Keili González ha sabido desde chica resolver los conflictos de la mirada ajena y los obstáculos que a veces generan. Es decir, los problemas ajenos.

A los 17 años su historia dio vuelta por todo el país: consiguió que las autoridades de la Escuela Normal Antonio Sagarna, de Nogoyá, la autorizaran a cursar vestida de mujer, siendo varón para los registros oficiales. Asistió así, y como mejor promedio, resultó abanderada de su curso en 5º año, cuando tenía entonces 17 años.

Ya instalada en Paraná, por razones de estudio, se volcó a la militancia con un enfoque de género y fue referencia en diferentes debates. En junio 2012, Keili dio otro paso y logró, de acuerdo a la flamante Ley de Género, imprimir el nombre que ella había elegido. Siguió Keili por el mismo camino, de modo resuelto y frontal: así, también, rechazó ser jurado de un concurso de belleza en el Carnaval de Victoria. Keili desestimó la invitación porque se toman estas competencias como “un medio para ascender socialmente en donde se explota el capital corporal en una sociedad que desprecia el mérito y la preparación”. Eso.

Ella, Keili, sacude hoy las redes sociales con una denuncia por discriminación. No es precisamente una persona sensible a esa mirada ajena que aprendió a manejar con tanta naturalidad, pero esta vez la circunstancia, el ataque, la violencia, la dejaron triste y perpleja.  El hecho ocurrió en Nogoyá, donde actualmente trabaja y milita. En diálogo con Entre Ríos Ahora, Keili confirmó que presentará una denuncia formal contra sus agresores.

“No sé como expresar la indignación y el dolor que siento. Hacía mucho tiempo no vivía una situación tan violenta como esta”, empieza la carta publicada hoy.

“Era domingo pasada la hora una cuando caminaba por calle Moreno, entre Centenario y Alem. Allí me cruzó un automóvil color azul oscuro o negro con la patente KEK 277. Del lado derecho del asiento del conductor iba Lautaro Martínez junto a un par de machitos violentos que me agredieron verbalmente por casi una cuadra”, narra.

“No puedo explicar el doloroso momento que atravesé, a pesar de las herramientas adquiridas a través de los años de militancia y activismo. Me encontré y viví nuevamente una acción fuertemente discriminadora. Sí, la discriminación y la violencia me dejaron una vez más desnuda”, dice Keili y explica que “Hago público este hecho porque me niego a que mi identidad trava-trans sea controlada por un sistema que le garantiza la impunidad a estos machos violentos”.

Y sigue, Keili, diciendo que “Hago público este hecho porque refleja el recrudecimiento de la violencia sobre nuestros cuerpos. Hago público este hecho porque quiero ser, ser bajo mis propios términos, trazada por todo aquello que me construye como Keili Gonzalez. No quiero que nadie más pague con su cuerpo lo que la sociedad pretende ver de nosotrxs, ésta sociedad hipócrita en la que parece que nuestras identidades generan una especie de pánico moral”.

Y concluye, Keilli: “El patriarcado, el machismo y su heteronorma no pueden seguir robándonos la vida. Reacciono haciendo público este hecho, armada de valor pero con un profundo dolor, porque entiendo que reaccionando extiendo a lxs demás, porque no se trata solamente de luchar por una, sino también por lxs compañerxs”.

 

De la Redacción de Entre Ríos Ahora