran mínimos para la subsistencia digna. Esto
    impacta concretamente al maestro porque su salario se ha empobrecido.
  • Que a finales de enero de 2019, nuevamente el salario del maestro de jornada simple quedará
    debajo de la Línea de Pobreza en todos los tramos de salariales de su carrera.

 

 

Frente a ese escenario, proponen que “una alternativa de posible compensación, que
igualmente no va a cubrir el daño realizado, pero sí lo podría atenuar, sería el pago de un medio
aguinaldo extra. De manera que respetando lo establecido legalmente, se genere un resarcimiento
remunerativo y bonificable que incluya a trabajadores activos y jubilados. Esta situación de excepción y
de afectación profunda del poder adquisitivo del salario no excluye, que ratificamos
incondicionalmente que toda recomposición de la diferencia porcentual correspondiente a nuestro
salario debe ser regular y estatutaria. Entendemos esto como una manera posible de reencauzar la
dignidad salarial, de tal forma que se superen las lógicas gubernativas de ajuste y de errores en la
conducción del conflicto montados sobre la necesidad urgente y creciente de los trabajadores
docentes”.

 

 

 

Foto: Gentileza La Lucha en la Calle

De la Redacción de Entre Ríos Ahora.