Carina Resnisky llegó hace pocos días de España. Es actriz, pero también dirige, escribe e investiga sobre teatro. Ahora está en Paraná, pero de paso. Vino porque el director de cine Sebastián Ingrassia presentaba en la sede local del CFI un adelanto de su film Soy Río, un homenaje al Gualeguay y, a la vez, una historia de amistad e integración con la naturaleza de esta zona. El film tiene que ver con ella, al menos, de dos maneras: Resnisky gira con una obra que se titula El Gualeguay hace casi cuatro años y forma parte de la película ofreciendo un fragmento de su versión escénica sobre la creación del poeta Juanele Ortiz, homónima del río y del pueblo.

Resnisky

Carina Resnisky, sin embargo, no es de Gualeguay sino de Concepción del Uruguay. Más precisamente de la zona de la terminal, que antes se veía un tanto más lejos, pero ahora ya es parte del centro de la ciudad. Ella dice que no es casual esa determinación geográfica: “Está perfecto como para irme rápido y volver fácil”, bromea y se ríe, aunque eso ha transcurrido, en rigor, más o menos así.

A la edad que los egresados del secundario eligen carrera, Resnisky se fue a Buenos Aires a estudiar teatro. Ya había tenido experiencias en su ciudad, pero quería ir a fondo con el asunto y para eso se inscribió en el Conservatorio Nacional que hoy se conoce como la Universidad Nacional de Arte. Para estudiar en el UNA y sostener su estadía en Buenos Aires, Carina trabajó de moza durante cinco años.

Antes de dedicarse por completo a la actuación, la investigación y la dirección -y también al mismo tiempo-, la publicidad resultó una ayuda estimable: filmó avisos para Convers, Movistar y Renault, entre otros, la mayoría con destino a la TV de Europa. También se asomó al cine con decenas de audiciones, un papel en la película Refugiados, de Diego Lerman y un Meritorio  de  dirección de actores en la Tercera Orilla, de Celina Murga. De cerca, el cine se ve complicado. “Trabaja casi siempre la misma gente y cuando hay directores que quieren otros actores, los productores no los aceptan porque no hay nadie conocido, entonces te pasa seguido que te vas contenta de la audición, pero después ves quién queda en la película y bueno…”

Al mismo tiempo empezó a involucrarse en el circuito de teatro independiente y fue miembro fundadora de la Asociación Civil  El Crisol desde donde se impulsó la sala del mismo nombre. “Trabajé diez años y más allá de lo actoral o de dirección teatral, desarrollé tareas de investigación y producción”, cuenta ahora.

La sala que funcionaba en Caballito cuando comenzó Resnisky, pasó más adelante por Villa Urquiza y Villa Crespo. Generaban sus propias obras e interpretaban algunas de diferentes autores. No pocas veces, las obras de El Crisol anduvieron por Entre Ríos, en Concepción del Uruguay, claro, pero también en Colón o Basavilbaso. El lazo era Carina. Ella iba y venía entre Buenos Aires y su lugar de origen, tanto es así que en 2011 comenzó a dar clases en la provincia y, de alguna manera, a planificar el regreso.

La elección de hacer su versión de El Gualeguay tiene implicancia en ese sentido. Resniski ya lo había mostrado antes en Paraná, pero lo hizo en formato breve en la presentación de Soy Río ante un auditorio de mayoría niños, de entre 9 y 10 años. Fue apenas un fragmento, un destello, cinco minutos precipitados hacia un silencio asombrado en el auditorio, en el que los gurises miraban de qué modo la poesía se presenta, antes que en el sonido de la palabra, a través de los argumentos del cuerpo, de la sensibilidad de la voz, la imagen y el aura.

Con El Gualeguay, justamente, Resnisky giró durante más de dos meses por España. “Yo trabajo con una compañía española que se llama el Silbo Vulnerado, cada vez que ellos vienen a Argentina me convocan y esta es la primera vez que voy para allá”, explica y dice que “me parecía importante presentarlo allá porque si bien Juanele Ortiz es reconocido mundialmente, en España no lo es tanto y de algún modo fue toda una novedad, porque yo me especializo en realizar poesía en escena que es distinto a leer una poesía”.

La obra El Gualeguay poema río, es una suerte de anticipo del regreso a casa, el sentido de la vuelta. La búsqueda, en rigor, llevó un largo período de lecturas de Juanele hasta encontrar en ese libro en particular el espacio perfecto para desarrollar lo que nació, creció y cruzó unas cuantas fronteras.

“A mi me encanta la poesía de Juanele y hace muchos años  tenía ganas de realizar un material con distintas poesías. Y no le encontraba la narrativa que me permitiese volcarlo en lenguaje teatral, hasta que di con El Gualeguay, que es un poema libro de 2639 versos. Y ahí ví el desarrollo como para escenificarlo y empezamos a trabajar con Nardo González para ir armando la puesta en escena”.

En El Gualeguay, dice la actriz, hay una paleta amplia de las etapas de Juanele: “Atraviesa una parte lírica, una más épica, otra más narrativa y está ese recorrido que va desde la creación, desde la génesis del río, hasta fines del siglo XIX”.

De gira con la obra en Chaco, en la biblioteca Alfredo Beiravé, poeta entrerriano de fuerte influencia en la literatura chaqueña, Resnisky halló cartas y manuscritos de Juanele. Entre ellos, justamente, con la letra estirada y raquítica de Juanele, estaba la versión original de El Gualeguay.

La actriz va y viene entre Concepción del Uruguay y Buenos Aires, aunque cada vez más cerca de aquí que de allá. Sin ir más lejos, en noviembre del año pasado estrenó en su ciudad “Final de Partida”, de Samuel Beckett. En esa obra, Resnisky dirige a quien fuera su maestro de teatro, Félix Gutiérrez.

La referencia entrerriana es tan definitiva, en realidad, que desde hace un largo tiempo trabaja en la búsqueda de reunir lo disperso en la historia teatral de esta provincia.

Concretamente Resinisky quiere realizar un registro del teatro independiente de Entre Ríos desde 1950. “Es un trabajo que lleva mucho tiempo, cuando estudié teatro argentino, vi mucho material sobre Buenos Aires, Córdoba, Tucumán, porque hubo movimientos importantes, pero en Entre Ríos también los hubo aunque no hay registro. Estoy trabajando en Concepción, en Concordia y Gualeguay, pero es algo que estoy haciendo por mi cuenta”.

Con una obra que lleva las palabras de Juanele de aquí para allá, la dirección de un trabajo que se presenta en su ciudad natal y la investigación de la historia teatral independiente de al provincia, la actriz regresa de un modo total a su origen, aunque sigue en contacto con el circuito porteño de teatro independiente.

Ella le encuentra sentido a la vuelta. “Lo que yo fui a hacer a Buenos Aires en su momento fue muy rico, aprendí muchísimo, tampoco siento que me esté yendo, pero siento la necesidad de hacer acá”, dice. Carina Resnisky cuenta que para ella “volver” y “hogar” no se referencian en la casa paterna o en algún lugar en particular donde se alojó la infancia a buen cobijo, sino más bien una imagen despojada y, también, a una sensación: poner los pies en agua del río.

 

 

Julián Stoppello

De la Redacción de Entre Ríos Ahora.