El caso resulta escandaloso.

Un  tribunal de Concordia probó que en 2009 Carlos Ramón Calgaro abusó sexualmente de una menor, de 16 años, hija de un matrimonio al que empleaba, y lo condenó a la pena de ocho años y seis meses de prisión de cumplimiento efectivo.

Pero Calgaro nunca fue preso.

Su defensor, Jorge Esteban Romero, empezó a pleitar. Llegó a la Cámara de Casación Penal, que le rechazó una revisión de la condena, y después de eso, fue en queja ante la Sala Penal del Superior Tribunal de Justicia (STJ), que le hizo lugar, pero no resolvió de modo definitivo.

En el máximo tribunal de la provincia se abre, en forma corriente, un compás de espera que suele extenderse, al menos, por dos años.

En ese tiempo, la causa queda en ascuas, y el condenado, en espera; la víctima, igual.

La menor, SJS, contó, todavía turbada por la situación, con restos de sangre en su cuerpo, de qué modo Calgaro, ahora de 71 años, abusó de ella. Lo contó en un sitio algo hostil: la Comisaría de Chajarí, adonde llegó pasadas las 5 de la tarde del 1° de noviembre de 2009; lo reiteró luego, ya internada en el Hospital Santa Rosa, ante el defensor oficial, Pablo Omar Pattini; y los fiscales Julia Rivoira y Gustavo Canfalonieri: en calidad de denuncia, relató haber sido víctima de un abuso sexual.

Los detalles, muy escabrosos. Un estudio de ADN reveló que la penetró con el pene y que también usó un consolador.

El 20 de octubre de 2015, la Cámara de Casación Penal, con el voto de los vocales Hugo Perotti, Marcela Davitte y Rubén Chaia, rechazó una revisión de la condena que planteó el defensor de Calgaro, con lo cual finalmente hubiera podido ir tras las rejas. . Pero la Sala Penal del STJ hizo lugar a un recurso de queja de la defensa, y el condenado sigue todavía libre, ocho años después de la denuncia; tres años después de la condena.

El defensor de Calgaro llevó al STJ un elemento nuevo para reclamar la exculpación de su defendido: el pago de una indemnización a la víctima.

La indemnización a una víctima de violación lavaría toda culpa al  violador.

Esa sería la tesis del defensor. Esa es la conclusión a la que llegaron los jueces del STJ.

La Sala Penal, con el voto de los jueces Daniel Carubia, que fundamentó la revisión de la condena, y Miguel Giorgio, reprocharon el rechazo en Casación y abrieron la instancia de la queja. “Resulta insólito, en este contexto, que un organismo jurisdiccional justifique la falta de tratamiento de la cuestión en la circunstancia que el recurrente no hizo expresa mención a la reforma del Código Penal que pretende sea aplicada y que ya se encontraba vigente al realizarse la audiencia, toda vez que, no sólo ese planteo se formuló expresamente por la defensa, sino que es un deber insoslayable de los jueces dirimir los conflictos según el derecho vigente -iura novit curia-, sin que sea necesaria una expresa petición de las partes procesales”, dice Carubia en su voto.

Con lo cual, el máximo tribunal de la provincia, en una resolución que adoptó el 9 de mayo de 2017, habilita que el pago de indemnización en un gravísimo hecho de abuso sexual puede extinguir la pena del delito.

La Sala Penal resolvió “hacer lugar al recurso de queja” presentado por el defensor de Calgaro contra el rechazo a la impugnación extraordinaria que había resuelto la Cámara de Casacion el 17 de noviembre de 2015, y declaró “mal denegada la impugnación extraordinaria”.

Desde entonces, la causa quedó suspendida en el tiempo.

El caso, una menor violada, un hombre acusado por violador, condenado a ocho años de prisión, quedó en veremos.

La Sala Penal del STJ suele tomarse un tiempo para resolver. Eso es lo que dicen en Tribunales.

 

“Ahora le toca a la Sala Penal hacer la audiencia del recurso extraordinario. Pero ese trámite  está pendiente desde mayo cuando concedieron la queja. La Sala Penal, pese a tener una importante cantidad de causas penales que le llegan en recurso extraordinario, hace casi dos años que no hace audiencias, con lo cual ahí todo se traba”, revela una fuente consultada.

Y agrega: “La consecuencia es que la gente queda con las condenas no firmes, trabadas ahí, en la Sala Penal, porque no resuelven”.

El caso de la violación en Concordia lleva un tiempo larguísimo. El hecho ocurrió en 2009 y en 2017 la causa sigue sin un punto final.

 

 

 

 

 

De la Redacción de Entre Ríos Ahora.