Por Jorge Daneri  (*)

Se debate en la sociedad de Paraná el destino parcial del Parque Botánico y el futuro, parcial también, del Parque Nuevo.

Si se comparte la posición del gobierno, somos parte de los ganadores, de Cambiemos, de Sergio Varisco. Si levantamos las banderas de  los que se oponen a tal o cual proyecto que los ganadores promueven, somos parte de los derrotados, de la década perdida o la robada.

Si sos un vecino preocupado, viejo o joven, si tenés convicciones y sueños, no alcanza, no tenés la camiseta puesta por Macri o por Cristina. Sin camiseta partidaria sos de los derrotados, por gravedad y decisión oficial o del articulador de la política comunicacional del gobierno de la ciudad.

Este mensaje es de una pobreza de circo Romano. Es el mensaje de la cancha de Boca o de River, del negro o blanco, de Cristina vs Mauricio.  Todo se contamina, todo es embarra, en todos los otros que no están o comparten la decisión oficial, se le imputa  la mala intención del enemigo derrotado una y otra vez. No existe en este relato la diversidad de los otros, de adversarios en plural ni el adversario político partidario real, el que piensa diferente, el que se emociona con el arco iris de las ideas, el que ama la diversidad cultural y biológica, como también la política. En verdad somos  idiotas utilizado por los derrotados, un ingenuo. Automáticamente te y nos condenan.

Lo mismo pasó cuando se frenó el proceso de las termas en  la Toma Vieja. Los que nos oponíamos estábamos del otro lado. Ahora, quizás muchos de aquellos minoritarios, jugamos para el nuevo lado, los derrotados. Y esto se replica interminablemente, aquí y allá, en el caso del camino costero sin estudios de impacto ambiental en el pasado siglo o ahora también en el debate también parcial sobre la traza del puente Paraná Santa Fe, etc, etc.

Este es uno de los problemas quizás centrales, vivimos de parcialidades y negamos teorías como la de los sistemas o más aún, de la complejidad. Negamos la crisis y el ser parte de un cambio de época. Negamos que existan otros seres que están pensando a treinta, cincuenta y hasta cien años, porque les carga de angustia y sueños la realidad inmediata y futura de los territorios donde serán o no serán sus nietos.

Existe un documento que se llama “la Contradicción Fundamental” y que el Presidente Municipal, como su Secretario de Derechos Humanos conocen de memoria. Fue el documento guía de aquella Juventud Radical durante la Dictadura y los primeros años de la Democracia liderada por Raúl Alfonsín.

El ser adversario en una iniciativa, bien o mal nacida, no  nos hace enemigo. El enemigo incluso puede estar dentro del propio discurso que agiganta y dramatiza la conversación republicana. Una enorme pena. La trampa de la maldita grieta inducida por unos y otros, y disfrutada por los que en las grandes líneas políticas casi se abrazan.  De igual manera no lo hace enemigo al derrotado. Si algo no puede hacer la gestión, ninguna, es profundizar la grieta maldita, sino construir desde la tolerancia, el diálogo, la escucha, y la gestión participativa.

Por otro lado sucede algo muy interesante. Que es poner en ese lugar tan olvidado o perdido casi durante décadas, a las funciones y competencias del Concejo Deliberante. La banca ciudadana, la reciente sanción de los mecanismos de participación ciudadana en la Legislatura Provincial, todos escenarios donde la gente se va apropiando, esos seres que pueden, siendo aún esa digna minoría democrática, utilizar con solvencia, estudio y amor por su tierra, para expresarse sobre la ciudad que también quieren, por la que piensan, hacen y luchan.

Se intentan apagar incendios para luego abrir un nuevo frente de fuego. La pregunta está allí y la respuesta puede ser que sin un proceso de construcción colectiva, de ejercicio de la democracia participativa para la planificación a cincuenta años de la ciudad, estos incendios seguirán calentando el ánimo de la minoría activa, con convicciones y preocupaciones, le guste o no a las calificadores de los derrotados desde el pedestal de la temporalidad victoriosa.

Esta minoría lúcida no le quita méritos a derrotados y ganadores, en lo que lo merecen. Está escrito en sus comunicados y textos ya publicados. El relato oficial no advierte la diferencia entre democracia representativa y participativa y lo que la nueva Constitución Provincial determina. Quienes co-lideran éste como otros de los procesos sociales en marcha, sí lo tienen claro,  y social como ecológicamente lo saben militar y así construyen desde el dialogo de saberes, mas que bien de abajo hacia arriba todas sus posiciones, sus preguntas, las respuestas. Así el contexto,  no deja de ser una celebración de la democracia y la creatividad de las juventudes comprometidas con su tierra, bien a escala humana.

 

 

(*) Abogado ambientalista.