El sello editor de Paraná que publica libros en formatos pequeños arremete con una obra de una autora inédita. Ella se llama Fernanda Alvarez y viene tejiendo -literalmente- su experiencia de escritura que ahora da a luz desde 2001, cuando vivía en Buenos Aires.

Fernanda  escribe desde que puede recordarse. Desde el principio cava con palabras como un chico busca el tesoro del agua en la arena o el camino oculto hacia la otra cara del mundo. Una maestra de segundo grado le dijo a su mamá: “Si no fuera porque lo hizo acá y yo la vi, hubiese pensado que el escrito no era de su hija sino suyo”. Pero era de ella, de Fernanda, de 7 años.

Por algo de esa energía volcada a la escritura y ya que para escritor no hay carrera, a los 18 se fue a estudiar guión para cine. Y se dedicó al cine en Buenos Aires. Trabajó en los proyectos del director Carlos Echeverría y de ahí salieron dos documentales, uno de ellos de fuerte repercusión, que le posibilitó viajar y conocer parte de Europa, sobre todo Italia y Alemania. Tenía 24 años y era parte de “Pacto de silencio”, el film que indaga sobre la relación entre  Bariloche y el asesino nazi Eric Priebke.

También, junto a Echeverría, Fernanda filmó el documental “Querida Mara, cartas de un viaje a la Patagonia”. Aprendió los oficios del cine y la publicidad. Hizo de todo un poco al respecto, desde guión, claro, pero también montaje, animación, cámara y sonido.

La vida en Buenos Aires, sin embargo, no estaba resultando bien. A los 27 regresó a Paraná. Se sentía triste y débil.  “Dejé de encontrar el sentido y me empecé a enfermar”, piensa y dice ahora. No había tejido más que palabras hasta esa vuelta, pero encontró en el ejercicio de coser con hilos, tejer con lanas y fabricar su ropa, otro modo de hacer y mirar las cosas. Funcionó. De esa experiencia nació su marca: Mano de lana.  “Le encontré el sentido, de la trama, de urdir. Empecé a vivir de eso, fue una motivación”.

Los textos estaban ahí, la escritura estaba ahí, como había estado la danza desde siempre. Fernanda hace las tres cosas: escribe, danza y teje. O danza, teje y escribe. Bueno, como suceda según el día. También ofrece un taller en el centro de día Don Uva, donde está por publicar el resultado de los ejercicios con sus alumnos, adultos con alguna discapacidad que se entregaron a la tarea de escribir, en el caso de ellos, cuentos.

Fernanda, por su parte, en su primera propuesta hecha libro viene con prosa poética. “Cáscaras”, es el título del libro que se presentará este viernes, a las 20,30, en calle W 650 Bda Bajada Grande (frente al monumento de Gregoria Pérez).

“Hay textos de 2001 hasta 2014, son textos que me han acompañado desde siempre, se trata de una expresión de las diferentes vivencias, tienen un sentido cronológico”, empieza diciendo y considera que si se decidió ahora es porque hay “un recorrido” que le da una seguridad que antes no tenía y hay, además, una idea nada pretenciosa y muy sencilla del acto de comunicar.

“Escribo por una cuestión visceral, por inseguridad no lo hice antes y ahora me animé a compartir esto, que no es otra cosa que una mirada del mundo, una idea de la vida y de las cosas. Lo empecé a ver así, como algo más simple, se trata de compartir como veo ciertas cosas”, resume.

Queda en un cajón un volumen de cuentos por publicar, algunos más nuevos, otros del tiempo en que realizó un taller de literatura, en Buenos Aires, nada menos que con Alberto Laiseca, primero en el centro cultural Rojas y después en la casa del escritor.

Abrazo Ediciones Paraná dice en su gacetilla de prensa que tiene “la inmensa alegría de invitarl@s a la presentación de “Cáscaras” de Fernanda Alvarez”. Y adelanta de qué se trata la intimidad de los textos: “la escritura mana del cuerpo y vuelve a él. Lo acaricia, lo mueve, lo hace bailar. En su encuentro componen un tiempo. Delinean una marcha rítmica, cuya velocidad no altera su cadencia: siempre acompasada por las pulsaciones internas, por el vaivén cíclico e incesante del corazón, de los pulmones, de la sangre, de los fluidos…”

Hay que leer los textos que presenta Fernanda Alvarez. Sus “Cáscaras” provienen de una búsqueda intensa, de caminos sinuosos y de una sensibilidad que incluye en la palabra escrita las vibraciones del cuerpo, el ejercicio de las manos, las diversas tramas de una mujer que escribe, pero también filma, cose, teje y  danza, para empezar a contar.

Un Extra

Para conocer algunos textos de Fernanda se puede ingresar a http://mibicicletadeescribir.blogspot.com.ar/

Para ver su producción de ropa y tejidos: http://manodelana.blogspot.com.ar/

 

Julián Stoppello

De la redacción de Entre Ríos Ahora