Alfonso Gabriel Dittler debió declarar como testigo este viernes en el juicio al cura Justo José Ilarraz por los abusos en el Seminario Arquidiocesano Nuestra Señora del Cenáculo. Era uno de los 24 miembros del clero paranaense citados, pero no se presentó. Y no se presentó porque no pudo ser hallado para la citación.

Ante esa situación, el Ministerio Público Fiscal decidió desistir de su testimonio. Ditller, que todavía es miembro activo del clero de Paraná, se habría mudado a la República Oriental del Uruguay, y al parecer no se ha dado por enterado de que el 16 de abril se abrió el período de debates en el juicio a Ilarraz. Antes, claro, cuando fue la etapa de instrucción,Dittler declaró ante la Fiscalía.

Contó que se desempeñó como bedel en el Seminario entre los años 1990 y 1991, cuando Ilarraz fue prefecto de disciplina. Por esa razón, fue citado a dar testimonio, además, en el juicio diocesano que ordenó el exarzobispo Estanislao Karlic, en 1995. “No recuerda si le pidió que declarara en la parroquia San Cayetano Frank, Fariña o Puiggari.  Reconoce luego de que se le exhibieron, las fojas numeradas como 30 y 31 de la documental reservada, ratificándolas y expresando que era su firma. Responde que no sabe si era tan común que Ilarraz fuera a la noche a la pieza de los seminaristas, pero el padre era el prefecto a cargo e iba y que ellos, los dos bedeles, tenían una habitación y que a las 22,30 o 23 horas iban a descansar porque al otro día tenían clases o  que estudiar. Quizás pasaba y nosotros no lo veíamos, quizás a veces sí y veces no. Que Ilarraz iba al pabellón cuando las luces estaban prendidas y cuando estaban apagadas”, dijo en Tribunales.

No pudo ampliar más durante el debate oral del juicio a Ilarraz.

En marzo de 2017 se despidió de su feligresía de la Parroquia San José de Hasenkamp y dijo, palabras más, palabras menos, que se tomaba un año sabático.

“Mi motivo es personal”, explicó en declaración que formuló al programa La mañana de Tanomanía, que se emite por FM Siglo 21, de Hasenkamp. Y que esa motivación tiene que ver con dos situaciones: “Para estar más cerca de mi madre que está enferma, por un lado. Y por otro lado, también (para) tomarme un tiempo de oxígeno para mí, personalmente, para detenerme un poco, ordenar un poco las cosas”.

El apartamiento temporal de Ditller del rebaño del arzobispo Juan Alberto Puiggari sumó así un eslabón más a la larga lista de sacerdotes que han abandonado los hábitos, por distintos motivos.

 

 

Dittler, que llegó a Hasenkamp a comienzos de marzo de 2012, cinco años atrás, se despidió el domingo 19 de marzo de 2017.

Una semana después, explicó que su motivación para irse es “más personal. Es algo que no se entiende, pero yo lo necesito. Hace rato que necesito un tiempo y llegó el momento oportuno para estar más cerca de mi madre y tener más tiempo para mí, para estar en oración, más cerca de la lectura, en algún momento uno lo necesita”.

 

De la Redacción de Entre Ríos Ahora.