Después de dos protestas en la calle –el último fin de semana-, una asamblea de vecinos en la Escuela Tabaré y el pedido de mediación formulado al defensor del Pueblo de Paraná, Luis Garay, el servicio de agua comenzó tímidamente a normalizarse en la zona del barrio Kilómetro Cinco y Medio.

Pero se trata de una solución de emergencia: se instalaron tres cisternas en la Escuela Tabaré, que abastece a la zona, y la Municipalidad de Paraná empezó a proveer el líquido a través de camiones que llegan a la zona para paliar la severa falta de presión en las cañerías. Como se trata de una zona alta de la ciudad, en verano, con alta demanda, el servicio se ve seriamente resentido.

Marcelo Ruggeri, presidente de la Comisión Vecinal de las Américas, dice que el problema ha sido recurrente en la zona: siempre consumieron agua de pozo, hasta que durante la intendencia de José Carlos Halle llegó el servicio mediante un sistema de cañerías que alcanzó hasta el límite de Paraná con Oro Verde. Pero con la construcción de nuevos barrios –el loteo Los Cedros, por ejemplo- y la creciente urbanización en la zona, la demanda creció y la cañería construida hace más de una década dejó de ser suficiente.

“Desde que se extendió la red a esa zona, siempre hubo poca presión. Siempre los vecinos tuvieron muy poca presión, y en verano, nada, pero se recuperaba el servicio a la noche. Pero este último verano el problema fue grave, un poco por el crecimiento de nuevos barrios y loteos. Durante 2017 hubo muchos problemas y hasta incluso se suspendieron las clases en la Escuela Tabaré por falta de agua. La situación llegó al límite cuando empezó el calor, porque no tenía agua nadie. La Municipalidad nos propuso activar el tanque de agua de pozo existente en la Escuela Tabaré, agregando tres cisternas más, de 2.000 litros cada uno”, detalló.

El subsecretario de Saneamiento, José Borghello, dijo que la falta de agua en Kilómetro Cinco y Medio “es histórica. Es de las zonas más críticas en el suministro de agua potable porque es una cota muy alta, y es la misma que tenemos en la planta de avenida Ramírez. En esta gestión se tomó como nunca antes se había hecho, la decisión política de recambiar todas las cañerías de ese sector, aprovechando la ejecución de la autovía Paraná-Oro Verde”.

En concreto la obra encarada significa “cambiar las cañerías y ampliar el diámetro, son 4.000 metros de cañería maestra y 4.000 metros de cañería distribuidora por ambas colectoras. Con esto ya se mejoró la distribución de agua en la zona en el último fin de semana -se notó en gran medida el caudal de agua en esa zona crítica-“.

El funcionario agregó que “por el inconveniente en la escuela Tabaré, reactivamos el viejo tanque del Kilómetro Cinco y Medio, agregando tres cisternas de 2.750 litros cada una y ahora estamos por trasladar una cisterna de 20.000 litros para duplicar el abastecimiento en esa zona. Con la ola de calor que tuvimos y los cortes de energía imprevistos que se presentaron en la ciudad, se provocó la falta de agua en horas pico, como barrios Los Cerros o 188 viviendas, que estuvieron con baja presión y sin agua, pero no como han dicho vecinos que fue durante dos meses”.

Pero mientras tanto, mientras esa obra no concluya, el servicio de agua desapareció y las soluciones resultaban imposibles. La consecuencia fue que los vecinos montaron en cólera: con calor y sin agua.

Encima, las soluciones eran complicadísimas: los camiones cisternas llevaban agua a los vecinos sin suministro, pero sólo la entregaban en tanques que estuvieran a ras del piso, no sobre los techos. “O sea, estaban en la misma”, concluye Ruggeri. Y eso provocó el malestar generalizado y la protesta en la cale el fin de semana pasado.

El martes 16 hubo una reunión en la Escuela Tabaré, a la que faltaron funcionarios municipales, aunque a la que concurrió el defensor del Pueblo, Luis Garay. “Los vecinos se enojaron por esa ausencia. En esa reunión, el defensor propuso convocar a una mesa de dialogo en la que estén representados todos los sectores. En eso estamos. Pero mientras tanto todo el problema se fue solucionando. Se le dio más presión al bario Los Cedros. No sé de qué manera. Y la Escuela Tabaré, además de los tres tanques, de 2000 litros, cuenta con un tanque de 20 mil litros. Con eso estaría superado el problema, al menos en este momento. Los vecinos esperan que esto se mantenga en el tiempo hasta que se realice el recambio de cañería”, contó Ruggeri.

La obra de reemplazo de cañerías, que se realiza en paralelo a la construcción del Acceso Sur, que en principio iba a estar completada hacia fin de año, ahora se hará en los próximos 90 días. “Por lo menos, se nota ahora una predisposición en apurar los tiempos. Se dieron cuenta de que es un gravísimo problema que afecta a mucha gente. De todos modos, el defensor Garay va a seguir adelante con lo de la mesa de diálogo para conseguir un compromiso para que no vuelta a pasar esto de la falta de agua”, apuntó.

De la Redacción de Entre Ríos Ahora.